Kesean supo que el agente Lennon tenía toda la razón, solo que no entendía cómo o por qué.
Una idea surgió en su mente como un pequeño rayo de esperanza.
¿Qué pasaba si su hermana estaba…?
No. No tenía sentido. Bloqueó el pensamiento contestándole al agente Lennon:
—¿Puedo romperla? — preguntó refiriéndose a la caja.
—No, es evidencia, ¿por qué quieres eso? — preguntó asombrado por la petición.
Kesean se corrigió.
—Me refería a abrirla.
—Ah — comprendió el agente —, ¿tienes alguna sospecha?
Kesean asintió.
—Ábrela — dio el permiso.
De esa manera, Kesean fue rompiendo la caja con cuidado justo en el empate de la misma para que finalmente quedara en sus manos un trozo de cartón rectangular.
Al mirar lo que había allí sintió un vacío en el estómago.
—Es la misma letra del papel — fue lo que dijo incapaz de dejar de mostrar su sorpresa y confusión.
—¿Qué es eso? — preguntó el agente Lennon colocándose a su lado.
Escrito con marcador n***o en el interior de la caja, se leía:
Han seo,
E19
1:22:19 – 1:22:56
—¿Era como un código entre tú y tu hermana? — indagó el agente Lennon.
Pero esta vez no había nada en la memoria de Kesean, ni siquiera le era remotamente familiar o le sonaba de alguna manera.
—No — respondió sinceramente —, no sé qué es.
El agente Lennon lo observó atentamente de nuevo, como si estuviera estudiándolo, Kesean evitó su mirada y se concentró en las letras intentando encontrarles sentido…
¿Qué podía ser?
Coordenadas no eran.
—Está bien, Kers — el agente Lennon colocó una mano en su hombro —, no tienes que tener la respuesta ahora.
Kesean asintió y entregó el cartón.
—Lamento saber esto, pero si me permite creo que puedo…
—¿Colaborar? — El agente Lennon sonrió como si algo le hubiese parecido curioso — Kers, me temo que ya no es una opción para ti.
—¿Cómo? — estaba un poco confundido, pero no lo demostró.
—Kers, te lo dije, esto ya no es una coincidencia — determinó —, ya van varios puntos que conectan contigo y tu hermana, así que, sea que alguien te esté usando o que ella esté moviendo hilos…
—Mi hermana está muerta.
—… necesito tu colaboración para averiguar de qué va esto y eres un iniciante, así que ya debes tener una idea de cómo es— concluyó ignorando su interrupción.
Kesean trató de mantener su mente controlada al igual que sus emociones, no tenía que dejarse llevar por la frustración o la intriga, o incluso la desesperación.
Solo asintió, no le molestaba la petición del agente Lennon, al contrario, le emocionaba porque de esa manera podría averiguar qué era lo que había pasado o qué estaba pasando.
—Sí, señor — contestó al fin —, ¿qué debo hacer?
—Guarda esto, por favor — dio entregándole la caja a su asistente, luego se dirigió a él —. Kers, ven un momento.
El agente Lennon empezó a caminar alejándose de la escena, apartándose de los demás un poco y Kesean le siguió.
—¿Seguro que esas letras y números, no significan nada para ti?
—Seguro.
—Porque, si queremos resolver esto, y estoy seguro de que quieres hacerlo para saber quién está utilizando a tu hermana para llegar a ti, tenemos que trabajar en equipo, no te sirve de nada guardar las cosas para ti.
Kesean suspiró.
—Comprendo que dude de mí — contestó sinceramente —, pero lo menos que me interesa es retrasar la investigación.
—Entonces, ¿qué es lo que piensas respecto a todo esto? — preguntó el agente Lennon — Estás en una cafetería, te hacen salir hablándote como si se tratase de tu hermana, y hora hay una pista que parece estar directamente relacionada a ti.
—Sinceramente, no lo sé — se encogió de hombros.
—¿Hay alguien que quisiera hacerte daño?
—No.
—¿Y tu hermana? — continuó el agente Lennon — ¿Había alguien en aquel entonces que quisiera hacerle daño?
—Me lo preguntaron muchas veces en aquel entonces, pero no, la verdad es que ella era muy reservada, muchos la conocían, pero no tenía amistades en realidad.
—¿Qué hay de tus padres? Todo esto puede tratarse de alguien queriendo torturarlos con ustedes dos.
Kesean lo pensó un instante.
—No lo sé, no que yo sepa — contestó —, ellos son una pareja tranquila, mi padre se encarga de cuidar a mi madre, y ella está un poco… débil. Quizás en algún momento habían personas a las que le debían dinero, pero no creo que ninguna de esas personas llegasen a este punto.
El agente Lennon asintió al escuchar atentamente sus palabras.
—Aun así nunca se sabe — contestó —, ¿podrías buscar una lista de nombres de esas personas? Cualquiera con un mínimo motivo anótalo.
—Sí, señor, puedo hacer eso.
Él asintió, miró en otra dirección viendo cómo pasaba un trabajador cerca de ellos.
Ese agente parecía alguien directo, así que Kesean quería tomarse el atrevimiento de serlo también, la duda había surgido unos minutos atrás, porque el agente parecía continuar estudiándolo, y si era así, quería aprender de ello.
—Agente Lennon.
—¿Sí?
—¿Por qué me observa tanto? ¿Está estudiándome?
Él rio y negó con la cabeza.
—Lo siento, Kers, no fue mi intención incomodarte — se disculpó con una expresión divertida en su rostro —, es solo que me recuerdas a alguien con ese rostro inexpresivo.
Kesean asintió entendiendo.
—¿A quién?
El agente Lennon miró hacia adelante, a los movimientos de sus compañeros.
—A mi mejor amigo — sonrió y luego colocó una mano en su hombro —, intenta mostrar más expresiones, es difícil, pero lo lograrás si lo propones.
Kesean alzó las cejas sorprendido por su consejo, quiso decir que no era su problema, pero prefería no entrar en discusión con él y no era como si estuviese diciendo algo malo, así que solo asintió.
—Bueno, entonces dígame, ¿qué más puedo hacer ahora, agente Lennon? — preguntó desviando el tema.
Lo cierto es que quizás debería sentirse cansado, pero era todo lo contrario, quizás era adrenalina disparada, pero necesitaba respuestas.
—Ve a casa, descansa un poco, procesa toda la información…
—Pero señor, yo no…
—Ya lo sé — hizo un movimiento de comprensión con la cabeza —, no quieres ir a casa y lo entiendo, quieres averiguar qué está pasando, pero no puedes estar aquí ahora, así que haz lo que te digo, busca algo que haya escrito tu hermana para verificar la letra y reúnete conmigo en la agencia en tres horas. ¿Está bien?
Ciertamente debía hacer eso.
Asintió y se apartó del agente Lennon.
—Está bien, señor, allí lo veré.
—Gracias, Kers — se despidió y luego le dio una mirada comprensiva —. Tranquilo, encontraremos la respuesta, todo tendrá sentido y estará bien.
No era una persona fácil de conmover, pero sus palabras le dieron alivio.
No dijo nada más, solo asintió de nuevo y le dio la espalda dispuesto a ir a casa.
Haría algo que le producía una nostalgia incontrolable y que por lo tanto nunca había sido capaz de hacerlo, porque querían mantener todo intacto:
Revisaría las pertenencias de su hermana.