2º Oculto en la obscuridad

3715 Words
Mi corazón late desbocado por el susto que me llevé y, justo en este momento, desearía tener un arma en mi mano para defenderme. Con el brazo temblando por el miedo, alzo lentamente la cámara con su luz nuevamente, pues del sobresalto retiré el haz luminoso de ese punto y trato de encontrar eso que vi. ¿Dónde está? Ahora ya no hay nada, ¿acaso me lo imaginé? No, eso es imposible, no podría inventar algo así, entonces ¿qué fue eso? Tragando con dificultad, empiezo a pasar la luz por el lugar despacio, atenta a cualquier movimiento que provenga de entre esa penumbra, tratando de dilucidar qué es lo que se oculta en esos espacios a los que la luminosidad no alcanza. Los aparatos que forman la pared frente a mí, miden más de dos metros de alto y como uno más de ancho, quizás un poco menos, por lo que podrían albergar a una persona adulta sin problemas, incluso una que sea muy alta, y es obvio que ha habido algo o, más bien alguien, encerrado dentro de cada una; porque fueron un alguien, ¿no?  Por la apreciación que puedo hacer de todas las que me rodean, podría deducir que éstas especies de cápsulas no son muy profundas, al menos no demasiado, aunque sí que permite al ocupante alejarse un poco del frente al estar dentro y que, con la obscuridad, no se alcance a ver si hay algo en su interior o no. Eso podría causar que incluso, eso que vi, consiguiera ocultarse en alguna de las que no consigo iluminar su interior. Trato de convencerme de que es obvio que no hay nadie aquí dentro, (al menos no con vida) realmente intento confirmarme internamente que esos orbes de naranja brillante no fueron más que producto de mi imaginación, mas no puedo dejar de pensar en quién o qué habitó aquí, basándome en lo que puedo apreciar de estos cubículos de metal y tampoco aceptar completamente que lo que vi no fue real. Con reticencia, vuelvo a alzar la lámpara de la cámara por tercera vez y, a diferencia de las anteriores, en esta ocasión, una silueta bastante grande queda recortada entre la penumbra, dejándose poco a poco ser iluminado por el haz brillante que sostiene mi mano. Tiene forma humanoide, de gran tamaño, quizás unos dos metros de alto, con un físico aparentemente normal, solo que de grandes proporciones.  Permanece inmóvil, agazapado en el borde de una de las incubadoras rotas de lo más alto, como si me estuviera dejando escanearlo a mis anchas, como si dijera que no va a hacerme nada, y de eso no estoy tan segura, no viendo el panorama a mi alrededor y todo lo que ha pasado en el último tiempo. Digamos que tengo derecho a desconfiar, ¿no les parece?  Finalmente, y un tanto titubeante, esa cosa empieza a bajar de su puesto vigilante, despacio, lento y con calma, como si no quisiera volver a asustarme. Esa obscura figura casi se mueve como un animal, sigiloso, peligroso, cosa que me hace poner más nerviosa debido a que, por su forma parece humano, sin embargo, nadie podría hacer lo que está haciendo y eso me da la pauta de que algo no anda bien con él, que algo no es precisamente común. La diferencia de tamaño, tal y como había apreciado, se hace cada vez más notoria a medida que la distancia se acorta y, en cuanto toca finalmente el suelo con sus pies, es realmente evidente para mí: es muy alto, tal y como dije, piel ligeramente bronceada, cabello n***o azabache por los hombros, músculos marcados (no de forma aparatosa, mas sí lo suficiente como para ser considerado musculoso) y esos ojos... Ahora entiendo esos brillantes orbes naranja que vi, son suyos. Todo lo que se puede apreciar de ellos, es un enorme iris de color anaranjado casi neón, con una pupila recta que los hacen parecer de reptil. Intento no temblar ante semejante visión e intento terminar de detallarlo rápidamente: esos labios perfilados y rojizos, su boca es ligeramente ancha, en una línea más alargada que me dice que puede abrirla ampliamente y esa nariz mediana y recta. Su mentón es cuadrado y firme y no posee ni un solo bello. ¿Podrá hablar? La sangre en el costado de rostro, en la comisura derecha, me dice