Pato

1529 Words
Alina: Estaba charlando con mi hermana Eliana, quien tiene el cabello rubio y los ojos claros. Es muy guapa. Una auténtica Barbie y demasiado dulce. A pesar de ser mayor que yo es mucho más ingenua. Felipe siempre la ha sobreprotegido al igual que a mí. —¿Segura que estás bien, Ally? —preguntó Eliana, con preocupación en su voz. —Sí, estoy bien. Ese torpe no nos lastimó, solo fue un rozón —respondi , tratando de sonar tranquila. —Es muy peligroso que trabajes en la calle, pero eres terca —insistió Eliana, frunciendo el ceño. —No sé hacer otra cosa —replico, encogiéndome de hombros. —¿Por qué no terminas tus estudios y estudias una carrera? —sugirió Eliana, con un tono de esperanza. —¿Con qué dinero? No sueñes, Eliana —dije, con una risa amarga. —Yo podría ayudarte —ofreció Eliana, con una sonrisa alentadora. —Sí, quiero terminar los estudios, aprender a leer y escribir bien —admito, bajando la mirada. Odio cuando se burlan de mí o se aprovechan. —Entonces hazlo, puedes tomar clases en la noche —animó Eliana, con firmeza. —Sí, tienes razón, pero una carrera, ni loca —dije, negando con la cabeza. Eliana rodeó los ojos y suspiró. —No cambias, Alina. Más tarde, me coloqué el pijama y me quedé en el living observando una revista. Me encantan las imágenes. De repente, alguien me abrazó por la cintura en el sofá. —¿Quieres que te la lea? —preguntó Felipe, con una voz suave. —No, está bien —respondí, tratando de sonar despreocupada. —¿Por qué esa carita? —insistió, notando mi expresión triste. —Otra vez ese sueño —dije, mientras las lágrimas brotaban de mis ojos. Felipe me abrazó con fuerza. —Ya, Alina, ¿quieres que duerma contigo? —ofreció, con ternura. Asentí, incapaz de hablar. Felipe me acompañó a mi cama y se recostó a mi lado, abrazándome. —¿Qué pasa en ese sueño, Ally? —preguntó, acariciando mi cabello. —No logro ver nada. Todo está oscuro —respondí, temblando. —Es una pesadilla, mi amor, no es real —dijo Felipe, tratando de consolarme. —Se ve muy real. Estoy aterrada —admití, sintiendo un nudo en la garganta. —No te ocurrirá nada, Alina. Siempre te cuidaré —dijo, besando mi frente. —Sabes, estoy pensando en terminar mis estudios —dije, tratando de cambiar de tema. —¿Y quién se encargará de Ramiro? —preguntó, con una ceja levantada. —Podemos organizarnos, ¿no? —sugerí, esperanzada. —No lo creo, Alina —dijo, negando con la cabeza. —Felipe, ¿recuerdas cuando me encontraron? Eli y yo no nos acordamos de mucho —dije, recordando esos momentos. —Eran pequeñas —respondió Felipe, con nostalgia. —¿Estás seguro de que me abandonaron? —pregunté, buscando respuestas. Suelo soñar con que es un error y mi mamá no me abandono que alguien en el mundo me quiere y no fui un simple estorbo. Sin embargo, la realidad es muy diferente. Asintió, con tristeza. —Una mujer te dejó sola en la carretera y se marchó. —¿Mi madre? —pregunté, con voz temblorosa. Él asintió. —Ya no pienses en esas personas, mi vida. Nosotros somos tu familia. —Tienes razón —dije, apoyando mi cabeza en su pecho. A la mañana siguiente, me despertó Eliana gritando en mi oído y abriendo la cortina de mi ventana. Bostecé, todavía medio dormida. —Eliana... —Déjanos dormir, insoportable —dijo Felipe, abrazándome más fuerte. —Felipe, te he dicho que no duermas con Alina. Ya no es una niña —regañó Eliana, con los brazos cruzados. —Es mi culpa, tuve pesadillas —admití, sintiéndome culpable. —No seas celosa, Eliana. Solo cuido a Ally —dijo Felipe, con una sonrisa traviesa. —Quiero recordarles que hoy no vendré a dormir —anunció Eliana, mientras salía de la habitación. —Ok —me levanté de la cama—, ya lo pensé. Sí, terminaré mis estudios. —Eso es genial, Alina —dijo Eliana, con una sonrisa radiante. —No estoy de acuerdo —dijo Felipe, frunciendo el ceño. —A ti no te conviene. ¿Cómo quieres controlarla? —Comento Eliana, con tono sarcástico.