⤝SANTIAGO⤞ Apenas las palabras salen de mis labios, maldigo para mis adentros. Ella está atravesando una ruptura y yo, haciendo alarde de mi amor por Lorena, creo que no he sabido elegir el momento adecuado para mi confesión. —Perdóname, soy un tonto —me disculpo. Alicia sonríe, pero esa felicidad no llega a iluminar sus ojos rojos e hinchados. Odio verla tan triste y vulnerable; sin embargo, no puedo hacer nada. Ella tiene que vivir su duelo a su ritmo y no al mío. —No tienes nada por lo que disculparte, Santi. El que yo haya sufrido una terrible decepción con Simón, no quiere decir que no me sienta feliz por tu felicidad —responde sin borrar la sonrisa de sus labios. Alicia termina de cerrar la distancia, se sienta en el sillón de enfrente mientras me acomodo, cuidando de no rozar m

