Sebastián —No preguntes... —dijo Facu cuando nos separamos del beso—. No tengo ni idea de por qué lo hice. —Bueno, si se te da por hacerlo de nuevo, no me enojo. —No seas boludo. —Perdón... —No, no —dijo ahora con voz más suave—. Es la segunda vez que beso a un hombre, no es fácil de digerir. —Y ahora, ¿por qué me besaste? —No sé, creeme que no tengo idea de por qué lo hice. —¿Lo volverías a hacer? Se me quedó mirando unos segundos antes de volver a besarme. Llevé mis manos de sus mejillas a su nuca, acercándome prácticamente sin darme cuenta. Sentí que su agarre en mi cintura se hizo más fuerte, como si ahora no quisiera que me alejara. Sentí su lengua pasar por mis labios lentamente, lamiéndolos hasta que abrí la boca permitiéndole la entrada. Lentamente fue acomodando su cuerpo

