CAPÍTULO 2

1717 Words
KICKBACK Te encontraré Libro 2:   ♣♣♣♣♣ —No, por el momento no puedes —negó con la cabeza—. Me temo que nunca podrás, eres el segundo al mando del imperio de los Byrne —soltó con burla—. Tus malditas responsabilidades con el negocio, y la familia siempre serán primero que yo. —Ese no es así. Me he jodido trabajando duro junto con Ryan, para limpiar la fortuna de tu jodida familia, no lo olvides. Digamos que es un abono al pago de la deuda que tengo con ustedes. —No, no nos debes nada, Row. Eso es algo que no quieres entender ¡Vámonos de aquí! Alejémonos de toda esta mierda, que solo son las consecuencias por hacer negocios turbios en el pasado —Arlene le propuso. —No puedo dejar a Ry solo. Al menos no aún —él quería que Arlene le entendiera al menos un poco. —Entonces no podemos casarnos… al menos no aún —repitió sus palabras con burla tomó sus zapatos del suelo, y caminó descalza hasta la puerta para irse —Tengo muchos planes en mi cabeza, antes de que eso pase. Antes de poner la mano en el pomo de la puerta, en su espalda se escuchó la voz de Rowdy advirtiéndole: —Tres días, Arlene —habló con tanta firmeza y seguridad, que la hizo girarse para mirarlo por escasos segundos a los ojos, él aprovechó para recalcar:— Si en tres días no te decides a casarte conmigo. Esta mierda se termina. Ella resopló, y hasta masculló una maldición al darle la espalda. Cuadró los hombros, para mover el pomo de la puerta y terminar de salir. Caminó rápidamente hasta su habitación, el amanecer llegaría pronto. Aunque muchos sabían de su relación con Rowdy. Ya que él nunca le permitió ocultarlo, era muy cuidadosa. Sobre todo, de la lengua venenosa de su tía. Porque no entendía el resentimiento, por no decir odio que le tenía. Ella no estaba enamorada solo del alto atractivo físico que tenía. Eso solo era un bono adicional, lo que adoraba de él era su sentido del honor, la lealtad, el respeto. A pesar del mundo oscuro en el cual debían de desenvolverse su familia. Rowdy era un buen hombre, por eso se había adueñado de su corazón. Al abrir la puerta no quiso encender la luz, fue cuando entendió que también estaba cansada de tener que amanecer sola, en la gran cama. Sin el calor de su cuerpo. Lo que más anhelaba era ver cada mañana sus ojos al abrirlos al despertar, Siempre la dejaba sin aliento, dando un suspiro simplemente se lanzó en su cama. —Al menos podrías comportarte como la chica de sociedad que eres y bañarte, para quitarte de encima el olor a sexo que desprendes a centímetros de distancia antes de dormir. Arlene casi se muere del susto, al escuchar la voz fría de la mujer mayor. Que últimamente la cuestionaba más que nunca. —¡Tía Fiona! —exclamó con asombro. —Qué bajo has caído al revolcarte con ese bueno para nada de Rowdy. Lo peor es que llevas años en eso —dijo su tía con desdén. Arlene no estaba de humor para discutir, se incorporó para encender la luz tenue de la mesita de noche al lado de su cama. —No quiero faltarte el respeto, como puedes darte cuenta estoy muy cansada, y quiero descansar un poco. No quiero escuchar tus reproches. Pero te confieso que me gustaría que dijeras rápidamente a qué has venido a estas horas tempranas del día. Retó a su tía alzando el rostro hacia su dirección. No esperaba que le viera a los ojos, pues la habitación estaba media oscura. Solo esperaba que ella no armara todo un espectáculo en ese momento. —Antes no te lo había dicho, porque pensé que solo tenías el fetiche de follarte al recogido de la casa. Pero al darme cuenta que llevas años en esto, he decidido interferir. No puedes tener nada con ese bastardo. —Mi vida s****l creo que no es problema de nadie. En cuanto al fetiche que dices, espero que nunca hayas tenido uno. —¡No seas insolente, muchacha! —reprendió Fiona a su sobrina. —No, estoy cansada de tus misterios. Siempre he visto como tratas a Rowdy, a pesar que es un Byrne tanto como tú o como yo. Nadie sabe la razón para tal comportamiento... —¿Por qué crees que Rowdy está aquí? —inquirió Fiona de golpe, para que ella dejara el tema. —No lo sé, tía Fiona —cruzó las manos sobre su pecho— ¡ILUMÍNAME! —Te estás comportando como Ry. La razón… la razón es… —Termina por decirlo… —Arlene presionó. —Eres mi sobrina, doblemente tu padre, Mitchell. El hermano de Cian se casó con mi hermana Deidre. —Ya sé la historia, tía. Me has hecho repasar el árbol genealógico de la familia más de diez veces… —Lo que no sabes es que Enya… La madre de Rowdy fue una zorra cualquiera, que se convirtió en el juguete de ambos hermanos. La sangre huyó del cuerpo de Arlene, al punto de caer sentada en la cama. Pensó por un momento que su tía se había vuelto loca.  —¿Qué disparate estás diciendo ahora, tía? —La enfrentó. En su cabeza, aquello no tenía sentido. Menos a esas alturas, cuando ella sabía que tenían años de relación, y que no era un secreto que en cualquier momento se convertiría en algo más formal, que terminaría en matrimonio.   —¿Aún no lo entiendes? Te lo diré de manera sutil… ¿Por qué crees que Cian trajo a Rowdy aquí cuando se enteró que su madre había muerto? —No lo sé… tú dime —fue la respuesta de Arlene, con un tono de fastidio. —¡Vamos! No puedo creer que no tengas alguna idea en tu cabeza. Todos sabemos que Cian era un maldito, no lo hizo por caridad con el chico. Lo hizo porque tenía algún interés en particular. —Tía…no tienes ni la más remota idea de lo que está pasando en este momento por mi cabeza. Creo que jamás lo podrías entender —su voz estaba quebrada. —Ya sé que tu cabeza no da para nada —le hizo un gesto con desdén—. Rowdy es un Byrne por nacimiento. Pero hasta el presente la duda de quién fue de los hermanos continúa. Su madre se llevó a la tumba el secreto, por venganza. —¡Esto es completamente absurdo! —exclamó ella. —Absurda es tu relación con él. Yo si fuese tu, lo evitaría a toda costa. No sabemos la verdad de su nacimiento, ni siquiera el propio Cian insistió con eso. La voz no salía de la garganta de Arlene. Quería gritar, quería llorar. Una serie de sentimientos encontrados. De los cuales uno prevalecía. —¡Eres un monstruo, tía Fiona! —gritó con odio— ¡¿Cómo puedes ser tan ruin e inventar algo como eso?! —No seas estúpida, niña. Como te dije antes. nadie sabe quién es el padre. Lo único que tienes que hacer, es terminar con esa relación de manera definitiva. —¿Cómo te atreves a pedirme tal cosa? ¡¿Cómo?! Arlene sentía en el fondo de su alma, que todo lo que estaba diciendo su tía Fiona era mentira. Se negaba a creerlo. La mujer mayor se acercó a ella, la tomó por los hombros, y la sacudió un poco. —¡Cálmate, Arlene! Solo haz lo que te dije. —Para ti… es tan fácil decirlo —Ella se soltó de su agarre y con la mano, se retiró el cabello del rostro. —Debes hacerlo, antes de que te arrepientas. Acepta de una buena vez casarte con Iván. Es un buen partido, además es necesario para tener una alianza de paz con los rusos, o si quieres con cualquier otra familia que haga que nuestros lazos, y conexiones sean más fuertes, tal vez los turcos —dijo al final dubitativamente.  —¡NUNCA! ¡AMO A ROWDY! —gritó con agonía. —¡Eres una necia! Usa un poco la cabeza, y razona ¿Qué pasaría si él es hijo bastardo de tu padre? Eso no lo sabemos, pero puede que lo sea. Ella regresó de nuevo en el sillón, y cruzó las piernas de manera elegante. —¡Me niego a creerte, tía Fiona! No vendrás aquí a querer engañarme diciéndome que Row es mi hermano. Estamos en la era de la tecnología y los avances médicos, con una prueba de ADN nos sacaría a todos de esta maldita oscuridad. De manera imponente Fiona se levantó de donde estaba sentada, se arregló un poco el cabello y luego se alisó la bata, que llevaba puesta. —Escúchame bien, Arlene, porque no lo repetiré de nuevo. Lo que acabas de decir jamás voy a permitirlo. No permitiré que ensucies el nombre de tu madre de esa forma. Puedes hacer todos los berrinches que te dé la gana, pero vas a alejarte de ese bastardo, lo quieras o no. Dio un paso hasta ella, y la agarró del cabello de manera brusca —Puede que no te cases con el ruso, tal vez sea otro. Realmente eso muy poco me importa, pero lo tuyo con Rowdy se termina aquí y ahora mismo. —Row no permitirá que me case con otro —replicó Arlene. En ese momento Fiona le dio una bofetada, por retarla. —Te casarás, esa es mi palabra final. Tampoco le dirás ni una sola palabra a él o a Ry. Sé un poco inteligente, querida sobrina. Tan solo una vez en tu vida. —No puedes obligarme a casarme, Fiona —desde esa noche, ya no era más su tía.   —Harás lo que se tiene que hacer, y punto final a esta discusión —se marchó de la habitación. El amanecer llegó, pero para Arlene seguía siendo de noche, porque la incertidumbre de desconocer la verdad estaba envenenando su alma. Se tiró en la cama y se colocó en posición fetal. De tanto llorar se quedó dormida sin importarle que fuese día.  
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