Capítulo 5

3228 Words
5 CRISTOBAL El resto de la noche a pesar de que ha pasado rápida se me hace pesada. Entrego el turno y salgo raudo a mi casa para cambiarme e ir por Cindy para continuar a la universidad, en estos días he sentido más el cansancio y espero que las tardes sean tranquilas, hago una nota mental para llamar a Em y a Nikolay; para saber cómo están en el caso que ella decida no ir a clases, también debo llamar al detective que está llevando la denuncia en contra de Stephen, el miserable padre de Em. Lo quiero preso por el resto de lo que le quede de vida, así no podrá joder a mas nadie mientras dure su existencia, al llegar al apartamento me encamino raudo, para no perder tiempo. Luego de la ducha, me dirijo a la cocina a preparar el té de mi princesa, mi café y el desayuno.  Le mando un mensaje a Niko, que rápido me responde que todo está en control, que Em se está alistando para ir a la universidad, coordinamos que yo la llevaré luego de clases si él no puede escaparse unos minutos del supermercado, ya que sus turnos son en la tarde. Con todo en mano me dirijo hacia el estacionamiento viendo que llevo el tiempo justo. */*/*/*/*/* */*/*/* Llego a la casa de Cindy, y apenas toco me abren, al ya estar al final del camino que da a la puerta principal, mi princesa está ya allí con el teléfono en mano, tecleando, al escuchar el auto levanta su mirada y me regala una sonrisa de esas que me llenan de calidez haciendo latir a mi corazón más fuerte y deprisa de una manera diferente. La amo; es lo que pienso al verla bajar los escalones y al acercarme para abrir la puerta de su lugar. ―Hola, Amor ―dice con tono alegre y dulce. ―Mi princesa, buenos días ―respondo sonriendo y con lo que seguro es la cara de enamorado más tonta del mundo. Ella se acerca y nos besamos, mientras mi mente traicionera me llena con la imagen de anoche y la nota con su voz excitante, entonces se separa de nuestro beso y me mira con esa carita picara que siempre me ha encantado, que me seduce, enloquece, atrae y enamora más.   ―Que tal estuvo tu noche ―consulta mientras sus brazos se ubican sobre mis hombros para terminar cruzando sus manos sobre mi cuello. ―Estuvo muy buena ―digo mirando la picardía en sus ojos. ―Y entones no hiciste nada divertido ―me cuestiona de nuevo. ―No ―¡Oh! , ya recuerdo mi novia malvada me envió una imagen muy sensual de ella con una nota de voz caliente. ―Interesante y luego qué. ―Luego tuve que hacer uso de toda mi cordura y fuerza para no salir corriendo hacia ella, y hacerle todo lo que me describía en ese audio.    ―Ay, qué mala novia tienes ―sigue el juego mientras sensualmente con movimientos muy lentos me hace consiente de toda su anatomía ― ¿Y no te diste el gusto?   ―No pude. ―Pero hoy podrás vengarte ―zanja mientras me devora la boca con un ardiente beso finalizándolo con un suave mordiscó en mi labio inferior lo que me hace rugir. Se gira y sube al auto, se abrocha el cinturón y yo suavemente cierro la puerta mientras respiro hondo tratando de regular los latidos de mi corazón, refrescar mi cuerpo y sobre todo controlar mi mente cuando me inunda de pensamientos que quizás no sean los más convenientes en este momento que debo manejar. ―Uff, no la tengo nada fácil ―digo más para mí que para ser escuchado. Subo al auto, le entrego su té n***o con leche y arranco, apretando fuerte el volante al escucharla gemir de aprobación al probar su bebida. Voy  a morir y el informe forense dirá: muerto por sobredosis de erección, síndrome de excitación aguda. Tratando de no reír alto por mi broma interna me centro en el camino. */*/*/*/*/*/*/* Cuando veo a Emy sentada en nuestra mesa, dejó salir el aire que no sabía mantenía  retenido y de una manera diferente me siento feliz de verla, en realidad sería más como sentirme completo.   Me acerco y la abrazo fuerte, dejando que la sensación de calor fraternal me embargue, que me de esa tranquilidad que hasta ahora me doy cuenta me regala. ―Estas bien, Em ―pregunto en tono bajo. ―Ciertamente podría estar mejor, pero he estado peor, así que sí estoy bien, gracias. ―No tienes nada que agradecer, sabes que eres más que una amiga para mí. ―Sí ―murmura bajo y como no quiero que llore, la abrazo de nuevo y la muevo un poco. ―Además, quien no quiere a este guapo de hermano, amigo o de compañero ―comento mientras la veo sonreír ― ese que no me han visto en acción ―Guacala ―responde y se revuelve haciendo que mi brazo caiga de sus hombros mientras yo rio ― Es demasiada información, con razón la sanguijuela no te suelta. ―Ja, ja, ja, muy chistosa, Ey, cambiando de tema  te traje desayuno y café ―digo mientras saco las cosas de mi bolso y nos desayunamos hablando de todo un poco. Las clases transcurren con toda la normalidad posible, para cuando terminamos y estamos recogiendo le pregunto: ―Te ha escrito Nikolay, vendrá por ti ―ella me mira arrugando las cejas y niega con su cabeza. ―No, me dijo que este avisaría no traje el teléfono conmigo, acordamos que mientras no debía tenerlo conmigo, cambiaré de número el cree que es mejor. ―Estoy de acuerdo. Me parece que no debes darle más valor al tema de las llamadas y mensajes. ―Sí, no sé porque no lo hice desde la primera vez, y pensando me siento algo culpable por no verlo antes. ―Nada de eso, ahora que ya lo has visto no necesitas más que enfocarte en ello. ―Sí, eso haré. ―Te quedarás con Niko, mientras ―Bueno ―dice algo cohibida ―el me ofreció una habitación dice que si quiero se la arriendo para que este más tranquila y que mientras se soluciona este tema me quede con él, la casa es grande, es suya, es segura y no debería preocuparme de más.    ―Cuando este en la oficina llamaré al detective, te prometo que resolveremos esto de manera definitiva y rápida. ―Gracias, confío en ustedes y yo también prometo poner de mí parte y nunca más pensar en soluciones fáciles.   ―Eso me parece lo mejor ―culmino dándole un abrazo y besando su frente ―Lo llamaré. Ubico mi teléfono y le marco a mi amigo quien responde al primer repique. ―Amigo ―saludo, pero rápido me responde sin dejarme continuar. ―Estoy en la entrada de la facultad, qué aula es.   ―Bien, la D dieciocho. ―En segundo estoy allí.  Para cuando cuelgo lo veo entrar y me sorprende que no traiga el uniforme del trabajo. Se acerca con calma sin quitar la vista de Em. ―Ey, compadre ―saluda mientras nos damos un abrazo corto con palmadas en la espalda. ―Hola ―dice suavemente mientras se acerca a Emy― ¿Estás lista? ―pregunta mientras da pasos cortos en su dirección. ―Hola, sí, lamento hacerles tener que pasar por todo esto ―Emy, ya hablamos de esto ―la interrumpe con voz suave pero apretando la mandíbula. ―Bien ―murmura, se gira para tomar su bolso, pero Niko se adelanta tomándolo él y llevándolo mientras la toma de la mano sin dejar que ella se queje. ―Nos vemos, Cristo, más tarde en la tienda ―Seguro, cualquier cosa me avisan estaré al pendiente. Ambos se encaminan a la salida mientras yo doy la vuelta para buscar a mi princesa, no tardo mucho en dar con ella, viene con dos compañeros y están enfrascados en una discusión que seguro será de alguna materia, me acerco y ella levanta su vista sonriéndome, me centro en ella, sin embargo no pierdo el gesto que el chico que viene a su derecha hace al verme. ―Princesa ―saludos mientras la acerco a mí dejando un beso pequeño pero intenso sobre sus labios ―Chicos, un placer saludarlos ―me enfoco hacia el payaso que me mira con reproche al mirar mis manos sobre la cintura de mi novia. ― ¿Nos vamos? Quiero llegar pronto a casa ―sugiero mientras embelesada mira mis labios. Estos años con Cindy, me han enseñado lo mucho que le gusta que sea insinuante, que le coquetee o sea sugerente cuando estamos juntos, le gusta que no exista pudor en besarla en público, que la tome en brazos y la apriete mucho a mí, demostrándole la clara evidencia de mi deseo. Cuando ella va a responder el payaso se entromete interrumpiéndola: ―No creo que se puedan ir, tenemos que desarrollar un caso para presentarlo mañana ―indica con prepotencia. ―Sí, Raúl ―responde Cindy y así me entero el nombrecito del payasito. ―Pero podemos reunirnos más tarde, igual  ya habíamos dicho que nos reuniríamos luego del almuerzo. ―Bueno, yo las invito almorzar podemos comer en mi casa, así ahorramos tiempo, debemos empezar todos desde cero y no quiero que terminemos tarde sino mañana estaremos muy cansados y podríamos no saber cómo exponer el caso. Viendo sus claras intenciones, por lo menos para mí, decido intervenir pues se quedara con las ganas de almorzarse a mi novia. ―Bien, dame la dirección de tu casa, que luego de almorzar con mi princesa la dejaré allá. ―Insisto no hay necesidad en mi casa perfectamente podemos comer. ―No lo pongo en duda, pero mi novia y yo ya teníamos planes para almorzar, dame la dirección en dos horas estará allá y si necesitan ayuda me pueden consultar, igualmente yo ya he trabajado con el profesor Amatheus y se cómo le gustan los desarrollos de casos. ―No lo dudo. ―Murmura mientras aprieta la mandíbula y yo me regocijo por su molestia. ―Bueno, Raúl, ve con Trini hacia tu casa mientras comen yo ya he terminado y nos vemos allá. ―Está bien. ―Acepta con molestia e inicia su camino hacia la salida con Trini quien se voltea a decirnos chao con su mano. ―Vamos ―Manda Cindy mientras se agarra de mi mano y camino hacia el auto. Al llegar cumplimos el mismo ritual, yo abro su puerta y ella se acomoda, esperando que yo guarde los bolsos y me siente en mi puesto, coloco el coche en marcha y partimos hacia mi lugar. ―Entonces ya teníamos planes de almorzar ―cuestiona mientras se gira para ver con su ceja derecha levantada. ―Sí, yo siempre tengo mis planes contigo, ¿Acaso, tú, no?   ―Sabes que siempre tengo más que planes contigo ―responde con un tono chocante y decidido a no tener que pelear de nuevo trato de cambiar de dirección la conversación. ―Siempre lo tengo en mente, Princesa, no lo olvido. Ahora dime que quieres comer pasaremos por la comida de camino a casa… ―Vamos al Merlot, me gustaría comer una paella o algún asopado ―no es lo que tenía en mente pero también me sirve quiero descansar un rato y que ella tenga que hacer me deja libre unas tres horas para dormir un poco más. ―Entonces al Merlot, para que mi princesa coma. Ella aplaude y posa su mano sobre la mía dándome un apretón que me llena de confort y alivio al saber que no se ha molestado. Llegamos a la marisquería –Merlot, en seguida nos ubican en una sala vip que ella pide, en esta área el ambiente es más íntimo, menos familiar, aquí se encuentran parejas que aprovechan la intimidad del lugar. Las mesas están separadas y grandes cortinas dan un ambiente de aislamiento entre estas que te da la sensación de estar solo. El maître  nos recibe ubicándonos en una mesa cerca de la ventana, pedimos una copa de vino que compartiremos y de entrada unos camarones a la plancha con mantequilla de zanahoria, la primera vez que escuche a Cindy pedirlo el estómago se me revolvió pero al verlos llegar y el olor fue totalmente distinto, son una delicia y a ella le encanta. ―Y como estuvieron tus clases hoy ―Me pregunta mientras toma la servilleta y la coloca en su regazo. ―Bien ―digo mientras me ruedo en el asiento que es en forma de medialuna y me volteo hacia ella, quedando muy cerca. »Me encanta como te queda ese vestido ―comento mientras mis manos recorren su muslo sin ir muy abajo y me acerco a dejarle un beso en su cuello bajando a su clavícula y recorriendo un pequeño espacio con la punta de mi lengua ―El azul te luce de maravilla, resalta el color de tus ojos… Un delicado Din anuncia que nuestra entrada ya está por venir, lo que más me gusta de este nivel es que puedes tener la intimidad que desees y nadie se altera por esto, por supuesto esto se debe también al costo de venir aquí, lo cual no pienso mucho porque me dolería mi sistema de gasto y además decirle a ella que no puedo llevarla algún sitio que ella desee terminara en una pelea que solo me agota y deprime más que tener un gasto adicional a fin de mes. El mesero ingresa con cordialidad y con elegancia sirve la entrada, deja en el medio un plato giratorio donde colocan los platos principales para que se mantengan cálidos mientras comemos y así no interrumpen nuestro espacio hasta que decidamos irnos. ―Comamos ―murmuro con voz enronquecida ―Voy a poner el ambiente ― saca su celular y luego de registrarlo se escucha bajo pero muy claro la nota de voz que me envío ayer. De fondo una melodía sensual y su voz incitándome al deseo con cada palabra pronuncian con lascivia, los pequeños gemidos y su relato hace que mi piel se erice, la manera como describe lo que desea de mí me transporta a la lujuria total sus manos recorren mi pierna lentamente mientras nuestras miradas se quedan fijas la una en la otra. Ella toma un camarón con sus delicados dedos y lo lleva a mi boca donde lo tomo con suavidad y la punta de mi lengua se encuentra con la dulce yema de su dedo. Yo repito el acto y le doy de comer con mis manos, dejo caer sobre su cálida lengua el camarón y antes de retirar mi dedo lo toma con sus labios y se deleita con este, una corriente me recorre el cuerpo yendo directo hacia mi erección, gruño bajo cada vez que repetimos el alimentarnos. Toma el plato con la curvina en salsa de ostras y repetimos el procedimiento solo que esta vez usamos el cubierto, luego del segundo bocado toma un trago del vino y se gira sentándose en mis piernas rozando mi excitación lo que me hace gruñir contra su espalda, se gira y nos besamos perdiéndonos como siempre en la decadencia, en los más bajos instintos de la pasión. ―Quiero que sea rápido ―pide cerca de mi oído, repitiendo lo que dice la nota de voz ―pero profundo y fuerte ―culmina jadeante. No ha terminado su petición, cuando le subo el vestido hasta su cintura y desabrocho mi pantalón luego de levantarla un poco, logrando adentrarme en ella como sigue clamando en su audio. Rápido, profundo y fuerte… */*/*/*/*/*/*/* La dejo en casa del payaso de Raúl y lo que más me gusta es que tiene cara de satisfacción. Retomo mi camino hasta mi lugar y solo espero que pueda dormir estas tres horas que quiero y necesito tanto. */*/*/*/*/* Llego al supermercado con energía renovada, ya Cindy está en su casa y quedamos en vernos mañana, hoy es un día tranquilo donde no tengo deberes estudiantiles y me puedo relajar más. Saludo a Nikolay y luego de irse a prisa para no dejar tanto tiempo sola a Em, me pongo de lleno a mi trabajo, ya la mesa está en la oficina y verifico el trabajo del turno nocturno pendiente, reposiciones y adicionales. Chequeo mi correo y tengo las indicaciones para contratar al supervisor de tienda, puedo elegirlo de los empleados existentes o pedir postulantes, respondo que evaluare inicialmente a los existentes y que enviare mi respuesta para el miércoles. Tengo dos candidatos por lo que mañanas hare la entrevista y pruebas a ver cuál está más apto para el cargo. Me ocupo de varias cosas y a la hora del aperitivo nocturno, bajo a compartir con los chicos y ver que dudas tienen. Retomo mis deberes y aprovecho de escribirle a Santana consultando el caso de las bonificaciones, obteniendo una respuesta rápida de su parte donde me dice que recursos humanos está trabajando en el cálculo de lo adeudado para realizar el pago lo antes posible, le pido que me indique cuando ya lo sepa y nos despedimos. Me recuesto un rato en la silla y suspiro, rememoro el almuerzo y mi cuerpo se calienta, no imagine nunca tener la suerte de encontrar alguien tan hermosamente adictiva, una chica inteligente y sin ningún tipo de limitación a pedir lo que quiere. Suspiro ruidosamente y me quedo dormido un rato mientras en mi sueño mi princesa me visita riendo diciendo que me ama y dejando caer su vestido delante de mí, mientras insaciable me pide que siga una y otra vez, Cindy es mi infierno delicioso. */*/* Salgo de mi turno menos cansado que los días anteriores, no obstante le agotamiento está presente. Mi rutina se culpe sin contratiempos, té, café, besos, clases. Al finalizar llamo nuevamente al detective quien no me da noticias positivas de haber capturado al Stephen, aun así tampoco lo hemos visto rondar por allí, ya será cuestión de tiempo para atraparlo. Dejo a Cindy en su casa porque va a salir con sus amigas y yo aprovecho para dormir más; cuando ya es hora estoy en el supermercado nuevamente le pido consejo a Nikolay sobre el siguiente supervisor y coincidimos en la misma persona, hago llegar mi elección a recursos humanos del mismo modo recibo las indicaciones que este viernes tendremos abonado el dinero de las bonificaciones. Cuando hablo con los chicos están más que contentos, retomando las labores, chequeo mis gastos y coloco unos cuantos al día, la bonificación me cae de maravilla considerando que este fin de semana viajare con mi princesa y quiero consentirla en todo. Un correo llega de parte de recursos humanos donde me indican que ya dispongo de los planes de crédito para personal confidencial, lo abro y hojeo, maravillándome con estos, así que d inmediato me pongo en la búsqueda del que será mi primer beneficio, sonrío con satisfacción cuando tengo todo concretado y me alegro de poder darle más felicidad a mi hermosa y amada novia. Ya quiero que llegue el fin de semana…
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