Capítulo 3: Me casaré con Alexander Walker

1428 Words
Narra Emily Mi vida fue feliz hasta mis cuatro años, quizás es una expresión dramática para algunos si se dice de esa manera; pero no hay error en ella. Mi madre biológica, Candelaria Bride, era una mujer hermosa. Tengo recuerdos vagos del color de sus ojos y de la forma de su cara, no son recuerdos muy vívidos, pero sé que era hermosa. De ella tuve una fotografía que atesoraba como lo más preciado, la cual un día desapareció. Cada mañana me obligaba a recordar detalles de esa fotografía para no olvidarla, era mi mayor temor; olvidar la cara de mi madre. Mi padre, Mason Murphy, después de la muerte de mi madre —la cual fue repentina— no lograba sobrellevar la empresa que construyó, la Joyería Murphy. Tenía muchas cosas por las que debía hacerse responsable, entre esas una niña de cuatro años que había perdido a su madre por un fuerte cáncer de páncreas. El señor Mason, creía que necesitaba algo de apoyo en casa; que su pequeña niña debía tener la figura de una mujer para su crianza, por lo que decide tener una relación al tiempo con Margaret Tesland, con la cual se casó a los pocos meses de llevarla a vivir a nuestra casa. Un par de años después Margaret se embaraza y me da una hermanita, Laura Murphy, entre nosotras hay una mínima diferencia de tres años. Puedo decir que en mi familia siempre han existido las comodidades, con el paso del tiempo el apellido de mi padre ganó una posición en la sociedad; éramos invitados a constantes clubes, fiestas y eventos donde solo la élite podía asistir. Para esos eventos en los que la gente iba a presumir lo que tenía, casi siempre era Margaret y mi hermana Laura las que asistían, yo me quedaba en casa al pendiente de que las cosas se mantuvieran en orden —algo que agradecía— y mi padre trabajaba. Un par de veces los acompañé, la verdad no era algo que a mí me llamara mucho la atención. Desde allí partía la gran diferencia entre mi hermana y yo; pues ella es muy sociable, tiene amigos y yo, yo prefiero no socializar, entre menos me noten, es mejor para mí. —Emily, la señora Margaret te llama ¿no la escuchaste? —dice Rosario acercándose a mí. Estaba en la cocina mirando mis manos que sudaban. —Señorita ¿se encuentra bien? —¡Emily! ¿Dónde está metida esa muchachita? —Ya, ya… voy. Di un par de pasos hasta hacerme notar, solo estaba rezando para que eso que escuché hace un momento, fuera una completa mentira. —Mi querida y adorada hija, ¿Dónde estabas? Laura baja las escaleras, parece que tendremos una reunión familiar. —Estaba haciendo un poco de… —No importa, ven aquí, toma asiento. Miré a mi padre y este me aparta la mirada, tenía miedo por tener que escuchar lo que sé que Margaret está por decir. —Tengo una excelente noticia para la familia, en especial para ti, Emily. Hace poco recibimos la visita de la señora Amelia O´Brien, vino para hacernos una maravillosa propuesta. Resulta que está en búsqueda de una esposa para su hijo Alexander Walker, y claramente al mirar en las chicas de su círculo social, se dio cuenta que ustedes son las mejores; con clase, educación, nivel social. —Al grano, ¿Qué mas dijo? —interrumpe Laura intrigada. —Quiere que Emily sea la esposa de su hijo. —¡¿Qué?! Pero, ¿Alexander Walker no es el hombre que está en coma? ¿Eso es posible? —No me interesa, lo que nos importa es que hemos encontrado una solución para el problema económico que estamos enfrentando. Todos saben la jugosa herencia que ese hombre dejaría si muere, Emily sería la afortunada en recibir todo lo que a ese tipo le pertenece. —¡Dios! ¡por Dios, nos salvamos! No lo puedo creer, ¡es un milagro! Laura parece emocionada, al igual que Margaret. —No quiero casarme —dije en voz baja. La cara de ambas mujeres se transformó. —¿Qué dijiste? —No quiero casarme con ese hombre. —Nadie te está preguntando, hermanita, no escuchaste a mamá; ya hicieron un acuerdo con la señora O´Brien. —Lau, mi amor, cierra la boca —dice Margaret para hacerse cargo de la situación—. Escucha, Emi, nosotros como familia, estamos en la inmunda ¿verdad? Eso ya lo sabes, si no actuamos pronto, en cuestión de días nos desalojan de la casa. Quiero que tengas eso presente antes de volver a decir que… —No quiero hacerlo, me niego a cometer esa locura —repetí en el mismo tono de voz bajo—. No conozco a ese hombre, no quiero cuidar de él, eso es descabellado. No suelo llevarle la contraria a Margaret, todo lo que ella me pide lo hago; desde que ella se encargó de llevar las riendas del hogar, hice cada cosa que me ha pedido, pero esto ya es demasiado. —Creo que escuché mal, Emily, ¿estás tirando a la basura la única oportunidad que tiene tu familia de superar el problema tan terrible por el que estamos atravesado? —Todos hablan de ese hombre, está enfermo, no puedo casarme tan joven con hombre que está en coma; no quiero tener que cuidar de alguien que no conozco. Margaret se pone de pie y me mira con mucha frialdad en sus ojos. —No puedes ser tan egoísta con nosotros, después que tu padre se ha sacrificado por ti todos estos años, ¿así le pagas? ¿no eres capaz de hacer nada por él? No te pido que aceptes el compromiso por mí, lo pido por tu padre; más que nadie sabes todo lo que ha tenido que pasar para sacarte adelante y ahora que es cuando más te necesita, ¿le das la espalda? —¿Por qué Laura no lo hace? —cuestiono sintiéndome enojada. —¿Qué cosas dices? —pregunta Emily mirándome con cara de aterrada. —Porque es tu hermana menor, y pronto se casará con el hijo de los Holman. Es tu deber, es hora de que hagas algo por tu familia, ¿o prefieres ver como a tu padre le quitan hasta la última moneda? ¿quieres vernos en la calle? —Si no tuviera este enorme diamante en mi dedo, yo me sacrificaría por ustedes, pero es algo tarde; hermanita. Ya me voy a casar, no puedo cancelar mi compromiso con Mathew. —¿Lo ves? Hasta Laura siendo más joven que tú, es más consciente de la situación. No puedo decirle a la señora O´Brien que cancelaremos lo que hablamos, ya le dimos nuestra palabra pensando en la buena fe de tu corazón, Emi. —Papá —susurré esperando a que él diga algo, que me defienda o le ponga un pare a esta locura. Soy joven para tener esclavizar mi vida de esa manera. —No le llevaré la contraria a tu madre —responde. Es todo lo que dice y se levanta de la silla, simplemente se va dejándome entre la espada y la pared. —Me duele ver a tu padre sufrir por culpa de nosotras, si se ha sacrificado por algo, es por nosotras. Es hora que le devolvamos un poco, de todo lo que él ha hecho. Piensa en él, Emily. Un silencio llega a inundar la sala de la que quiero desaparecer. — Se dice que el mayor acto de amor se hace con base a la gratitud que sentimos hacia otra persona, que el verdadero acto de amor no conoce los límites, pues ponemos por encima de nosotros mismos, las necesidades de las personas que amamos, pero ¿Qué tanto podemos hacer por amor a otros? Lo preguntaré una última vez, Emily ¿estás dispuesta a serle de ayuda a tu padre? ¿estás dispuesta a hacer ese acto de amor? Las palabras de Margaret me taladraban la mente, no podía pensar con claridad. Ella me hacía verlo como si fuera una realidad, lo que dice es verdad, tiene razón. No quiero ver como desalojan a mi padre de la casa, no quiero que este lugar donde tengo los únicos recuerdos de mi madre, la subasten. Aquí tengo las únicas memorias de sus últimos días de vida de la persona que me amó hasta su día final. —Está bien, me casaré con Alexander Walker.
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