Capítulo 4: Graduación y familia.

1411 Words
—¡Abigail, despierta! —exclama Morgan, sacudiéndome suavemente en la cama, mientras los primeros rayos del amanecer se cuelan por la ventana. —¿Qué sucede, Morgan? ¿Acabas de llegar o te has levantado temprano? —pregunto, entrecerrando los ojos ante la luz que se filtra a través de las cortinas entreabiertas, pintando patrones de sombras en la habitación. —Conocí a alguien en el antro, es guapo. Él iba con sus amigos, aunque no se fijó en mí, siento que Cupido me flechó —dice emocionada, sus gestos exagerados dibujando una escena casi teatral sobre la cama desordenada. —Siempre que sales al antro, Cupido te encuentra. ¿Por qué no buscas una relación más estable? No sé si Morgan es muy promiscua o yo soy demasiado conservadora, pero después de Daniel, solo he sentido algo por alguien, «Henry», y nos volvimos novios a los pocos días de conocernos. —Abi, ¿puedo ir a tu casa este fin de semana? Me peleé con mis padres y no quiero verlos hasta que nos vayamos a París —dice ella, encogiéndose de hombros, con la expresión sombría reflejada en sus ojos. —Está bien, puedes venir, pero a cambio, déjame dormir. Tengo mucho sueño. Henry también estará —le advierto a mi amiga, quien no es muy fan de Henry, con la luz matutina resaltando las líneas de cansancio en mi rostro. —Qué mal, no me agrada y ni siquiera lo amas. —¿Quién dijo que no lo amo? —me destapa la cara y la miro directo a los ojos, sintiendo el peso de su mirada sobre mí. —Yo lo digo, se nota a simple vista. No entiendo a qué se refiere, claro que amo a Henry, o no seríamos novios. —Estás diciendo tonterías, déjame dormir —respondo con desaprobación, sintiendo la irritación en mis palabras. —Ok, hoy es nuestra graduación. ¿Vendrán tus papás? —Su voz, aunque suave, resuena en la habitación, llenándola con la anticipación del día que está por comenzar. —Papá Cristian está de viaje, regresa mañana justo a tiempo para su celebración de cumpleaños. Solo vendrán mamá, Nathan y mi papá Ray, aunque preferiría que no vinieran —comento con empatía. —¿Cuándo vas a mantener oculta a tu familia? Siempre usas el apellido de Ray. Es la graduación. Creo que es importante que todos sepan quién eres realmente —pronuncia Morgan. —¿No sabes que tengo dos actas de nacimiento? Y Smith también es mi apellido. Soy hija de Ray. Dime, ¿qué hubiera pasado si todos hubieran sabido que soy Mills? Te aseguro que igual que en la secundaria cuando todos sabían quién era y los papás de los niños mandaban a los niños para obtener favores de mi familia, todo el mundo se vuelve hipócrita cuando saben quién soy. No quiero eso. Quiero tener amigos de verdad —declaro con arrogancia. —Como quieras —dice ella en forma de rendición. —Pero Abby, yo te quiero por ser mi mejor amiga y no me importa si eres la reina de España —añade, subiendo a la cama y tapándose con mi cobija. —Ya, hay que dormir —comienzo a bostezar y nos volvemos a dormir abrazadas. La graduación comienza a las 4 de la tarde. Todos estamos ya con nuestras togas unos minutos antes, sabiendo que mi papá no vendría. Solo vino mamá, mi hermano Nathan, Rosita y mi papá Ray. Estoy un poco triste de no verlo, pero uno a uno nos hacen pasar por nuestros reconocimientos, cantamos el himno de la universidad que ni siquiera sabía que existía. Después de eso aventamos nuestros gorros de graduación al cielo y pasamos a la fiesta, cada uno acompañado de sus familiares. Mi mamá parece molesta por la conmoción. Está rodeada de gente que ni siquiera conoce. Sabía que eso pasaría. Sin embargo, entre el bullicio de la celebración, noto algunos rostros familiares entre la multitud, amigos que no quise que vinieran pero que, de alguna manera, han decidido acompañarnos en este día tan importante. Sus sonrisas cálidas me reconfortan y me recuerdan que, a pesar de las complicaciones familiares, siempre tendré un círculo de apoyo a mi alrededor. —Mamá parece disgustada —comenta Nathan, a mi lado. —¿Por qué no vamos a ayudarla, Nathan? —le sugiero, tratando de mantener una sonrisa. —Vamos, hermana —responde, listo para actuar y sacar a mamá de la multitud. Con un moviendo rápido nos acercamos a mi madre. —Gracias, chicos, son mis héroes —dice mamá con una sonrisa de alivio, mientras tratamos de abrirnos paso entre la multitud. —¿Dónde te metiste? Te he estado buscando por todas partes —me pregunta Henry, apareciendo de repente entre la gente. —Henry, te presento a mamá. Mamá, este es Henry, mi novio. Y él ya conoce a Nathan, mi hermano —digo, señalando a cada uno mientras nos abrimos paso. —Un placer, señora. Mi nombre es Henry —saluda él, inclinándose para besar la mano de mamá, quien lo mira con curiosidad. Nathan observa la escena con asombro mientras continuamos avanzando. —Está bien —responde mamá, aceptando la situación con calma, aunque su expresión aún refleja cierta incomodidad. —¿Entonces, el novio de mi hija? ¿Abby, cómo es que no nos enteramos de tu noviazgo? Estoy ansiosa por conocer a mi yerno, mi esposo puede ser un poco duro con los hombres que se acercan a Abby. Espero que le caigas bien —dice mi mamá, con una mezcla de curiosidad y expectación en sus ojos azules. —Sí, es intimidante. La última vez, papá prácticamente ahuyentó a uno de sus pretendientes —comenta Nathan, con una risa nerviosa que apenas disimula su incomodidad. —Si eso te asusta, espera a conocer a Cristian. Te dejará temblando hasta los huesos—pronuncio papá Ray. —¡Ay, por favor! ¿Qué están haciendo? Basta ya, no digan esas cosas. No te preocupes, Henry. Papá es una buena persona —le dedico una sonrisa a Henry, tratando de tranquilizarlo con la calidez de mis ojos. Mamá, papá y Nathan simplemente se ríen, con una complicidad que parece sugerir que esto es solo el comienzo de las bromas. —Sí, tranquilo. Cristian aún no ha matado a nadie, pero bueno, yo estuve en prisión por asesinato, así que respeta a mi hija o serás mi próxima víctima —dice mamá, con un tono serio que contrasta con la sonrisa que juega en sus labios. De verdad, hasta a mí me dio miedo. —Ya está bien, mamá, váyanse. No asusten más a Henry. Nos vemos.— Empuje a Henrypara alejarlo de mi alocada familia. Mañana iremos a celebrar la graduación a un bar con mis amigos y yo, anticipando una noche llena de risas y recuerdos. Henry comenta con nerviosismo que mis familiares dan miedo. —No te preocupes, solo están bromeando contigo —le respondo, tratando de tranquilizarlo con una sonrisa. Decidimos ir al antro, y Henrysube conmigo hasta los dormitorios. Mientras subimos las escaleras, noto una expresión distraída en su rostro. —¿Qué te sucede, Henrry? Pareces absorto en tus pensamientos. —Nada importante, solo estoy reflexionando un poco —responde Henrycon voz pensativa. —Pareces preocupado por conocer a su familia, y aún ni siquiera has conocido a Cristian —añade Morgan, con una mirada comprensiva. —Gracias, pero no necesito tu ayuda, Morgan —le digo con calma, mientras nos reímos juntas. Trato de tranquilizar a Henry respecto a su preocupación por mi familia. —Mi papá es muy amable. Lo verás en la fiesta este fin de semana. Pero Henry parece inquieto. —Estoy pensando en no ir. Tu familia da miedo —dice, abrazándome con fuerza. —Solo están molestando con su gran cursilería. No puedo con todo esto. Me voy —decide Morgan, saliendo del dormitorio. Trato de animar a Henry con un gesto cariñoso. —En verdad les caerás bien a mi familia —le aseguro, dándole un beso en los labios. La tensión se desvanece cuando nos besamos apasionadamente, y Henry me rodea con sus brazos, jalándome hacia él. —Henry, dijiste que me darías más tiempo —le recuerdo con dulzura. —Está bien, te dejo para que te cambies. Nos vamos en 2 horas —se aleja de mí, saliendo de la habitación.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD