Capitulo 2

1525 Words
Elira narrando.   Me dolían un montón las muñecas, tenía sed y también hambre. Me había cansado lo suficiente de tanto llorar como para quedarme dormida, pero es que tenía tanto miedo de lo que pudiera hacerme cuando cerrara mis ojos.   Yo nunca pensé pasar por esto, es que no puede quitarme mi vida así de la nada solo porque le dió la gana. He sido un capricho, como si yo fuera un juguete que no pudo comprar en la juguetería y entonces lo robó y se lo llevó a su casa.   No pudo evitar que yo me negara ante él. No tenía con que enamorarme, no tenía como llamar mi atención, entonces me secuestró.   Escuchando la puerta abrirse, pude reconocer sus pasos. Yo solo llevaba unas horas aquí y sentía que tenía toda una vida.   Lo vi pasar con una bandeja en sus manos, la cual colocó encima de la cama. Sus ojos me correspondieron, esta vez no tenía ganas de gritarle que me dejara ir, solo quería dejar de sentir el ardor en mi piel.   -Te pido que me sueltes, no soy un animal- le dije costándome hasta hablar, por la resequedad de mi garganta.   Esos ojos cuales no había podido distinguir bien si eran de color verde o azul me miraron incluso con cierta lástima. Cosa que yo no quería darle, yo solo quería que el supiera que no iba a permitir que cambiara mi vida. Le juré a mi madre que nunca estaría a la fuerza con un hombre.   De inmediato se acercó lo suficiente a mí y con delicadeza me quitó el amarre que me tenía al espaldar de su cama.   Sin embargo, frotó sus manos en mis muñecas. Aquel roce tan pequeño me había revelado que este tipo tenía dos lados o tal vez hasta tres.  Se comportaba como un completo hombre de muy alta sociedad, era un delincuente, pero también un romántico.   Las palabras que me había dicho anteriormente no salían de mi cabeza. Me juró que me enamoraría y que me haría temblar incluso sin tocarme y es que... eso es lo que podría causar en cualquier mujer.   -Comételo todo, te voy a traer unas bolsas de hielo para que no se te haga ningún moretón. Ya regreso- me dijo sin mirarme.   Al salir de la habitación, obedeciendo a lo que me había dicho sobre comer todo lo que estaba en la bandeja, tomé en primer lugar la botella de agua, bebiéndola toda sin parar. Que conste que le hice caso solo porque muero de hambre.   Me había traído un pastelón de plátano maduro, una ensalada verde y un jugo empacado. Sin embargo, me habían servido como si fuera un hombre, yo no comía mucho la verdad.   De todas formas, solo disgusté unos cuantos bocados. Estaba muy cansada de llorar y mis ojos se cerraban solos. No tenía fuerzas ni para masticar.   Me tomé algunos sorbos del jugo y no pude evitar irme de lado y caer sobre la almohada.   -Tienes que ayudarme a salir de aquí mamá, tienes que ayudarme mamita- susurré sintiendo una lágrima desplazarse por todo mi rostro mientras me abrazaba a mí misma.   Yo tenía muchos sueños, amaba pintar y sobre todo tenía muchas ganas de ser una profesional. Estoy estudiando para ser terapeuta y anhelo vivir tal y como yo quiera.   Mi vida no puede terminar aquí, no puede.   Mañana era un gran día, o al menos lo sería si yo no estuviera en las garras de este depredador. Era la final de un concurso de arte en el que estaba participando, mañana era la última ronda, era el final. Yo era una de las tres finalistas que podría ganar un año completo de universidad paga. Yo anhelaba con mi vida poder asistir, pero ya ven, alguien me impedía volar. Aquel hombre que me secuestró sin piedad alguna me había dañado mis días por completo, tanto así que ya ni siquiera sentía mi corazón.   Abrí mis ojos muy de golpe dándome cuenta de que me había quedado dormida, pero el horrible frio del hielo sobre mis muñecas me había hecho despertar bruscamente.   Se me quedó observando sin decir ni una sola palabra. Solo continuaba ahí, con mis muñecas entre sus grandes manos con las bolsas de hielo.   -Necesito que me dejes ir, te lo suplico- le dije humillándome ante él una vez más, todavía con esperanzas de que se arrepintiera y me dejara ir.   Guardó silencio.   -No comiste casi nada- fue lo que me contestó sin mirarme.   Aquella voz que poseía ese hombre era para morirse. Les juro que te congelaba sin la necesidad de tocarte. A pesar de que en sus ojos había dos llamas de fuego inapagables.   Ese tono que poseía con todas las facciones contraídas de su rostro era la combinación perfecta como para merecerse llamar, un monstruo.   Sin contar que las veces que lo había visto en el instituto, nunca lo había observado ni siquiera regalando media sonrisa.   Esa quijada debía estar oxidada al solo permanecer en una misma posición.   -Sabes más que nadie que no me puedes aislar del mundo. ¿Qué crees? ¿Que no tengo familia? ¿Que no estudio? ¿Que no merezco ser feliz? Lo que estás haciendo es inhumano y no tienes justificación, yo no te he hecho ningún daño, solo no he querido aceptar tu invitación ni mucho menos ser una más de las que se hincan ante tus pies- le cuestioné mirándolo esta vez fijamente a los ojos.   -Por favor, tú no tienes a nadie, Elira. A penas una tía que fue quien te crió después que tu madre murió. ¿Qué pensabas? ¿Que no te iba a investigar antes de secuestrarte? - me dijo correspondiendo a mi mirada de una manera que ante sus palabras y su penetrante helada forma de observarme me dejaron petrificada.   Me había dado en mi punto más débil.   -Tú vas a estudiar aquí, y serás feliz AQUÍ. Todo lo que quieras lo tendrás conmigo- me contestó haciéndome mucha más presión con las bolsas de hielo en mis muñecas incluso llegando a quemarme el frío.   -Eres un maldito desquiciado! ¡Tú no eres ningún hombre de negocios empresariales! ¡Eres un secuestrador! ¡Un inhumano! - le grité incluso levantándome de la cama y zafándome de su agarre.   Pero que va, por primera vez puedo decir que vi el mismísimo diablo cuando volvió a tomarme, esta vez por el brazo, me lanzó a la cama haciéndome presión en el cuello inmovilizándome por completo.   -Si! ¡No soy solamente un hombre de negocios empresariales! ¡Soy un mafioso! ¡Uno con mucho poder, tanto que me da la gana de hacer lo que quiera! ¡CUANDO QUIERA! ¡Yo soy un asesino, un narcotraficante! ¡Soy el dueño de tu vida justo ahora! Ya deja de tocarme las narices porque no tengo paciencia- me habló duro, bastante. Su rostro tan cerca del mío me hacía temblar, aquellas venas de su cuello al parecer iban a explotar y su cara se había puesto toda roja.   No pude hacer más que sollozar.   En ese momento fue cuando verdaderamente me di cuenta de que estaba perdida y de que había caído en las manos equivocadas.   Yo iba a morir.   Solo cerré mis ojos, imaginé que mi madre estaba a mi lado y me dejé llevar del dolor que me consumía por dentro hasta que me soltó dejándome respirar con facilidad.   Me abracé a mí misma haciéndome bolita mientras cubría mis manos con mi rostro sabiendo que estaba perdida.   Lo escuché suspirar y gruñir enojado.   Después de unos largos minutos, entonces habló.   -No quiero ser grotesco contigo. Tienes que cooperar o si no te ira muy mal. Si te portas bien obtendrás el cielo, de lo contrario, conocerás el infierno. Tu eres quien decides, de todas formas, ya te dije que no te dejaría ir-   ¿Como podía sucederme esto a mí? ¿Acaso la vida estaba en mi contra?   -Tu director me ha llamado para pedirme que asista a las finales del concurso de mañana, donde tu eres una de las participantes y vas a asistir- lo escuché hablar.   En ese momento dejé de sollozar para escuchar mucho atentamente.   -Como no puedo levantar sospechas ni tu tampoco, tienes que ir. No puedes desaparecer de la nada, ya se me ocurrirá alguna forma de poder sacarte de ambos lados, universidad e instituto. Mientras mañana actuaras de lo más normal, así que deja de llorar para que puedas aparentar de lo más bien- me explicó lo que tenía pensado.   Me atreví a mirarlo.   Lo vi caminar hacia a mí, se sentó en el borde de la cama y estiró su brazo acariciando mi mejilla haciéndome temblar de miedo. Limpió una de las tantas lagrimas que ya había derramado y entonces fue en ese momento donde me congeló nuevamente.   -Si tan solo te cruza por la mente escaparte, pedir ayuda o contarle a alguien más sobre esto, entonces mataré a tu tía con mis propias manos en frente de tus ojos y ¿sabes que va a suceder? Te quedarás completamente sola, o bueno, no del todo, porque me tienes a mi-
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD