Azúl
Llegamos a la casa y ya son pasada las 3:00 de la tarde.
Escucharon eso. La Casa, se siente extraño decirlo, pero a la vez me encanta, por qué me siento como si estuviera otra vez en un hogar.
Me encantó, es la casa que uno siempre sueña tener y formar una familia antes de quedarse dormido.
Él se baja y abre la puerta para mí, le sonrió y me sonrojo un poco.
Él sonríe.
Entramos a la casa y nos sentamos en el sofá que estaba en la sala.
—Necesito ir a Francia lo antes posible a si que voy a comprar los vuelos— digo distraído mientras enciendo mi celular.
Él se queda en silencio un momento.
—¿Los vuelos?— pregunta extrañado, creo que lo olvido, hasta aquí llegamos, él hace un trato conmigo y después lo olvida.
—Te dijiste que si viajaba me acompañarías, por qué sin duda mis padres se enteraran de que estamos en Francia y me pedirán una explicación muy razonable de por que eh vuelto casado— digo y por casualidad miro mi mano izquierda—A propósito, debemos comprar argollas para hacerlo más creíble— digo alzando mi mano y cuando la mira, la coloco al lado de mi cara mientras movía el dedo dónde se supone debería ir el famoso anillo dorado de matrimonio.
—Respecto a el viaje, Claro que iré contigo, solo preguntaba para estar seguro, pensé que no querías que te acompañará....
—Si supieras que es solo para no enfrentar solo a mí padre que pondrá un grito en el cielo— digo muy bajito solo para mí.
—¿Qué dijiste?
—¿Q-que?¿Escuchaste algo de lo que dije?— pregunté nervioso.
—No, por eso te pregunté— dijo mirándome curiosamente.
—No, no es nada, es...¡Solo decía que no puedo creer que se hallan agotado los vuelos a París!— dije en alto esto último, me salvé, pero en verdad no puedo creer que se hallan agotado, ahora que haré.
—Ahh, eso, pensaba que iríamos en mi Jet— dijo tranquilo.
—¡¿Tienes un Jet?!— dije emocionado y sorprendido.
—Claro, debo tenerlo o si no, no viajaría tan rápido para las reuniones en el extranjero. Nos iremos mañana en la madrugada para llegar a una hora prudente a París, hablaré con Emilia para que coordine todo— dijo agarrando el celular de sus piernas.
Hizo unas llamadas y volvió a sentarse junto a mí.
—¿Qué te parece si vamos a comer algo por ahí?, ya que no hay comida en esta casa, a propósito ¿Después de comer vamos a comprar las cosas que faltan para la casa? Estuve revisando cuando entramos en la mañana y no hay nada de eso.
—Pensé que mandarías a alguien de tu servicio a hacer esas cosas o algo así— dije mientras miraba a otro lado un poco desconcentrado.
—Podría, pero me parece que lo hagamos nosotros, sería divertido— dice sonriendo.
—Si, me gustaría, debemos comparar platos, tazas, ropa de cama, champú, jabón, crema, toallas y comida mucha comida, por qué mi estómago come demasiado— dije emocionado, me encantan las compras.
—Ya me eh dado cuenta— se ríe— debemos comprar eso y muchas cosas más a si que debemos ir a comer rápido por qué en comparar tantas cosas se nos va a ir toda la tarde— dijo parándose y alzando su mano para ayudarme a mí a levantarme.
—A propósito, debo ir a buscar las cosas al hotel donde me estaba quedando— digo desganado que flojera.
—¿Qué te parece si mando a alguien a por ellas mientras nosotros compramos las cosas para la casa?— me propuso, mientras caminábamos a el auto que habíamos alquilado, ya no habíamos acostumbrado a lo de las manos y ciertamente era mejor así.
ווווווווו×
—Quiero una porción de pizza con pepperoni, papas fritas, pollo, una ensalada de lechuga y un jugo natural de frambuesa, frutilla y arándanos con extra hielo— dije al mesero mientras miraba la carta tranquilamente.
—Y usted señor?— pregunto está vez a Ariel.
—Yo quiero lo mismo pero sin pizza.
—En un momento les traigo su orden— dijo el mesero retirando la carta antes de volver a la cocina.
—Si que tienes hambre— dijo Ariel riéndose.
—Si, ya ni recuerdo si desayunamos— dije solo pensando en el enorme plato que no van atraer en un momento.
—Oye eso dolió, a caso no recuerdas que cociné para ti— dijo todo orgulloso Ariel.
Me empecé a reír.
—Oh lo siento señor, no quise ofender el noble y rico desayuno que hizo está mañana para mí, ciertamente, deberá cocinar más seguido para mí por qué yo soy capas de quemar la cocina solo con mirarla— dije muy serio.
—Lo aré con gusto, me gusta cocinar y si mejor, debes en cuando podría enseñarte, no es tan difícil— dijo muy seguro de si mismo.
—¿O sea que realmente te gusta la cocina?— pregunté sorprendido, pensé que solo había cocinado para sorprenderme.
—Si me gusta, creo que sí no fuera tan bueno en lo que trabajo ahora, hubiera estudiado gastronomía.
—Que genial, que más quisiera yo haber comido más que comida instantánea mientras estudiaba, su hubiese tenido a alguien que me enseñara tal vez hubiera sido capas de cocinarme.
—Bueno, ahora me tienes a mí, yo cocinarme para ti cada vez que tengas hambre— dijo sonriéndome.
Por un momento me quedé embobado, este hombre es bellísimo, valla suerte que me tocó.
El mesero interrumpió nuestro momento de miradas telepáticas cuando llegó con nuestros pedidos.
Dejo todo en la mesa y se fue, empezamos a comer como si la tierra se fuera a acabar, bueno más bien Yo comí como si la tierra se fuera a cavar, Ariel solo me miraba y se ponía a reír.
Luego de terminar comimos un rico tiramisú cómo postre, realmente estaba exquisito.
Cuando terminamos de comer finalmente, pagamos la cuenta a medias por qué si, no deje que pagará todo, el puede ser el más millonario del mundo pero me sentía culpable gastando su dinero.
Subimos al auto y él buscó en el GPS el centro comercial más cercano para empezar con las compras.
וווווווו
No podía decidirme, estábamos en el centro comercial y tenía que elegir a que tienda entraríamos primero, luego de unos minutos entre a una y empezamos ver ropa de cama.
Sacamos un carrito y él empezó a conducirlo mientras pasábamos por los pasillos para empezar a decir que íbamos a comprar.
Fuimos por las sábanas.
—De que material las quieres?— pregunté, mirando los diferentes muestras de tela.
—Me gustan las de seda, tu?— preguntó.
—También— me moví hacia el lado—¿De que color compramos?
—Negras.
—No.
—¿Por qué no?— pregunto sorprendido.
—Por que es n***o, es muy n***o, no me gusta.
—¿Entonces de que color?
—Que te parece unas color burdeo y otras azules— dije imaginándome esa enorme cama con la sábanas Burdeo y.... Para donde se van mis pensamientos, cálmate Azul.
—Como se nota que te encanta el Azúl— dijo riendo.
—Claro, debo amarme— dije creído.
Tomamos cuatro pares de sábanas una de color azul eléctrico, burdeo, negras con las fundas de los cojines blancos, otras doradas y con las fundas de los cojines negras.
Luego fuimos por los cubre camas.
Compramos unos que hicieran juego con los colores de sábanas que habíamos comprado, fuimos ala sección de toallas y compramos una largas blancas con rayas celestes, una blanca con rayas verdes, dos blancas completas y otra de color blancas con rayas negras, ya se imagina quien eligió esas, el está posesionado con el n***o, pero aré que eso cambié.
Compramos batas, cosas para el baño, y muchas cosas más, luego salimos de esa tienda y empezamos a comprar cosas para la cocina, paños, guantes, platos, tazas, vasos, copas, cucharas, tenedores, entre muchas cosas para la cocina, fuimos a pagar todo lo que habíamos comprado en esa tienda.
—Hola, buenas tardes— dijimos ambos a la cajera.
—Hola, buenas tardes— respondió y empezamos a pasarle las cosas a ella—Casa nueva?— pregunto mientras seguíamos pasándole las cosas.
—En realidad acabamos de casarnos, compramos una casa para vivir juntos y por eso estamos aquí— dijo Ariel cariñosamente mientras me tomaba por la cintura me acercaba a él antes de besar mi cien.
—Que linda pareja hacen, se ven tan tiernos— dijo la señora mirándonos tiernamente— les deseo muy buena suerte, paciencia y que estén muchos años Hací de unidos— agregó.
—Así va ser— dijo mirándome a los ojos— por qué no amamos, verdad amorcito?— dijo mirándome tiernamente mientras sonreía.
Realmente estaba muy nervioso tal vez ella pensó que es por qué se lo estábamos contento y estaba avergonzado, pero en realidad estaba nervioso por qué rayos esas cosas me hacían sentir tan bien, el decía que me amaba se que era por fingir pero cuando una persona se interesa por ti, inconscientemente te sientes bien por qué estás siendo querido. Mis ojos brillaban por la esperanza de que algún día una persona dijera esas mismas palabras pero fuera verdad.
—si cariño, nos amamos y estaremos por muchos años más juntos— dije mirándolo a los ojos, el me tomo de las caderas y me atrajo a su cuerpo para abrazarme cariñosa y tiernamente.
Ella sonreía mientras pasaba las pocas cosas que faltaban mientras que uno de los hombres de Ariel con otro carro iba echando las cosas recién compradas, dónde también estaban las otras compras que habíamos hecho en la tienda pasada.
Cuando el hombre termino Ariel se acercó a el conmigo al lado tomados de la mano.
—Roberto, puedes llevarte las cosas a la casa, las dejas en la sala y nosotros ordenamos todo después, tienes el resto del día libre.
—A sus ordenes señor, muchas gracias, nos vemos mañana— me miró a mi y a Ariel e hizo una leve reverencia.
Se llevó el carro con él.
—¿Y nosotros?— pregunté por mera curiosidad.
—Nosotros debemos seguir comprando, faltan las cosas de la despensa y cosas de higiene.
—Bien, ya falta poco— dije agotado, los pies me dolían de tanto caminar.
—Si, después de eso aremos algo más.
—¡¿Que?! No Ariel, por favor, hemos contado mucho, no quiero más, solo quiero terminar de comprar esto, volver a la casa, tirarme en esa gigante cama y no despertar hasta mañana— le digo mientras cierro los ojos imaginándomelo todo
—Tendrás que soportar un poco más.
Entramos al supermercado y sacamos un carrito, compramos de todo, lo necesario para abastecernos por unas semanas.
Arroz- espaguetis- Salsa de tomate- Aceite-Azúcar- Sal-Aliños-champiñones- yogurt- cereales- café- té- leche- Chocolate- Queso- manjar- confort- detergente- Shampoo- jabón- crema de afeitar- desodorante- perfume- cremas- gel- pasar de diente- palmitos- jugos en polvo, etc.
Compramos una cantidad de cosas que no pueden faltar en una casa, creo que hasta condones habían en el carro.
Cuando terminamos bajamos con las bolsas en las manos hasta el subterráneo dónde estaba estacionado nuestro auto alquilado y guardamos nuestras cosas, luego el abrió la puerta para mí y entre.
Al fin!!
Estaba tan cansado, caminamos tanto que me dolían fatal los pies, eran como las 8:30 de la noche y para más estaba entrándome el hambre.
Él subió al auto y arrancó.
—¿Dónde iremos ahora?— pregunté con los ojos cerrados y con un poco de fastidio en mi voz.
No quiero caminar más.
—Iremos a cenar a el mejor restaurante de Las Vegas, dijiste que siempre tenías hambre así que decidí que te llevaría a comer.
—Oh, eso me gusta mucho por qué ahora mismo tengo mucha, pero mucha hambre, si sigues así nos llevaremos muy bien, hasta podríamos ser amigos...— bajé la mirada hasta mi estómago— ¿Tú que opinas estómago? Él a pensado en nosotros creo que se puede quedar en nuestras vidas.
Nos largamos a reír.
—Tú si que estás loco!— dijo mientras me apunto con el dedo fugazmente para volver su mano al volante y seguir conduciendo.