que, seguramente, (viendo lo que hay dentro de las cámaras) antes había un tubo metido en su boca y que ahora no está. ¿Se los habrá arrancado? Y ahora que lo pienso en eso mismo, veo varios objetos extraños insertados en sus brazos, e incluso en el costado de su abdomen, los cuales me recuerdan a las que ahora sé que son intravenosas y demás que hay en las otras incubadoras vacías. ¿Serán los que vi faltantes en la abierta? Por el movimiento casi errante de la luz de la cámara, me doy cuenta de que estoy temblando peor que una gelatina en un terremoto, y creo que él es consciente de eso, por lo que lentamente alza sus manos como una señal de rendición o como si intentara decir que no es una amenaza para mí, lo cual me hace observarlas más detalladamente, encontrando más diferencias que me ponen los pelos de punta: sus manos son enormes a ésta distancia, los dedos deben de pasar a los míos por más de una falange y su palma sobresalir por los lados de la mía, sin embargo, parecen ser humanas. Lo único que difiere, aparte del evidente tamaño, es que, en lugar de las uñas normales rosadas con borde superior blanco, hay unas largas en punta de color n***o, un tanto curvadas hacia adentro, casi como garras. Me recuerdan a las uñas estilo stiletto que se hacen algunas mujeres con la manicura. De todas formas, no son tan largas, han de medir unos pocos milímetros de largo, pero parecen gruesas y, con el tamaño que posee, realmente intimidan demasiado. Dudo mucho que esas sean esculpidas... Siento un casi irrefrenable deseo de arrojar la cámara y correr, escapar y alejarme de esa mirada tan intensa, no obstante, al mismo tiempo, me siento congelada en mi sitio por esos mismos ojos. Su cabeza se ladea al tiempo en que sus pupilas me recorren entera lentamente, tal y como hice yo antes, solo que, con más calma, y las devuelve a las mías; a pesar de su imponencia y el miedo que me embarga, trato de relajarme y respirar hondo para calmar mi cuerpo desbocado y mis reacciones. Si él deseara hacerme daño, lo podría haber hecho ya, en cualquier momento; si él es lo que había en las incubadoras, y los demás las destrozaron por lo que sea que haya pasado, que él haya salido de la suya (porque imagino por lo que aún hay en su cuerpo, que la de frente entero y bordes torcidos es la suya), tranquilamente pudo haberme atacado sin problema alguno (pues yo no noté su presencia hasta que ya fue muy tarde) y en su lugar, con su forma de moverse y de observarme, pareciera que intentara que no tuviera miedo, como si tratara de decirme que no quiere herirme.  No es que me fíe del todo, no soy tan idiota, pero en lugar de correr, decido dar una oportunidad a esto y hago un esfuerzo para poder, quizás, comunicarme con él; puede que sepa lo que pasó, después de todo, lo que sea que haya ocurrido, lo contempló de primera mano. Trago con dificulta y me aclaro la garganta, armándome de valor para abrir mi boca; espero que funcione y no parecer una idiota en el proceso, tartamudeando como retrasada. - ¿Puedes entenderme?  Sus orbes reptilianos me observan por unos agónicos instantes, en los cuales la esperanza de que me comprenda se desvanece poco a poco, hasta que, ante mi asombro, asiente lentamente con su cabeza, respondiendo a mi pregunta y aliviando un poco de mi preocupación. Es hora de intentar disipar mis dudas. - ¿Sabes qué pasó aquí? Un nuevo asentimiento me da esperanza y lo veo apuntar con una de sus manos, la que está más próxima al centro de mando del lugar, hacia ese mismo conjunto de computadoras que coronal el centro de la estancia.  -No anda la multimedia, no puedo ver qué ocurrió, ¿tú podrías decirme? Vuelve a asentir y, ésta vez, apunta a su rostro y a la zona trasera de su cabeza, ¿Qué es lo que quiere decirme? Quizás podría ser que su boca esté pegada o tenga algo incrustado por dentro que le impide el habla, aunque me sorprende que no se lo haya quitado ya, sea lo que sea ¿qué tan difícil puede ser después de haber abierto él mismo la cápsula que lo contenía? A lo mejor tiene algo que, si lo hace, lo lastimaría o está hecho de un material especial que impide que lo haga, por lo que podría intentar manipular lo que sea que esté ahí dentro para retirarla de su rostro. Pero ¿y si quiere que lo ayude para hacerme lo mismo que a los demás aquí? ¿Y si no me ha atacado porque ha estado esperando a que lo libere por completo de eso o algo similar porque no puede hacerlo solo y quiere matarme luego?  La idea cobra un poco de fuerza en mi interior y devuelvo mi atención a su rostro, el cual aún permanece neutro y me observa a la espera de mis reacciones. Mi desconfianza me oprime las cuerdas vocales, sin embargo, me obligo a pasar el nudo de mi garganta y a seguir adelante. - ¿No quieres matarme, o sí? Si te ayudo no vas a asesinarme como parece que han hecho con los demás, ¿no? Sé que puede que parezca idiota y que él tranquilamente podría mentirme, sin embargo, que hasta ahora no haya hecho nada teniéndome a su alcance, me da un poco de confianza, no mucha, mas si lo suficiente como para intentar creer en que me dirá la verdad. Su cabeza se mueve de forma negativa y suspiro resignada; si quiere matarme lo va a hacer, así que, que sea lo que Dios quiera. A este paso y con la situación actual, hay una gran posibilidad de que, si no lo hace él, sea alguno de sus "compañeros". ¿Qué más da? No quiero morir, no obstante, no es que pueda elegir precisamente; estoy encerrada y rodeada de lo que sea esa o esas cosas que rugían... Con la cámara todavía en las manos, (prefiero tener una luz sobre él que me ayude a mantener el control de sus movimientos ante mis ojos), me acerco a él, lo que me permite cada vez más el ser consciente realmente de su altura y la verdad es que me saca más de una cabeza de diferencia en estatura. Yo no soy baja, mido un metro con setenta, mas él me lleva bastante, seguro que son más de treinta centímetros. Repasando su cuerpo, ahora puedo ver que, mi suposición sobre lo que se alojaba en su cuerpo era acertada, y un tanto titubeante por temor a su reacción, acerco mi mano libre hacia él para comenzar a retirarle los tubos e intravenosas con cuidado. Algunas son grandes y parecen dolorosas, incluso tiene uno de esos tubos (que debe de medir unos cinco centímetros de diámetro), introducido en su costado, justo bajo sus costillas.  Ese me da miedo de retirarlo, sin embargo, yo no lo hago: sorprendiéndome, retira mi mano de su tentativa posición sobre el plástico cilíndrico, y enroscando sus dedos en él, lo arranca de una con un gesto de dolor, solo notorio en sus ojos y pues su rostro no cambia en lo más mínimo. Inmediatamente, la sangre empieza a manar del agujero y debo ahogar un grito. - ¡No! ¡No hagas eso!  Siento la necesidad de soltarlo y comenzar a curar su herida, no obstante, me detiene y, ante mi sorprendida mirada, el agujero empieza a soltar una especie de líquido baboso, el cual pareciera cerrar la herida para, a continuación, inflarse y explotar, dejando escapar lo que parecen ser tejidos de órganos. Eso me asombra y me espanta, aún más siendo que ocurre varias veces y, finalmente, una última capa se forma sobre la herida circular y la cierra por completo. Eso no es posible, no es humanamente posible. Aparte de que es repugnante, realmente me da náuseas, no solo lo que vi, sino lo que aún sigo viendo que ahora resbala por su pecho. Noto la imperiosa necesidad de ir a revisarlo, a ver cómo está ocurriendo eso, pero creo que no es momento. Una vez que el hueco ya no existe, lleva esa misma mano tras su cabeza y vuelve a señalar la parte trasera de su nuca, como si intentara decirme algo. ¿Qué es lo que quiere decirme? Mis ojos pasan a su rostro nuevamente, intentando entender cuál es el problema, el por qué no me ha dicho nada en este tiempo en que hemos estado frente a frente, y cuando sus labios se separan por un momento, lo que hay entre ellos casi me hace pegar un grito: no tiene dientes normales, no, no están los rectos que uno encuentra en cualquier ser humano, no, lo que yo acabo de ver fue otra cosa, colmillos. Sí, así es, dentro de esa obscura cavidad, lo que hay son muchos, pero muchos, colmillos.  El instinto me hace reaccionar, la bióloga en mí toma el control y, antes de que él cierre la boca, lo agarro por el mentón y le separo los labios con los dedos, observando que hay dos filas perfectamente alineadas de dientes afilados como cuchillas, curvados hacia atrás y en terminaciones punzantes, aunque hay cuatro (los caninos) que no están visibles, como si estuvieras doblados hacia el interior y, cuando le inclino la cabeza hacia atrás para tener una mejor vista del paladar, casi se me cae la mandíbula al ver un par más de colmillos (que deben de ser iguales a los de abajo que tampoco se ven) apoyados contra éste, de unos cinco o siete centímetros quizás, más alargados y finos que todos los demás.  Ante esto, automáticamente lo suelto y él me observa desconcertado por mi accionar al tiempo en que se relame los labios, dejándome otra vez asombrada y con una extraña mezcla de sentimientos encontrados dentro de mí, al observar que su lengua es larga y bífida, casi como una cinta rosada terminada en dos puntas.  - ¿Qué se supone que eres?  Vuelve a señalarme el centro de mando y no sé cómo tomarlo. ¿Qué intenta decirme? Ya le dije que no puedo ver la multimedia, ¿qué es lo que intenta que vea ahí? La curiosidad puede conmigo y decido intentar averiguar si puedo sacar algo de lo que él intenta mostrarme, por lo que enfilo hacia el centro de mando, al mismo tiempo en que él (asombrándome) me sigue en completo silencio. También el movimiento me hace recordar la cámara que momentáneamente había olvidado por los descubrimientos recientes. Me pregunto si sabe comunicarse con señas, en serio necesito ser capaz de comunicarme con él, así que antes de las computadoras, intentaré una vez más saber cuál es el problema por el cual no habla. Dejando el aparato a un costado, decidiendo que veré su contenido luego, me volteo hacia él, extendiéndole un pedazo de tela sin muchas manchas que tengo a mi alcance, para que pueda limpiarse un poco los restos de su torso y rostro. Imagino que no ha de ser agradable estar embadurnado en esa cosa pegajosa y estar solo con lo que parece ser un bóxer muy ajustado. He evitado a toda costa observar esa parte de su anatomía, no obstante, la cosa está difícil, ¡EL ESTÁ CASI COMPLETAMENTE DESNUDO, POR AMOR DE DIOS! -Ok, pongamos las cosas en claro. No sé qué es lo que está pasando aquí, ni qué fue lo que pasó para que todo acabara como estamos, no sé qué eres y estoy en una situación crítica. No tengo idea de si alguien sigue con vida o de si podré salir de aquí, mas por ahora vamos a concentrarnos en lo que está a nuestro alcance. Por el momento, quiero saber de ti, lo que eres, porque es más que obvio que no eres humano.  Sus reptilianos ojos, con esas rectas pupilas ahora un poco más dilatadas, me observan fijo, siguiendo todos mis movimientos y repasando mi rostro una y otra vez. Su cabeza vuelve a asentir sin responderme. - ¿Sí qué? ¿Sí que no eres humano? Porque si me estás diciendo que sí lo eres, hay algo que no cuadra en tu concepto de ser humano entonces. No me considero una persona discriminadora, sin embargo, los seres humanos no tenemos ni garras, ni colmillos, ni pupilas rectas, tampoco nuestro iris ocupa todo el globo ocular visible, ni mucho menos nos regeneramos con la velocidad a la que lo hiciste tú hace apenas un par de minutos y de forma tan aparatosa y, bueno, desagradable. Por eso mismo vuelvo a preguntarte ¿qué eres? Su mano se alza y golpea suavemente el centro de mando. Me empiezo a frustrar y froto mi rostro con frustración mientras suspiro. - ¿No puedes hablar? Mi gesto parece confundirlo y ladea su cabeza, como si fuera un animal analizándome. Esa comparación me deja pensando hasta que lo veo asentir con la cabeza.  -Sí puedes. Vuelve a asentir. - ¿Y entonces por qué no lo haces? Él toca su cuello, quizás, tercera o cuarta vez y creo comprender. - ¿Tienes algo que te lo impide? Nuevamente, el asentimiento se hace presente y me quedo pensando.  -Eso que te lo impide, ¿está por dentro o por fuera? ¿Puedo revisarte? Un nuevo asentimiento y, con cuidado para que no sea un movimiento brusco y pueda terminar mal para mí, me acerco a él y comienzo a palpar su cuello, desde el frente hasta llegar a la parte posterior, y en la nuca, noto algo extraño.  -Inclínate hacia adelante y baja la cabeza.  Hace lo que le pido y, haciendo a un lado los mojados mechones de su cabello (imagino por el líquido que debía de estar dentro de la incubadora), inspecciono su nuca, encontrando eso que había notado antes en su piel: un chip. Es pequeño, casi imperceptible y hasta podría pasar por un lunar, uno de esos raros y muy obscuros que más que lunares parecen manchas de maquillaje, no obstante, ahí está y, aunque sé que esto puede que le duela un poco, porque parece estar por debajo de un par de capas de la piel, tanteo con la uña y, de un rápido movimiento, la clavo bajo del borde notorio debajo de éste y tiro, arrancándolo. Parece que le duele, porque de un movimiento brusco, se pone recto y aprieta la mandíbula, mirándome mal, pero con el chip entre los dedos, se lo enseño y el simplemente lo observa, moviendo el cuello como para aflojarlo. -Gracias. Su voz, bastante ronca (aunque puede ser por la falta de uso) y vibrante, me deja asombrada y momentáneamente en shock por la facilidad de su lenguaje. Su lengua viperina vuelve a asomarse, relamiendo sus labios y dejándolos brillantes antes de volver a hablar. -Eso estaba conectado, aunque de forma muy fina, a mi sistema nervioso. Si yo lo hubiera intentado arrancar, me habría dado una descarga, detectaba mi tacto.  - ¿Po-por qué tenías eso? -Porque era para controlar nuestras voces, evitaba que pudiéramos emitir casi cualquier sonido estando fuera de las incubadoras. Al parecer, no deseaban que se supiera de nosotros, aunque no sabría decir quién en específico, no he conocido mucho fuera de este lugar.  - ¿No has salido de esa incubadora? -No demasiado, me sacaban para que entrenara y fortaleciera tanto mi cuerpo como mis habilidades, mas nada más allá de eso.  -Está bien, voy entendiendo, sin embargo, aún no me has contestado, ¿qué se supone que eres? -Soy lo que ellos llamaron "Sujeto de prueba", mi clasificación es 001. Soy una mutación genética para un proyecto bélico. No sé mucho más que eso, desconozco bastante sobre mi propia existencia. Lo único que tengo claro es que mi ADN, si bien es humano, está cruzado con la genética de animales, al igual que la de mis compañeros, aunque no sé de cuáles.  -Bueno, dejando momentáneamente a un lado el horror que me cuentas, por tus garras, ojos y dientes, además de tu regeneración, aunque es un poco exagerado, yo diría que tú estás mezclado con reptiles. Todavía no sabría dilucidad cuales, no obstante, es obvio que con carnívoros y venenosos. Soy bióloga y tus colmillos dicen bastante. No sé si tendrás alguna otra característica, necesito más información o hacerte estudios, cosa que con lo que me dijiste, preferiría no tener que hacerte. Ahora bien, volvamos a mi pregunta inicial, ¿qué pasó aquí? -Si miras la grabación de esa cámara, lo sabrás.  Su reptiliana mirada me pone los pelos de punta, pero intento disimular y vuelvo a estirarme hacia el aparato, tomándolo entre mis manos y revisándolo. No le queda mucha batería, se nota que ha pasado el tiempo y no me había dado cuenta, mas creo que alcanza para saber qué fue lo que ocurrió. Trago con dificultad y busco la última filmación, sin embargo, cuando estoy por darle play, una mano de afiladas uñas negras me frena, apoyándose sobre la mía y haciendo que devuelva la mirada hacia mi acompañante. -Si eres sensible, no deberías ver eso; no es agradable lo que ocurrió aquí y los vestigios aún están en la sala. Si así es aquí, ¿estás segura que podrás soportar lo que verás? Su pregunta me deja pensativa, ¿podré soportarlo? ¿Qué tan malo puede ser lo aquí documentado? ¿Qué veré cuando reproduzca lo grabado?  Devuelvo mi mirada hacia el aparato, alejándola de esos iris de neón y oro y suspiro hondo: lo soporte o no, necesito respuestas, necesito saber qué fue lo que pasó. Hora de la verdad... 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD