POV EMILIA
No pude dormir nada, regresamos a casa en completo silencio y gracias a Dios nadie intento hacerme hablar, ahora ya había amanecido y yo me quedé inmóvil mirando el techo intentando no pensar en lo obvio ¡No quería recordarlo! no quería recordar su voz ni la forma en que sus manos se hundieron en mi cintura ni cómo el mundo se detuvo justo antes de que todo se desbordara, respiré hondo ¡Fue un error! un error que no podía permitirme repetir me senté lentamente al borde de la cama, el vestido blanco descansaba en el sofá con algunas hojas pegadas al dobladillo y una pequeña mancha de vino apenas visible en la parte baja, maldije en silencio, todo eso, toda esa noche fue una trampa que me tendió mi propio cuerpo, enojada lo tiré directamente a la basura
—¿Dormiste algo o estuviste toda la noche dando vueltas?— la voz de Maya me sacó del trance estaba apoyada en el marco de la puerta, llevaba su taza de café y esa mirada que no necesitaba palabras.
—Dormí— mentí.
—Claro— dijo dejando la taza en la mesa —¿Y el vestido? Parece que sobrevivió a una batalla campal y aún así lo tiraste—
—Fue… un accidente— respondí a secas
Maya levantó una ceja —¿Un accidente con nombre y apellido?— preguntó seria
—No empieces Maya—
—No tengo que hacerlo se te nota Em, tienes esa cara que pones cuando algo te mueve el piso—
Negué con la cabeza, intentando ignorar la punzada en el pecho —No fue nada, no es nada—
—Mmm…— bebió un sorbo —Si tú lo dices—
El silencio se extendió entre nosotras incómodo y justo cuando pensé que la conversación había terminado, Maya suspiró —Llegó algo esta mañana— dijo señalando el sobre cerrado que estaba sobre mi escritorio —Del investigador—
Mi corazón se encogió caminé hasta el escritorio y tomé el sobre con manos temblorosas pero no lo abrí, no todavía, sentía que si lo hacía, todo lo demás desaparecería, todo lo que había construido, la frialdad que tanto me costó mantener se vendría abajo.
—¿No lo vas a abrir?— preguntó Maya.
—Más tarde—
Ella me observó en silencio unos segundos, luego asintió —Como quieras… pero…— se giró hacia la puerta —no lo postergues demasiado a veces el pasado se abre solo—
Cuando se fue, me dejé caer en la silla, pasé los dedos sobre el sobre sin atreverme a romper el sello “Padres biológicos” decía la nota del investigador mis verdaderos padres, la razón de todo esto y aun así… mi cabeza solo podía regresar al jardín, a sus manos, a su respiración entrecortada contra mi cuello, a la forma en que su cuerpo encajó con el mío como si encajaran a la perfección, cerré los ojos con fuerza —No, Emilia, no puedes permitirlo—
—Te traes algo entre manos, ¿verdad?— la voz de Stw interrumpió mi pensamiento cuando entró sin tocar
—Nada de que preocuparse— respondí sin mirarlo.
—¿Seguro? Porque Maya dice que estás “rara” y cuando tú estás rara, normalmente alguien termina corriendo por su vida— dijo en tono gracioso, quizá para hacerme reír un poco
—Estoy bien, Stw solo… cansada—
—Claro— se acercó, dejando una carpeta sobre mi escritorio —Todo avanza con el investigador, en dos días tendrá las pruebas finales y…— me miró con un gesto serio —ya moví lo necesario para la sede en el edificio Duarte, pero anoche ya no dijiste nada—
Lo miré sorprendida —Cierto, perdón, lo olvidé por completo— respondí
—Tú lo pediste, yo siempre cumplo— Asentí intentando enfocarme, eso era lo importante el plan, la verdad, la reconstrucción ¡No él! y justo cuando pensaba decirle que necesitaba un descanso Maya regresó, con una sonrisa traviesa y un brillo sospechoso en los ojos
—Ah por cierto —dijo con tono casual —el accidente llegó hasta tu cuello, deberías tener mas cuidado— mis ojos se abrieron tanto que casi pensé que se saldrían, y ella muy campante se fue dejándome ahí roja de vergüenza, pero no respondí porque si algo tenía claro era que no quería incriminarme ante ellos, no en este momento y hasta que yo pueda superar esa mald¡ta noche… cerré los ojos, necesitaba control y necesitaba recordar que Emma Solís murió el día que me dejaron sola en ese altar y Emilia Stone nació para no volver a llorar por nadie… Entonces ¿por qué el recuerdo de sus manos seguía ardiendo en mi piel?
POV LIAM
Llegue a casa y la mancha de vino seguía ahí, marcada en la tela blanca como un recordatorio imborrable de que la camisa quedó arruinada… igual que mi paz mental, me pasé las manos por el rostro, intentando borrar de mi cabeza la imagen de esa mujer de la máscara plateada
¡Dios… aún podía sentirla! y me odiaba por eso, por haberla deseado como si fuera la única en el mundo, por haber perdido el control y por haber pensado en Emma mientras mis manos recorrían el cuerpo de otra, me serví un vaso de whisky y lo bebí de un trago pero el ardor no fue suficiente, no podía explicar lo que me había pasado, no la conocía, ni siquiera le vi el rostro completo… pero algo en ella me resultó familiar y no pude contenerme estaba tan excitado por esa forma suya de temblar al principio y de desafiarme después su respiración, sus movimientos… como si ya los hubiera vivido antes ¡Soy un id¡ota! y eso me aterra porque últimamente tengo la cabeza perdida, me fui a la cama pero no pude dormir nada no puedo sacar de mi mente ese momento por que nadie me había besado de esa manera desde ella.. mi ojitos bonitos, apenas sus labios se juntaron a los míos y perdí la razón… amaneció y mejor me levante de la cama, quizá si me ponía a trabajar todo esto saldría de mi mente y así fue hasta que golpearon la puerta de mi estudio —Adelante— respodí
Andrew entró con una sonrisa ladeada y una taza de café que probablemente no era café —Bueno, hermano… tu cara dice “cruda moral” o “resaca existencial” ¿Qué fue esta vez?—
—Nada— respondí sin mirarlo.
—Ya veo ¡claro!.. y nada te deja mirando al vacío a las diez de la mañana ¿no?—
Rodé los ojos —No empieces, es muy temprano—
Andrew soltó una carcajada baja y se sentó en el escritorio —Perfecto, no empiezo pero… ¿quieres decirme por qué Daisy anda furiosa buscando a una mujer misteriosa que “le robó algo” en el jardín?— dijo divertido
—¿Qué?— levanté la mirada de golpe
—Sí, lo que oyes, esta mañana entró hecha una furia diciendo que “una cualquiera” te había seducido y me exigió decirle quien era— Andrew arqueó una ceja aun mas divertido —No tuve corazón para decirle que eso en tu caso no sería novedad— y soltó a reír, burlándose de mi
—No es lo que piensas— gruñí.
—Ajá entonces cuéntame ¿qué fue?— guardé silencio porque no podía decirle que esa mujer había conseguido que mi cabeza gritara Emma mientras la besaba.
—Cometí un error Andy— Las palabras me salieron más amargas de lo que esperaba —Uno que no puedo sacarme de la cabeza—
Andrew me observó un momento en silencio su sonrisa fue desvaneciéndose —¿Fue ella verdad?—
Lo miré sin entender —¿Quién?—
—Emma— Su tono bajó más suave, casi compasivo —Cada vez que bebes de más o que desapareces o que rompes algo, siempre es por ella— no respondí porque tenía razón, porque aunque juré haberla olvidado, bastó una noche, una máscara y un perfume para arruinar todo..
A media tarde, cuando el silencio de la casa se volvió insoportable, decidí ir a ver a mi padre, no había planeado hacerlo pero lo necesitaba quizá su presencia me ayudara a encontrar algo de sentido en todo esto, la casa Duarte se veía más fría que nunca, se sentía tan raro no escuchar caballos relinchar o al ganado bramando, todo estaba tan silencioso… subi las escaleras hasta el despacho y lo encontré ahí, sentado en su sillón, con la mirada perdida en la ventana, el hombre que una vez fue un gigante para mí y que ahora parecía desvanecerse lentamente.
—Padre—
Él giró la cabeza y una leve sonrisa cruzó su rostro —Liam… hijo ¿que haces aquí?— preguntó con una sonrisa y estiro su mano para que la tomara y lo hice
—No te vez bien muchacho ¿buscaste a tu hermano?— bese su mano
—Aun no papá, pero lo haré— respondí
—No le digas a tu madre o lo impedirá, hace días el vino a verme y Amanda lo hecho, ustedes tienen que hablar, las cosas no son como piensas hijo— me dijo suplicante, me quede es shock por sus palabras, iba a preguntarle mas, pero nuevamente llego mi madre a interrumpirnos
—Cariño, dos veces en la misma semana, que gusto que estes aquí, espero no sigas molesto por el incidente de anoche, te juro que fue un accidente hijo— me dijo mamá con una sonrisa
—Lo sé mamá, solo vine a decirte que ya tenemos inversor y aproveché para ver a papá un momento— su cara se contrajo lo note al instante
—No agobies a tu papá con esas cosas, hablaremos de eso mañana en tu oficina— fruncí las cejas por que sentí que me estaba echando —ahora es mejor que lo dejes descansar y lo hagas tu también, no tienes buena cara cariño— y lo acabo de comprobar, me levanté y me despedí de papá y salí de ahí con telarañas en la cabeza, pero ahora solo tengo una cosa en mente… iré a hablar con Julen en cuanto apacigüe mis ideas...