— Te conviene tener a Alina todo el tiempo en la casa. —No digas tonterías —respondió Felipe, molesto. —Ya no peleen. Si termino la secundaria, podré conseguir un trabajo mejor, uno estable —intervine, tratando de calmar los ánimos. —Claro que sí. Estoy muy orgullosa — Expresa Eliana, abrazándome. —Los dos —dijo Felipe, abrazándome por la cintura. —Bueno, yo preparo el desayuno —ofreci, dirigiéndome a la cocina. Ellos comenzaron a discutir, no sé de qué asunto. Desde que los conozco, se la pasan discutiendo. Es normal en los hermanos. Me pregunto si tendré hermanos biológicos. Hace varias semanas que entré a las clases nocturnas. Estoy aprendiendo muchas cosas y me di cuenta de que me gusta aprender. Me había tragado el cuento de Jazmín de que soy una bruta, pero no es así. Ahora estoy buscando trabajo en la ciudad junto con Jacqueline. Sus padres le dieron un ultimátum: si no consigue un trabajo de verdad, la correrán. Con la venta de comida en la calle ganamos muy poquito. La mayoría de los gastos de mi casa los pagan mis hermanos y no es justo para ellos. Ni siquiera llevo su sangre, no tienen obligaciones conmigo. Obviamente, esto lo estoy haciendo a escondidas. Eli quiere que solo me concentre en mis estudios y Felipe no quiere que trabaje. Dice que él me dará todo lo que necesite. —Mejor no vayamos allá, ese es un restaurante de ricos —dijo Jacqueline, mirando el lugar con desconfianza. —No importa, intentemos —insistí, decidida. —Ya hemos repartido currículum todo el día. Estoy muerta, Ally. Yo me voy a casa —Bostezó Jacqueline, cansada. —Yo intento un rato más. De verdad necesito trabajar —dije, con determinación. —No quiero dejarte sola — respondió Jacqueline, preocupada. —No te preocupes, no es tan tarde —traté de tranquilizarla. Me quedé repartiendo en unos lugares más, pero Eliana tiene razón. Sin estudios no te aceptan en ningún lugar. Debo ponerme las pilas y terminar la secundaria. Que me dé igual lo que digan esa vieja y Felipe, a mí me gusta estudiar y lo haré. Está oscureciendo mucho, pero entraré en un negocio más. Entré a un restaurante y me miraron como apestada. —Por favor, salga, no tenemos nada — Espetó una mujer, con desdén. Me miré y vi mis jeans rotos, unos tenis usados y una blusa de mangas largas blanca. No sabía que se debía ir de traje para pedir trabajo. —No vengo a pedir nada, solo trabajo —dije, tratando de sonar firme. —Mírate, muerta de hambre. Solo vienes a dar lástima — Me gritó la mujer, con desprecio. Eso me hizo enfadar de una manera que nunca había sentido antes. Mi corazón comenzó a latir con fuerza y mi visión se nubló de rabia. Sin pensarlo dos veces, avancé hacia ella, mis dedos se cerraron alrededor de su cabello con toda mi fuerza. Sentí cómo sus hebras se enredaban en mis manos y, con un tirón furioso, la obligué a inclinarse hacia mí. Sus gritos de sorpresa y dolor resonaron en el restaurante, mientras los clientes miraban horrorizados y divertidos a la vez. El odio ardía en mis ojos y podía sentir mi respiración agitada, cada músculo de mi cuerpo tenso con la ira desatada. —¿Qué me dijiste? —grité, furiosa. Los clientes comenzaron a reír, otros estaban horrorizados. Finalmente, las personas de seguridad me sacaron afuera. Creo que hasta me vetaron. Me dirigí a la parada del autobús a observar la noche cuando sentí que alguien se acercó a mí. Era el tipo del auto, el gruñón no, el que fue amable. —Vi lo que hiciste. Estaba en el restaurante —dijo, riendo. —¿Y vienes a burlarte? —pregunté, molesta. —No —negó con la cabeza. —Entonces, ¿a qué? Vete o te rompo la cara —amenacé, sin paciencia. —Qué salvaje. Solo quiero hablar contigo —dijo, tratando de calmarme. —No tengo nada que hablar contigo porque no te conozco —respondí, tajante. —Soy Patricio Guzmán, Pato para los amigos y las chicas guapas como tú —dijo, tomando mi mano—. ¿Me matarás porque te dije guapa? Eso me hizo reír. —Perdón, tuve un pésimo día y no estoy acostumbrada a que los ricos sean amables. No es su naturaleza —dije, todavía desconfiada. —Soy único —bromeó—. Sabes, tus ojos son hermosos. Me recuerdan a alguien. Reí, a pesar de mí misma. —Eso es viejísimo. Ya me tengo que ir. —Si quieres trabajar, mi familia tiene una empresa. Estoy seguro de que habrá algo para una chica linda como tú —dijo, dándome una tarjeta
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD