Entre recuerdos y ganas (+18)

4253 Words
Seguí mirando y lo único interesante son sus cuentas bancarias compartidas con un numero desconocido. Y un mensaje extraño hasta el mismo número diciendo “espero la mercancía” Eso íbamos a analizar. Íbamos porque de inmediato me dio un dolor fuerte de estómago y una sed insaciable en la garganta. Necesitaba sangre, urgentemente. He gastado muchas energías últimamente. Un olor dulce me llegaba, una persona estaba cerca de casa y no podía beberme su sangre, aunque mi cuerpo me pidiese eso. Vicente me miro y me agarró el cuello. Luego percibí otro olor, menos denso, pero aun apetecible que venía de la maleta de Vicente. —No lo hagas. Traje sangre en mi maleta, necesitas controlarte por unos segundos —Dijo serio. Vi que Scarlette traía la sangre y me la daba a beber en un vaso. De una me lo bebí. Esto solo me pasaba cuando gastaba mis reservas de energía rápidamente, pero ¿Por qué se gastó tan rápido? Creo que he hecho mucho esfuerzo de mi super velocidad últimamente. De ahí me recuesto en el sofá para descansar por el esfuerzo y reponerme completamente. Me pongo a pensar mientras lo hago. ¿Cómo carajos llegamos a esto? Dejo que mi mente controle lo que le dé la gana, mientras me pierdo en los recuerdos con mi amada taita. // (Abrí los ojos y miré alrededor, estaba acostada debajo de la mata de palma de patio, bestia con mi antiguo atuendo, que consistía de un vestido liso color azul con una manta negra amarrada a la cintura. Este era mi vestido para limpiar. ¿Dónde carajos estoy? ¿Otra vez estoy en el mismo sueño? —Danna, ¿Qué haces durmiendo? ¡ven acá caramba! —Oí la voz de taita. ¿abuela? La miré y en efecto, era ella. Mi dulce taita. —Solo me senté un rato, no hace nada de daño ¿Sí? —Me reí. Taita vestía su vestido azul claro que usaba para limpiar, estaba más gordita que la última vez que la vi. Su cara mostraba los tantos años de fajarse a atender un hogar y el cansancio de este. Mi madre sinceramente no se ha donde ha parado. —Tenemos que ir al rio para lavar nuestra ropa, recuerda llevar la de Jhosep, ya que está enfermo de fiebre. —Esta bien, buscaré la ropa —Dije tomando el saco que me brindaba ella —¿Aun no están listo los cultivos? —No, debemos esperar con calma la lluvia, ya sabes para que la virgen haga su trabajo —Dijo terminando de lavar los platos con tierra y agua. —Busca la ropa, llamaré a tu madre del juego de barajas de la vecina para que venga a atender a su hijo —Dijo molesta. Ah, mi madre andaba jugando a las barajas. Okay. Entre a la habitación de Jhosep mientras tomaba su ropa sucia, él dormía plácidamente. Tome todo, lleve mi ropa importante, la otra la lavaría después. Me encaminé a salir y esperar a gaita bajo la mata de palma. Ella venía con mi madre, era una mujer buena, pero su adicción a las barajas lo odiábamos. —encárgate de tu hijo mientras nosotras vamos al río a lavar —Dijo taita furiosa. —Si mamá pero no me hagas un espectáculo por eso —dijo mi madre. —Tienes que dejar esa adición, encárgate de tus hijos que no ves que sufren. —dijo mi abuela. La dejo con la palabra en la boca, nos fuimos caminando en silencio bajo el sol de las 10am al río. Ambas teníamos una pequeña canción para cantar cuando lavamos en el río, así que estaba emocionada por cantarla otra vez. Llegamos al río y había pocas mujeres, ahí nos sentamos cada una en una piedra y empezamos a cantar mientras sacábamos la ropa.   “Mientras espero en oficio A mi dulce marido Yo no dudo en pensar En querer ir al río Disfrutar de un mango De la sombra y el sol Olvidar ser esclava Y está opresión ¡Hay ombe!”   A pesar de que taita era mayor, ella era diferente, ella contemplaba la libertad, yo adquirí su anhelo. —Hija, ya tienes 23 años y aprecio que te hayas quedado a cuidarme pero ya tienes que casarte, mira a los chicos de este pueblo, todos son buenos y prometedores. —dijo ella mientras lavaba. —La mayoría son guardias del ejército haitiano y los demás no me interesan, además, no estoy tan desesperada —me reí. —Tu madre busca tu casamiento, así que te aconsejo que busques uno que te guste antes de que ella te diga con quién casarte. —veremos que sucede después taita. —dije sacudiendo una ropa. —Mientras tanto me quedo contigo. Lavamos fervientemente hasta que todo se hizo n***o, el sol no brillaba, no había nada al nuestro alrededor. Sentí como caía al agua, pero no sabía cómo, ni quién me había tirado. Un pequeño dolor se cernía sobre mi cuello. Me levanté de prisa y miré todo. El río, estaba lleno de sangre. Cuerpos tumbados había en todo el suelo y una asustada taita me miraba con miedo y horror. Me mire y yo estaba llena de sangre, completamente llena de sangre, mi cara también estaba llena de esta. —Demonio, Aléjate de mí —dijo taita asustada —¡Taita! —dije asustada —¿Qué me pasa taita? —Aléjate, no eres mi nieta —dijo aterrorizada. —Taita escúchame ¡Taita! —grité Y desperté)   Desperté sofocada, asustada, mientras veía que solo fue un recuerdo y estaba en la realidad. Oh, mierda. Miré a mi alrededor y estaba Vicente sentado a mi lado y Scarlette seguía en la pc. —¿Cuánto tiempo dormí? —Dije confundida. —Unas 4 horas —Dijo Vicente —¿te sientes mejor? Lo sentí como una vida. Rayos. —Estoy mejor —Dije mas despierta —Creo que son las 10, debo de seguir mi fachada como banquera. ¿Cómo van las cosas? —dije levantándome. —Estoy rastreando la cuenta y busco en todos los bancos y aún no veo alguna que otra información más que la cuenta es de cheques. —Extraño —Dije pensando —Intenta buscar también en los bancos virtuales cómo PayPal o Payoneer, en una de las dos puede estar. También coloca una IP fantasma para que no rastreen de vuelta este equipo. También hay que ver ese teléfono al que fue enviado eso, nos daría más información. —Está bien —dijo Scarlette. —Yo iré a ver cómo están los chicos por el norte, también les llevaré reservas de sangre, así ellos están también seguros. Nos vemos al anochecer. —En la noche estaré en una cena con Andrey. Cualquier cosa que encuentres Scarlette será útil para esta noche. —dije vistiendo me rápidamente. —Bien estaré sola pues —se río —recuerden que Dante será un fiel aliado, no lo dudo. Asentí y me despedí de ellos, para ahora irme directo a la banca. Las personas alrededor me miraban aún sorprendidos de verme, cómo si fuera algo exótico a la venta. Irónico. En esto, hice lo que debía de hacer, trabajar para darme cuenta de las cosas. Una señora un poco mayor se me acercó para que le juegue números, lo hice y pues, al final, me sorprendió lo muy comunicativa que era —Señorita usted es muy bonita ¿No es de aquí verdad? Tiene hasta ojos rojos —dijo riéndose —son lentes de contacto que me gusta usar —dije sonrojada. ¿cómo se llama? —soy Ramona. Ahora mismo veré si cocino algo para los muchachos ¿tu sabes? Lo normal de siempre —dijo pensando —¿quieres que te traiga comida? —No se preocupe, usted tranquila —dije negándole la ayuda. —Está bien, eres muy bonita para trabajar aquí, yo solo espero que para las elecciones todo esto cambie, tanta gente que se merecen empleos. —¿las elecciones están muy reñidas? —dije curiosa. —sí, votaré al señor Andrey ya que él tiene más esperanzas para el país. —¿Qué más sabe sobre ese señor? —dije animándole a hablar más. —No sé nada más pero ¿para que quiere saber? —dijo mirándome confundida —para saber por quién votar, claro está. No conozco bien. —Vendré pronto a contarle, ahora voy a cocinar, bueno, se me cuida —dijo despidiéndose. Puede que está señora sepa algunas cosas, quien sabe. Aun así, me quedé en mi lado pues aburrida, nada pasaba, solo las horas. Tenía que salir a las 12 y avisarle a la chica que me reemplace para prepararme en mi cena con Andrey. Ya casi eran las 12. —Hola —oí una voz que interrumpió mis pensamientos —estas aquí —dijo y miré, era Ashley. —¿Hola? Si, estoy aquí… ¿Qué tal? —dije irónica. —¿Qué deseas? —Solo quería verte —dijo sonrojada. —Ya me viste —Me reí. —Quisiera que vinieras a mi casa, cuando puedas ¿quieres? —Dijo aun sonrojada. —Okay, ya estoy a punto de cerrar y bueno, podemos ir —Me sonroje también. En menos de poco tiempo, accedí a ir con ella a su casa. // Llegamos a su casa. Que casa ni casa ¡Es una completa mansión! Simplemente es un gran apartamento. Para alguien tan flaca y pequeña como ella. Y me da la sensación de que vive sola porque desde que entré no he visto a nadie. ⸺Bienvenida a una casa decente ⸺Dijo sarcástica. ⸺ ¿Vives tu sola? ⸺Pregunté curiosa. ⸺Pues sí. ¿Es raro eso? ¡Es lo mejor del mundo! ⸺Exclamo irradiando felicidad. O eso creí. No la había visto feliz. Vaya. Ella se dedica solo a estar buscando un lugar tal vez apropiado, yo me dedico a admirar toda la casa. Esta tiene dos plantas, la primera tiene lo básico: Una cocina, una sala de estar y ambas son extremadamente grandísimas. Es una casa moderna muy hermosa. Tiene gustos minimalistas y en esto concuerdo con ella. Tiene buen gusto. Subo la segunda planta por indicación de ella, Estoy admirada de la gran escalera que tiene, esto si es definitivamente una casa a lo Hannah Montana que pensaba de EE. UU. a lo que me pregunto ¿Cómo ella paga todo esto? ¿Tendrá un empleo en la mafia o qué? Bueno, a estas alturas, no lo dudo. Las siguiente planta es muy sencilla, solo es un grandísimo pasillo con tres habitaciones cada uno, ninguno tiene diferencia a excepción de uno que tiene un llavero de Pikachu en donde se introduce la llave para abrir. —Bien, basta del tour, el baño está al lado de la primera habitación que viste, la habitación que está al lado del baño es la mía y no se te ocurra por ninguna razón específica abrir la puerta de la última habitación. —Dijo mostrando todo, parece que le molestaría mucho que viole su último acuerdo. —Está bien—Acepté. Me invito a pasar a su habitación y entré. De inmediato me sorprendió su hermosa decoración, todo era simple, todo estaba en orden, todo estaba increíblemente bien. Estaba tan fascinada mirando todo que no me di cuenta de que Ashley me estaba mirando raro. —¿Qué pasa? —Pregunté. —Es que —Se ruborizo— te veo bastante emocionada y eso me sorprende. Para mí esto es normal. Es interesante verte así. Sentía una tensión rara entre nosotras. No sabría deducir que es. Me indico que me siente en su cama que es grandísima por cierto y muy suave. No pude callar más, tenía muchas preguntas sobre esto. —¿Ósea como tu teniendo 24 años... —dije interrogándola —tienes una casa enorme y no estas con tus padres ni nada por el estilo? ¿en qué trabajas? —dije sorprendida. Ella se encogió de hombros y se río. —Vivo sola, hace mucho deje a mis padres y tengo un onlyfans. ¿QUE? —¿Que? —Mi reacción hizo que ella se riera —Pero ¿cómo? —Pues haces una foto o video y te pagan por ello, así de simple —dijo sin importancia. Esta situación le parecía bastante entretenida a ella. Yo estaba más que bastante sorprendida. —¿Porque me cuentas esto? —Dije curiosa. —Es divertido verte sorprendida. Empezamos a hablar un poco mas y claramente todo lo que hace me confirma de que esta sintiendo algo por mí, mis encantos la están haciendo caer. Pero empezaba a conocerla y claramente me di cuenta de algo, ella estaba vendiéndome una imagen que claramente no era suya, ella estaba siendo algo bipolar. Recibí una llamada en mi celular, así que le dije que hablaré un poco por cel y ella solo sonrió, era Andrey. —Hola bonita, tuve un contratiempo, así que voy a salir. Nos veremos después —Dijo y me colgó. Ni siquiera me dio tiempo a contestar el maldito. Al mismo tiempo oí un fuerte sonido. —El sonido no era nada más ni nada menos que había empezado a llover fuerte, un árbol se había caído enfrente de la casa—Dijo Ashley mirando por la ventana. A ella parecía que le valía poco lo que paso. Yo por en cambio, tenía muchos sentimientos encontrados en este momento ¿qué carajos estaba pasando y porque estaba pasando? A pesar de mostrarme aparentemente tranquila, no sabía que pensar. Claro si… Tranquilízate. Esta chica es toda una rareza extraña y simplemente no la entiendo.   ⸺¿Ya estás aquí? ¿O tengo que seguir dejándote en marte? ⸺Dijo Ashley llamando mi atención ⸺Solo es una tormenta, pasara en una hora. ⸺Amm, bueno yo… ⸺Piensa algo inteligente ⸺Solo pensaba que pasaba, así que me puedo quedar tranquila. ⸺Okay ⸺dijo sin más. Ignorándome, salió de la habitación y me dejo sola, diciendo que buscara algo en la cocina. No tuve más remedio que quedarme sentada en su cama. Es enorme. Y muy suave y cómoda. Me encanta como se siente, es tan calentita. Sus sabanas grises me deslumbran y apenas me doy cuenta de la lluvia que cae sobre el gran ventanal que tiene. Supongo que este apartamento tiene un gran sistema de eliminación de ruido porque no me di cuenta a qué hora estaba lloviendo apenas se cayó el árbol. Es millonaria, no cabe duda ¿Pero cómo ese cuerpito produce tanto dinero? ¿Y cómo lo hace, acaso no tiene pena ajena? Ag, dejare de cuestionarme, es adulta y ella toma sus decisiones. Ashley ha durado mucho allá abajo, espero que no me haya dejado abandonada en esta gran casa, me empiezo a sentir sola. Y justo a tiempo, cuando pensaba en esto, ella se acercó. Tenía dos tazas en sus manos, me paso una y se sentó a mi lado, muy cerca. ⸺Bien, tú y yo empezamos con el pie izquierdo, pero no me molestará que quiera conocerte más si te tendré en mi casa por hoy ⸺dijo mirando su taza que, por cierto, era una taza de café con glaseado de chocolate encima, se veía riquísimo. ⸺ ¿Qué quieres decir con eso? ⸺Dije confusa. Ayer me trato muy bien, aunque no le puse mucho interés a ella, en fin. Ja, que chiste. Tengo miedo, odio las personas bipolares. ⸺Solo… déjame conocerte. Tengo derecho a eso. ⸺¿y qué quieres conocer de mí? —Dije irónica —Ya te dije quién soy. Sonó otra vez mi teléfono, era Vicente. —¿hola? Me quedaré en casa de una amiga —Dije de una vez en tono bajito. —¿Por qué? Si sabes que tienes una misión que hacer —Dijo medio molesto. —Esto es importante, hablamos orita, ¿va? Deja que pase la lluvia. —y le colgué. Ahora como le digo a Ashley que me tengo que quedar aquí. La mire dudosa y esta cambio su expresión a una confundida. ⸺Me puedes acoger en tu casa por hoy ¿Por favor? ⸺Dije temerosa. Estuvo pensativa un momento y su expresión ahora era una seria. ⸺Yo ronco y doy patadas, confórmate con eso. Sino aguantas, vete. Me reí ante semejante comentario, pero que estupidez. ¡todo el mundo lo hace! ⸺Okay, está bien Ashley Una sonrisa se le escapó de su rostro. // Ya era de noche, Ashley se comportó muy bien y todo iba de maravilla. Me presto apenas un vestido para dormir que me quedaba más o menos ajustado, no me gustaba, pero era lo que había ¿No? Suelo dormir con poquísima ropa, así que a sufrir pues. Ashley y yo nos dimos las buenas noches, cada una a un lado diferente de la cama, con una muralla de sabanas de por medio. Esto era raro. Pero es mejor así, apenas tengo dos días conociéndola. Pero no podía dormir, la tranquilidad de la casa era muy excesiva, no me sentía tranquila para nada.  En la oscuridad de las sombras, solo podía pensar en mi casa y en lo incomoda que me siento. Y como pude ver, Ashley si decía la verdad, ahora mismo sus pies estaban en mi cara. Ya se como voy a solucionar esto. Me levanto y la veo dormir y rápidamente le planto un beso en la boca, haciéndola despertar. —¿Pero que haces? —Dijo sorprendida. —déjame hacerte mía —Dije romántica. Ella sonrió con maldad, parece que estaba deseando eso. —Debiste de decirlo más temprano —Dijo riéndose. Sus manos me acariciaban toda, todo su cuerpo se pegaba mucho al mío, como si de un chicle se tratase. Mi cuerpo se empezó a sentir con esa sensación de bienestar y de placer que tanto había sentido con sus besos, pero ahora estaba más intenso.   Necesitaba hacer el amor con ella. Pero antes, aún debíamos de ir lento, despacio. Poco a poco las cosas iban mejor. Justo se me vino a la mente una alegoría en la que había pensado hace días. Justo ahora en que procederé a besar cada parte de su cuerpo, oh, Ashley, para mí eres como un adictivo queso. Sí, eres un queso, lo sé. Un camembert francés, añejado con el paso de los días desde que alguien tuvo la osadía de abrirte y no devorarte como corresponde. Ahí estás sobre la mesa, viendo el tiempo pasar, pensando en todos los posibles destinos que podrías haber tenido, pero te dejaron ahí. Sé que me miras, que me llamas. Sabes que me gustan las manchas que te han ido apareciendo en tu blanca piel y que el sabor maduro, producto de tu desamparo, se me hace irresistible. Qué pena que seas un queso, porque eres realmente todo lo que deseo en este minuto. Veo como tu contenido suave y cremoso se intenta escurrir de tus solidas paredes por ese mordisco que te alcanzaron a dar. Te preocupa que la sequedad de este ambiente termine por petrificarte y que quizás nunca más alguien pueda sentir tu humedad interior. Cada día es más dura tu coraza, pero más sabrosa la sabia que ruega por fundirse en una lengua salivante. Me sigues mirando, notas que no he pasado de largo y que de una forma incómoda me estoy dejando cautivar por tu presencia. Veo que notaste la fuerza de mi mandíbula y sabes perfectamente que no me tomaría un segundo en volcar mi hambre sobre ti. Sabes también que soy bueno, que si bien mi naturaleza depredadora es fuerte, no tengo interés alguno en hacerte daño, solo pienso entregarte el hambre que merece tu sabor. Me acerco, tomo un cuchillo, mientras me miras te comienzas a derretir por dentro. Ves como la hoja brillante de mi herramienta se acerca decidida hacia ti y sin vacilar te penetra la cáscara reseca, para luego de un par de segundos provocar una hemorragia de esos fluidos internos que ya no aguantaban más por salir. Tu solidez externa contrasta con esta incontrolable viscosidad, esto resulta excitante al momento de tomarte con mis manos callosas, similares en apariencia a tu corteza, para luego introducir mi lengua caliente a través de ésta. Me gustas y tiendo a pensar que yo a ti también. Te tomo con firmeza y te envuelvo con mis labios, luego empiezo a recorrer mi lengua por tu interior, sintiendo ese salado sudor que solo aumenta mi sed. Tanto tiempo tuviste que esperar en el abandono, pero prometo comerte como nadie lo hubiese hecho jamás. Así sigo bebiendo el centro cremoso, mientras dé a pequeños mordiscos voy desmembrando la carne de tu cuerpo. Que dolor abrir los ojos, yo tan mujer y tu tan queso. No sé cómo te he comparado con un queso, pero desde que sé que te voy a comer, te voy a comer. Empiezo a dejarme llevar y para cuando me doy cuenta, ambas estamos empapadas, con ganas de seguir en la cama, toda esta calentura que apenas está a flote. Con torpeza, caminamos rápido a la cama, riéndonos de nuestras estupideces pero a la vez, devorándonos con locura nuestros labios. Nos perdimos en el amor y el deseo y ese día, me hiciste completamente tuya. Y caímos rendidas de sueño, había sido de las experiencias sexuales más deliciosas e increíbles de toda mi vida. Me desperté de ese profundo sueño y estabas profundamente dormida, tan dormida que no me oíste despertar. Sólo te despertaste cuando sentiste que te besaba en el hombro. Abriste un poco los ojos y viste una imagen borrosa de mí; estaba sentado al borde de la cama, a tu lado y te miraba. Tú estabas tumbada, casi boca abajo, abrazada a la almohada. Intentaste decir algo: hola... pero el sonido no salió de tu boca, solo sonreíste con los ojos de nuevo cerrados y una sensación de felicidad y seguridad al saber que estaba a tu lado. Al instante te quedaste de nuevo dormida pues lo siguiente que sentiste fue mi mano acariciándote la espalda y no había rastro de la sábana que hasta entonces te cubría. Estabas completamente desnuda y de alguna manera sabías que yo también lo estaba, aunque no pudieras verme. Querías abrir los ojos, abrazarme y besarme, pero no podías. Lo imaginabas y lo hacías en tu mente como en un sueño, pero tu cuerpo no respondía. Sentiste mi mano bajando por mi espalda, por tu cadera, por el muslo... te acariciaba lentamente como reconociendo un territorio grabado en el recuerdo, disfrutando de esta oportunidad de observarte y acariciarte de una manera casi furtiva. Tú seguías sin moverme, pero sentías como tu cuerpo se estremecía con mis caricias. Ahora ya no querías despertar, la sensación era maravillosa, en un lugar más cercano a los sueños que a la realidad, sintiendo un placer abstracto muy agradable. Mi mano subía ahora por la parte interior de tus muslos... cuando llegó al final, una vibración recorrió todo tu cuerpo haciéndote soltar un leve gemido. Te abrazaste más fuerte a la almohada y flexionaste un poco más la pierna que tenías doblada ofreciéndote más a mí. Tu sexo completamente depilado como a mí me gusta y estabas muy mojada. Mis dedos se deslizaban suavemente entre tus labios verticales, sin profundizar, acariciando levemente, incitándote, como despertando muy despacio tu sexo al igual que había hecho con el resto de tu cuerpo. Esas caricias tan suaves y lentas te provocaron una excitación muy rápida e intensa. Ya no sabías si estaba despierta o dormida, sólo sabías que me deseabas tanto que dolía. Sentías tu clítoris latir fuertemente como si tu corazón se hubiera instalado allí y ya no querías que las caricias fuesen tan suaves, sino que respondiese a ese latido con igual intensidad, lo necesitabas, lo pedías a gritos y sentías que si lo hacía te correrías inmediatamente, sin remedio y sólo pensarlo te excitó aún más. Y lo hice, y sentiste un orgasmo no tan intenso como habías anticipado, pero sí provocó en ti una oleada de inmenso placer que hizo que me deseara aún más. Deseabas mi cuerpo. Así que empecé a aplicar lo que había aprendido, empecé a darte placer con mis dedos a la vez que yo me daba placer. Tus gemidos se unieron a los míos, tú ya estabas en lo más alto y deseaba tu orgasmo ahora mucho más que el mío. Sentiste un par de envestidas más fuertes con mi mano y cómo me derrumbo sobre ti y mi aliento fuerte en tu nuca… mi aliento… hum te provocó un intenso escalofrío, te retorciste bajo mi cuerpo y en ese instante, mientras sentías tu orgasmo, sentiste también el mío. Pasó de mi cuerpo al tuyo. Las sensaciones, los sentimientos fluían de uno a otro por nuestros cuerpos como si fuesen uno, como bombardeados por un solo corazón. Y nos quedamos abrazados, sin despegarnos hasta quedarnos dormidos. Y así seguimos hasta que horas más tarde te despertaste, y decidiste despertarme poco a poco… suavemente. Habíamos tenido de los mejores días de nuestra vida, estábamos más que satisfechas sexualmente y esto aún era el principio. —Hacer el amor contigo me da mil años más de vida —dijo Ashley mientras me despertaba con besos. —Quiero más. —¿Eso quieres? Pero tengo hambre, después de comer seguimos. Ella acepto y después de comer, seguimos dándonos amor hasta el cansancio.
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