Traumas emocionales

4769 Words
(Puedes volar este capitulo, porque no es de relevancia para nada, lo que pasa es que estoy muy enferma y no puedo escribir, esta es mi tarea sobre los traumas psicólogos y lo subo para no perder la racha de subir todos los dias. espero que puedas entender querido lector, el próximo capitulo estará bueno y se subirá mañana, de verdad muchas gracias por leerme me ayudas un montón) Hay momentos en la vida en los que nos pasan cosas que no sabemos cómo manejar. Puede ser un accidente, la pérdida de un ser querido, un desastre natural, un atraco, ser víctima de un abuso s****l o sufrir una experiencia extremadamente humillante. Estos sucesos suelen generar emociones muy intensas y pueden causarnos traumas psicológicos o emocionales. ¿Que es un trauma psicológico? Según la definición de trauma de la Real Academia de la Lengua Española un trauma es: Un choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente o una emoción o impresión negativa, fuerte y duradera. El trauma es un shock emocional que produce un daño duradero en el inconsciente, aunque también puede tratarse de una emoción o impresión negativa, fuerte y constante. Normalmente aparece cuando nos exponemos a una situación potencialmente traumática, es decir, una situación estresante y amenazadora que ha sobrepasado nuestros mecanismos de afrontamiento. Surge cuando hemos sufrido un miedo muy intenso y nos hemos sentido incapaces de gestionarlo No obstante, todos los traumas no son el resultado de un episodio puntual. A veces se produce un “trauma acumulativo”, el resultado de haber estado expuestos durante un largo periodo de tiempo a situaciones que no hemos logrado asumir ni hemos podido gestionar. En ambos casos el mecanismo de base es el mismo: las emociones nos desbordan y las vivencias traumáticas no se integran en nuestro “yo,” sino que permanecen activas, usualmente a nivel inconsciente, manifestándose a través de problemas psicosomáticos, preocupaciones o comportamientos disfuncionales.   Abusos sexuales Trastorno por estrés postraumático Maltrato o violencia psicológicos Traumas en la infancia ¿Cómo saber si sufres un trauma emocional? Después de experimentar un episodio traumático, tu cerebro entra en shock y lo más usual es que recuerdes todo lo que te pasó una y otra vez. También puede ocurrir que tu mente consciente lo borre, lo cual te hará pensar que no ha dejado secuelas. Esto ocurre cuando el trauma es demasiado doloroso, por lo que se activa un mecanismo de disociación para evitar que sufras demasiado, aunque eso no significa que no se haya producido un trauma. Existen diferentes síntomas que pueden indicar la existencia de estos traumas: Insomnio y pesadillas por las noches. Es probable que recuerdes durante la noche el episodio traumático. Puedes recordar detalles aislados o revivir nuevamente toda la experiencia. Mayor irritabilidad. Te muestras más sensible ante cualquier circunstancia, fundamentalmente ante aquellas que se parecen a la situación que ha provocado el trauma emocional. Ansiedad y nerviosismo. En los últimos tiempos te sientes nervioso/a, ansioso/a y aprensivo/a casi por cualquier cosa. Es probable que te mantengas siempre alerta, en un estado de tensión, como si algo malo fuera a ocurrir en cualquier momento. Miedo. Has desarrollado un temor ante distintas situaciones, incluso las más normales del día a día. También es probable que te sobresaltes con facilidad y respondas de manera exagerada ante los estímulos. Confusión y dificultades para concentrarte. Tienes problemas para reencontrar tu ritmo cotidiano, te sientes confundido/a y te resulta difícil concentrarte. Sensación de culpa y vergüenza. A veces las víctimas sienten una profunda sensación de vergüenza pues creen que el suceso traumático ha sido culpa suya. O podrías estar muy enfadado/a y culpar a los demás por lo ocurrido. Indiferencia emocional. Quizá has comenzado a sentir que nada te importa, las actividades que antes te apasionaban han dejado de interesarte y te sientes desconectado/a de tus emociones. Las causas de los traumas emocionales superar traumas Las experiencias traumáticas nos abruman, hasta tal punto que rompen nuestro equilibrio psicológico. Esto significa que, lo que puede ser una vivencia traumática para algunos, no lo será para otros. Obviamente, existen algunas situaciones traumáticas que tienen un gran impacto emocional en la mayoría de las personas, como el maltrato físico o psicológico, un accidente particularmente peligroso, los abusos, la muerte de una persona muy cercana y las enfermedades que dejan graves secuelas. Aun así, se estima que el 64% de las personas que se exponen a episodios traumáticos no desarrollarán un trastorno psicológico. Existen algunos factores que aumentan las probabilidades de sufrir un trauma: Existencia de problemas psicológicos anteriores a la situación traumática, como padecer estrés crónico, ansiedad o depresión. Evitación experiencial, que implica un esfuerzo por evitar los recuerdos, sentimientos o pensamientos relacionados con el episodio traumático, de manera que solo se consigue perpetuar el sufrimiento. ¿Cómo se graba un trauma en el cerebro? Las vivencias traumáticas se sustentan en una especie de cortocircuito emocional. Cuando vivimos un episodio traumático y no tenemos las herramientas psicológicas necesarias para lidiar con el problema, la parte emocional de nuestro cerebro da la señal de alarma y desconecta la parte racional.  En algunos casos esa desconexión es tan grande que el recuerdo se borra de la memoria consciente. Sin embargo, eso no significa que el trauma emocional desaparezca. Neurocientíficos de la Universidad de Harvard constataron que las huellas dolorosas se quedan grabadas en el cerebro, pero en una zona errónea. En la práctica, las personas que no logran dejar atrás su pasado traumático, reviven las experiencias dolorosas como si se tratara de una situación real. Esa es la razón por la cual, para superar un trauma es necesario convertirlo en una experiencia narrativa, lo cual significa que debes procesar lo ocurrido, restarle impacto emocional y almacenarlo en la parte del cerebro destinada a las memorias autobiográficas. Las consecuencias de los traumas emocionales El origen de muchos problemas psicológicos se encuentra en los traumas emocionales. Cuando no logramos superar un trauma, pueden aparecer diferentes trastornos que afectarán a nuestro desempeño y calidad de vida. Ansiedad. La ansiedad es un trastorno vinculado al miedo, por lo que es usual que después de un episodio traumático desarrolles una actitud hipervigilante y aprensiva que da paso a la ansiedad. Depresión. Cuando el trauma es muy grande, puedes experimentar un profundo sentimiento de indefensión y desesperanza. Puedes perder la alegría y los motivos para vivir, por lo que podrías desarrollar un cuadro depresivo e incluso tener ideas suicidas. Trastorno por estrés postraumático. El trauma se revive en forma de recuerdos angustiosos recurrentes e involuntarios que provocan un gran malestar. En algunos casos pueden aparecer reacciones disociativas en las que pierdes el contacto con la realidad y crees que los hechos traumáticos están ocurriendo realmente. Aislamiento social. Debido al miedo a que vuelva a ocurrir un evento similar, es probable que poco a poco limites tus actividades sociales y te aísles. Trastornos disociativos. La disociación es un síntoma claro de haber sufrido un trauma emocional, debido a que es una respuesta automática de nuestro cerebro para desconectarse del dolor. ¿Cómo superar un trauma? Tratamiento psicológico Dado que los traumas están relacionados con las emociones, la razón y el lenguaje no suelen ser muy eficaces. Por eso es necesario recurrir a técnicas que trabajen directamente sobre el inconsciente y la parte emocional del cerebro, dónde se produce el shock traumático. Pero entremos en materia… Aprender a superar y afrontar los problemas Durante nuestra vida nos vamos a encontrar dificultades y problemas que estamos obligados a manejar para poder seguir adelante. La resolución de problemas parte de la idea de que los problemas con los que vivimos que no se resuelven generan un malestar acumulativo que puede desencadenar trastornos psicológicos o físicos. La finalidad es desarrollar una estrategia general encaminada a buscar soluciones. Método para aprender a afrontar los problemas en 6 pasos Podemos exponer como resolvemos problemas en una estrategia de 6 pasos que nos ayudará a plantear soluciones. Problema es cualquier situación que requiere una respuesta eficaz que no se encuentra en un primer momento. La resolución de problemas ayuda a reducir o eliminar los pensamientos negativos que llevan a la persona a creerse incapaz de manejar una situación como: «No puedo hacer nada…» …» Esto no tiene solución…» …» No soporto esta situación» …. Indecisión («No sé qué hacer») …etc. Método de resolución de problemas en seis pasos: 1º- Adoptar una actitud adecuada ante el problema. Aceptar que los problemas son algo inherente a la vida, y además algo que puede ayudarnos a crecer. Aceptar que en ocasiones no hay una solución perfecta, sino una menos mala. Entender que no siempre sabremos con antelación qué estrategia funcionará mejor y aceptar la incertidumbre asociada. 2º- Concretar el problema. Analizar la situación desde un punto de vista más amplio. Buscar más información para poder enfocar adecuadamente el problema. 3º- Concretar cómo solemos responder por costumbre a ese problema y a situaciones similares que se han dado en el pasado. 4º- Hacer una lista con soluciones alternativas. Elaborar una lista de posibles soluciones alternativas siguiendo la técnica de la «Tormenta de ideas». Se trata de que usted anote todas las posibles soluciones que se le ocurran, sin criticar ninguna de ellas, aunque de inicio no le parezcan las más válidas. Cuantas más ideas se nos ocurran más posibilidades de encontrar una solución que más nos satisfaga. 5º- Valorar las consecuencias de cada alternativa. Valorar racional y emocionalmente las consecuencias previstas para cada solución ideada. Se puede en este caso hacer una lista de las ventajas e inconvenientes para cada solución ideada y ver puntos positivos y negativos totales. 6º- Valorar los resultados. Consiste en planificar cómo vamos a implementar la solución, los preparativos a realizar o los recursos o apoyos que vamos a necesitar. Poner en práctica esa solución y comprobar si se cumple el objetivo del paso anterior. Si no está satisfecho con los resultados tendrá que emplear otras de las soluciones posibles o incluso reconsiderar si lo que definió usted como problema era en realidad el problema origen. ¿Qué es un trauma psicológico? Un trauma es un evento que, desde un punto de vista psicológico, ha supuesto un problema para el paciente. Pueden ser hechos que hayan ocurrido de manera repentina o inesperada, excediendo la capacidad del individuo de manejar este problema y perturbando los marcos de referencia básicos por los que se guía la persona para entender y manejar las situaciones que le rodean. Los traumas se pueden dividir dependiendo de la acción que los haya desencadenado. Así pues, puede haber traumas relacionados con la infancia, la violencia, el duelo, desastres naturales, accidentes… Pronóstico de la enfermedad El trauma psicológico es una patología que se puede tratar mediante la Psicología. Existen diferentes técnicas usadas por los psicólogos para trabajar sobre el inconsciente y la parte emocional del cerebro, que es donde se produce el shock postraumático. Tras experimentar una situación traumática, el cerebro entra en shock Síntomas de un trauma psicológico Tras experimentar una situación traumática, el cerebro entra en shock, lo que desencadena un trauma psicológico. Algunos síntomas que pueden indicar la existencia de un trauma psicológico son: Insomnio y pesadillas Irritabilidad Ansiedad y nerviosismo Miedo Confusión Sensación de culpa y vergüenza Indiferencia emocional Pruebas médicas para un trauma psicológico Los síntomas del trauma psicológico son claves para el diagnóstico de esta patología. El especialista en Psicología evaluará al paciente y valorará el tipo de trauma y el efecto que ha podido tener en su día a día. ¿Cuáles son las causas de un trauma psicológico? Las causas de los traumas psicológicos se basan en experiencias traumáticas que no se han superado y que han roto el equilibrio psicológico del individuo. Por lo tanto, estas causas serán individuales, ya que lo que para una persona puede ser una vivencia traumática para otras no. No obstante, hay situaciones generalizadas que tienen un impacto emocional importante en muchas personas, como por ejemplo el maltrato físico y psicológico, los abusos, la muerte de alguien querido, las enfermedades con secuelas graves etc. Además, hay factores que pueden propiciar la aparición de un trauma como la existencia de problemas psicológicos previos. ¿Se puede prevenir? No es posible prevenir un trauma psicológico ya que el hecho que desencadena este trauma ocurre de manera repentina o inesperada. El tratamiento de este trauma será clave para que frenar su desarrollo. Tratamientos para un trauma psicológico Dentro de las técnicas más utilizadas se encuentran: La técnica EMDR, una de las técnicas más vanguardistas dentro de la Psicología que se utiliza mucho para superar el estrés postraumático. Esta técnica estimula ambos hemisferios cerebrales mediante sonidos alternos en los oídos, las manos o mediante estimulación visual. Esto le da un significado a lo ocurrido, ya que se trabaja en los sonidos, olores, pensamientos, imágenes y sensaciones relacionadas con el momento traumático. La hipnosis es otra técnica recurrente a la hora de superar un evento traumático. En este caso el paciente está relajado pero atento, lo que produce una disminución de la activación cortical. Esto permite reestructurar recuerdos y disminuir el impacto negativo que se produce en nuestras emociones. Técnicas Minfulness que consiste en ejercicios mentales para combatir el impacto traumático. Es un tipo de meditación que ayuda al paciente a paliar los malestares mentales, prestando atención al momento y dejando de lado las cosas banales que le rodean. Técnicas de integración cerebral es una de las técnicas más utilizadas para resolver traumas, ataques de pánico y ansiedad. Esta técnica trabaja, desde un abordaje neurofisiológico, cognitivo y eléctrico, el campo del pensamiento y la manera en la que el cerebro recopila la información. Brainspotting: aborda los traumas desde una perspectiva profunda y transformadora, lo que ayuda al paciente a superar las heridas emocionales provocadas por el hecho traumático. La técnica consiste en conectar las reacciones emocionales y físicas con el objetivo de identificar el punto cerebral y liberar las emociones bloqueadas. ·         El trauma es universal y está presente en todos y cada uno de nosotros. Así, no hay sujeto sin trauma. El primer traumatismo con el que todos debemos aprender a convivir es el de venir al mundo. ·           ·         El ser humano viene a un mundo bañado por el lenguaje, pero en este tránsito se produce una pérdida, que es la pérdida del instinto. Y es que el ser que habla, a diferencia de los animales, cuenta con la pulsión, pero no con un instinto que lo guíe en el encuentro con lo s****l, por ejemplo. Un animal, en cambio, sabe bien cómo y cuándo debe dirigirse a una posible pareja s****l con el fin de reproducirse. ·           ·         En este sentido, para Freud, el trauma tenía que ver con la manera en la cual cada sujeto asume la sexuación. La sexuación sería traumática, porque el cuerpo humano no está preparado para ello. Lo traumático en este caso no es la sexualidad en sí, sino la falta de saber acerca de la sexualidad. Justamente lo que produce el trauma es que hay algo ahí que no puede ser simbolizado. ·           ·         Existen también otro tipo de traumas, como los que tienen que ver con los acontecimientos externos y están relacionados con las pulsiones de autoconservación, por ejemplo, guerras y accidentes, entre otros. ·           ·         Cómo se manifiesta un trauma: la interpretación del sujeto ·         Una de las principales características del trauma es que deja unas secuelas, pero éstas no son automáticas, sino que se derivan de la lectura particular que cada sujeto hace del hecho en cuestión. ·           ·         Se necesita una respuesta del sujeto para que convierta un hecho en traumático ·           ·         Así, lo que para una persona puede ser traumático, no tiene por qué serlo para otra. Entonces, no se trata de la magnitud del hecho en sí, sino de cómo el sujeto interpreta este hecho que se le ha presentado en la vida. ·           ·         Para el psicoanálisis, no existe una causalidad psíquica directa entre el hecho traumático y la respuesta del sujeto, ya que, entre el hecho y la respuesta, está la posición que este sujeto tome ante la circunstancias. Entonces, aunque la condición necesaria para que haya un trauma es que algo no fue simbolizado, no es suficiente, ya que se necesita una respuesta del sujeto que lo convierta en traumático. ·           ·         Esto es muy importante, ya que la respuesta de cada uno es tributaria de su inconsciente. Es decir, tiene que ver con un saber no sabido por el sujeto, y la respuesta dependerá en gran parte de esto. ·           ·         El papel de la represión en un trauma ·         En el trauma siempre hay represión. La represión es un mecanismo defensivo que separa el afecto de la representación. Las representaciones son palabras o frases, son significantes que quedan aislados, reprimidos y separados de sus correspondientes afectos. El afecto queda libre y aparece luego en diversas formas sintomáticas. En este sentido, el síntoma trata de defender al sujeto de aquello que él no pudo elaborar, pensar o simbolizar. ·           ·         Pero esto que no se puede simbolizar, pensar o elaborar, aparece luego en formas diversas a través de la repetición. Justamente, es lo que suele ocurrir cuando se produce el trauma, que siempre viene acompañado de una repetición sintomática de aquello para lo que no existió un saber. ·           ·         Las dos fases de la aparición del trauma ·         Otra peculiaridad que señaló Freud es que cuando se produce el trauma, éste no tiene por qué ser directo, sino que muchas veces aparece un tiempo después. ·           ·         Freud descubrió que se podía producir en dos etapas. En la primera etapa, el acontecimiento es vivido sin sentido, y en la segunda es interpretado. Esto puede verse bien en los casos de abuso infantil, dónde en una primera etapa el niño no es capaz de simbolizar ni darle un sentido a lo que está ocurriendo, y más tarde en la pubertad, cuando sí puede interpretarlo de manera s****l, es cuando el acontecimiento se convierte en traumático. ·           ·         El tratamiento para eliminar la repetición del trauma ·         Para que la repetición pueda ir cediendo, es muy importante realizar un tratamiento con el fin de poder localizar la dimensión subjetiva implicada, es decir, aquello que para esta persona no pudo ser simbolizado produciendo un vacío en la subjetividad. ·           ·         Para ello, será necesario poder hacer un recorrido por su historia personal que lo ayude a situar la situación traumática. Es importante también, resaltar, que, en un análisis, no hay que dar sentido a la situación traumática, ni forzar la represión, sino que hay que facilitar al sujeto un tiempo de comprender, un tiempo para que pueda ir poniendo alguna palabra a lo que en ese momento hizo agujero para él. El trauma psicológico es el impacto emocional intenso producido por un acontecimiento externo extremadamente amenazante, impredecible e incontrolable, que provoca una ruptura cognitiva, afectiva y somática con efectos a menudo incapacitantes y supone un cambio vital y un deterioro significativo en el funcionamiento cotidiano.   El estrés postraumático es la patología desarrollada por la exposición al trauma, siendo los principales acontecimientos traumáticos: Desastres naturales Accidentes de circulación, domésticos o profesionales Combate o exposición a zona de guerra Violencia física Violencia s****l Acoso o maltrato psicológico tanto escolar como en el trabajo Actos terroristas Tortura, encarcelamiento y privación de libertad Muerte accidental o violenta de una persona cercana Enfermedad grave propia o de un ser querido Violencia en la pareja Ser testigo como profesional de situaciones críticas como muerte, deterioros graves, falta de medios, etc.   Dependiendo de las circunstancias personales y la capacidad para afrontar acontecimientos estresantes, pueden originar un trauma las rupturas importantes en la vida cotidiana como divorcio, traición, ruina económica o pérdida de estatus económico y social.   El trauma psicológico es el impacto emocional intenso producido por un acontecimiento externo extremadamente amenazante   El estrés postraumático se desarrollará dependiendo de la severidad de la exposición traumática, sean de un episodio único (violación), episodios repetidos que cesan (situación de guerra) o episodios repetidos que continúan (acoso o maltrato).   ¿Cuáles son los síntomas del estrés postraumático? Los síntomas del estrés postraumático se agrupan en: Intrusiones: recuerdos intrusivos, pesadillas, flashbacks o reexperimentación. Evitación: de recuerdos, pensamientos y sentimientos angustiosos, o de personas, lugares o estímulos que recuerdan el trauma. Alteraciones cognitivas y del estado de ánimo: amnesia, creencias negativas sobre uno mismo, los demás y el mundo, percepción distorsionada de la causa o consecuencias que genera la culpa, estado emocional negativo con miedo, terror, vergüenza, enfado, disminución del interés por actividades significativas, desapego o alienación, incapacidad de experimentar emociones positivas. Alteración de la alerta y reactividad: irritabilidad y falta de control de la ira, comportamiento imprudente, respuesta de sobresalto exagerada, problemas de concentración y alteración del sueño.   ¿Cómo se manifiesta el trauma? El trauma supone una ruptura de lo que creíamos seguro y controlable y se manifiesta como: Impacto neurobiológico: mayor sensibilidad a la respuesta de estrés; sesgo atencional a la amenaza; déficit de la memoria episódica con fragmentación y descontextualización espaciotemporal; déficit de la regulación de la atención y emocional. Impacto cognitivo: cambio en la interpretación de la realidad; el mundo es peligroso; no se puede confiar en nadie; no merezco el interés o amor de nadie; me siento culpable por lo sucedido; nadie me entiende. Impacto afectivo: la sensibilización del sistema de respuesta de estrés que puede provocar ansiedad, trastornos disociativos, trastornos del estado de ánimo, trastornos de la personalidad y adicciones, entre otros. Impacto somático: síntomas cardiovasculares, síntomas gastrointestinales, fibromialgia, dolor crónico generalizado, síntomas sexuales con dolor e infecciones recurrentes.   Los recuerdos traumáticos son fragmentarios, desorganizados, descontextualizados, intrusivos y disruptivos. Se cuelan en el presente generando malestar y pueden ir desde imágenes repetitivas y obsesivas a la reexperimentación completa de la experiencia en el presente tal y como ocurrió. El trauma persiste en el presente y el futuro.   Estos recuerdos pueden ser desencadenados de forma incontrolable por estímulos sensoriales de cualquier tipo, táctiles, olfativos, sabores, ruidos, aspecto físico, iluminación. Por ello, la hipervigilancia o alerta permanente y la evitación cognitiva, conductual o emocional es tan significativa en el trauma.   Los recuerdos suelen ser almacenados de forma desestructurada. Por un lado, los recuerdos contextuales, codificados verbalmente pueden ser incompletos, mientras que los recuerdos sensoriales y emocionales se codifican de forma más completa.   Estos recuerdos contextuales si se corresponden con los sensoriales, puede inhibirse el miedo, porque ambos llegan a la consciencia igualmente, pero si los contextuales son reducidos y los sensoriales más potentes, se activa el miedo, al no ser eficaz la inhibición cortical.   Por este motivo la exposición controlada al trauma permite rellenar huecos del sistema contextual o narrativo y hacer que se corresponda con el sensorial, consolidándose los recuerdos verbalmente en la memoria, lo que activa el córtex prefrontal e inhibe la amígdala y por lo tanto el miedo.   Si los recuerdos son inmanejables, pueden surgir los trastornos disociativos, más comunes si el trauma es antes de los 12 años o ha habido más acontecimientos traumáticos.   Los principales trastornos disociativos Trastorno de despersonalización/desrealización: la despersonalización consiste en experiencias de irrealidad, ser un observador externo respecto a pensamientos, sentimientos, sensaciones, cuerpo o conducta. La desrealización implica experiencias de distanciamiento e irrealidad frente al entorno. Amnesia disociativa: incapacidad para recordar cierta información autobiográfica. Es un deterioro de la memoria explicita, declarativa, mientras que la memoria implícita, semántica, permanece completa. Es muy común en traumas repetidos en la infancia. Trastorno de identidad disociativo: es el más extremo de los trastornos disociativos y está vinculado a una infancia llena de adversidades y traumas recurrentes. Tiene una función protectora para aliviar el impacto del trauma. La persona entra en estados de consciencia disociativos que a base de repetirse se convierten en identidades cognitivo-afectivas independientes. La personalidad se encuentra fragmentada en diversas identidades, con diferentes recuerdos cada una. Trastorno de conversión: alteraciones de la función motora o sensitiva voluntaria. Debilidad, temblor, parálisis, problemas de deglución, afonías, alteraciones sensoriales, anestesia, producidos por la alta activación fisiológica ante un peligro del que no es posible escapar, apareciendo la respuesta de parálisis o apagado.   Tratamientos psicológicos para el trauma Todos se basan directa o indirectamente en la exposición a los hechos traumáticos con el fin de eliminar la evitación de estos, cognitiva, emocional, sensorial o conductual, lo que a su vez soluciona la alta activación fisiológica, las intrusiones en todas sus modalidades y los síntomas disociativos.   Independientemente de que la exposición es fundamental, la mayoría de las mejores terapias tratan cada síntoma por sí mismo hasta su eliminación e incorporan técnicas, si la persona lo necesita, para aprender habilidades de comunicación, manejo de la ira, reestructuración de la culpa, terapia s****l, regulación emocional y rehabilitación ocupacional.   Los que han demostrado más eficacia son las terapias clásicas de exposición imaginar y en vivo a recuerdos y estímulos evitados.   Terapia de exposición narrativa Integra los recuerdos fragmentados en una narración coherente que permite reorganizar la memoria autobiográfica y la emocional.   Exposición prolongada Exposición imaginal y en vivo a situaciones consideradas peligrosas por la persona, pero que no lo son. Situaciones que recuerdan el evento traumático. Situaciones evitadas por un bajo estado de ánimo y por último exposición imaginal al trauma con unas características concretas como hablar alto, en primera persona y en presente. Se incluye la discusión de los pensamientos disfuncionales.   Terapia de procesamiento cognitivo Se trata de escribir y leer luego en consulta sobre el trauma. Se identifican puntos de bloqueo y creencias disfuncionales de seguridad, confianza, poder, estima e intimidad y se reestructuran para que dejen de ser incapacitantes.   Terapia cognitiva Se basa en eliminar las valoraciones negativas del trauma, reducir la reexperimentación reelaborando los recuerdos y discriminando los disparadores, y eliminar estrategias cognitivas y conductuales disfuncionales.   Desensibilización y reprocesamiento mediante movimientos oculares Se basa en la exposición a escenas del trauma y las cogniciones y sensaciones asociadas y concentrarse en seguir con los ojos los movimientos de la mano del terapeuta o de un dispositivo luminoso.   La teoría de la técnica es que permite procesar los recuerdos e integrarlos en la memoria autobiográfica de forma consciente.   Las escenas, pensamientos y sensaciones van cambiando espontáneamente y pueden ser comentadas o simplemente dejarlas pasar. Cuando se ha procesado lo que se llama un canal sensorial o temático concreto y ya no se experimenta malestar, se instala una cognición positiva o de capacidad en la situación traumática inicial mediante nuevas tandas de movimientos oculares.   Puede ser más complejo cuando surgen reacciones diversas durante el proceso, que habrá que ir manejando con relajación y con reestructuración cognitiva.   Psicoterapia Integradora Detección de las pautas problema. Trabajo con las emociones, pensamientos y conductas. Tratamiento de síntomas de intrusión, evitación e irritabilidad. La narración de la experiencia traumática es a elección del paciente, solo se hace si está preparado y así lo desea. Problemas en la historia biográfica. Trabajo con el sistema de creencias, la culpa y el duelo. Crecimiento postraumático. Detectar recursos propios. Detectar signos de cambio positivos. Promover el optimismo. Promover cambios vitales positivos y la resistencia a las adversidades.   Hipnosis clínica La hipnosis es un método facilitador de estrategias en el curso de una terapia y potencia la efectividad del tratamiento que se utilice. Dispone de una gran variedad de técnicas transmitidas por sugestiones hipnóticas para tratar tanto los síntomas como permitir el crecimiento postraumático.   Es especialmente útil para enseñar a la persona a eliminar los síntomas más molestos de la hiperalerta, la evitación y la alteración emocional. Los síntomas disociativos, especialmente resistentes para cualquier tratamiento, son abordables con mayor facilidad con hipnosis.   Las fases del proceso se suelen hacer en paralelo y son: recuperación controlada de los recuerdos y elaboración e integración de la experiencia traumática; estabilización y eliminación de los síntomas de alarma, intrusión y evitación; abordaje de los síntomas disociativos; reintegración y rehabilitación de la personalidad.   Terapia de reelaboración imaginal Creada para víctimas de abuso s****l. Exposición al recuerdo traumático y experimentar emociones, pensamientos y sensaciones. Se reviven las escenas y se tranquiliza y sustenta al niño asustado, además de darle poder para hacer algo diferente donde ya no está paralizado e indefenso.   Posteriormente se refutan creencias y esquemas asumidos y se modifican por otros más objetivos, como la atribución de la culpa y la vergüenza al perpetrador, fomentando una visión más positiva de uno mismo.   Esta lista no incluye todos los tratamientos eficaces y además la descripción es muy resumida para adecuarse al espacio disponible.   El trauma tiene solución y la psicología lo demuestra con las investigaciones constantes y la práctica clínica.  
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