En la madrugada cuando el grupo llegó a casa, Michell fue directo a su habitación, se sentía un poco mareada. Después de la noticia que les dió Lucca, su noche se arruinó. ¿Por qué estaba tan apurado por deshacerse de ella? Aunque siendo razonable, ella sabía que no pertenecía a este lugar y no era obligación de Lucca tenerla en su casa si no quería hacerlo mas. —¿Michell? —Lucca entra la habitación —¿Que quieres? — pregunta ella con evidente molestia en su voz. —¿Por qué estás molesta? —No estoy molesta solo algo cansada. Lucca se recuesta junto a ella en la cama. Necesita hacerla entender. —Piccola... —Lucca no digas nada, viajaré en dos días, venderé la casa en el pueblo y luego comenzaré de nuevo en la ciudad.— Michell organizó rápidamente sus ideas. —¿venderás la casa? ¿Acaso

