Capítulo 8

1893 Words
 CRISTOBAL Cuando llega el viernes los días me parecen pasar veloces, me encuentro con Nikolay en el cambio de turno y coincido en mi llegada con Constanza. Luego de chequear todo y entregarle al auto a mi amigo asegurándole que tengo todo coordinado para mañana y que realmente no lo necesitare por ahora. Mis tareas comienzan enseñándole a mi nueva supervisora partes de sus tareas y como llevarlas de una manera correcta, también le hablo del apoyo que necesito lo que me interesa mucho porque esto reducirá mis jornadas laborales, podía solo venir hacer la parte de gerencia y dejar todo listo antes de la media noche, así que podría irme más seguido a mi casa. Espero que esto sea pronto; le dejo todo listo para el fin de semana que será su prueba sin mí indicando lo que corresponde al día sábado y lo que se cierra el domingo.     Cuando estamos cerca de cerrar el turno mi celular suena y lo atiendo de inmediato: ―Buenas ―Señor Illaramendi ―consultan al otro lado de la llamada. ―Sí, soy yo. ―Buen día, señor, le estamos llamando para indicarle que estamos llegando al lugar del entrega en unos cinco minutos. ―Ah, genial sí yo estoy aquí ―respondo sintiendo la emoción por mi cuerpo. ―Entonces nos vemos en unos minutos, ―Asó será ―concluyo la llamada y termino de organizar todo. En exactamente los cinco minutos veo como entrar al aparcadero delantero una grúa grande donde traen mi nueva SUV Volvo XC90 color azul petróleo , no puedo evitar rodar los ojos al recordar el nombre del color , el mundo y sus cosas. ―Señor Illaramendi ―consulta la misma voz, por lo que deduzco que fue el hombre que me llamo hace minutos atrás. ―Sí, yo soy ―acepto tendiéndole la mano ―Un placer. ―Yo soy Tayler, el supervisor de entregas ―Bien, gracias. ―Donde le dejamos esta consentida ―pregunta girándose hacia la grúa que el chofer empieza a manipular para bajar la camioneta. ―En ese lugar está bien. ―Genial, entonces empecemos ― concuerda mientras nos acercamos. Luego de bajar la SUV iniciamos con el chequeo, me muestra su funcionamiento y todas las partes, obviamente yo se me las partes de un auto, pero en este caso decido respetar el trabajo del hombre y escuchar la información que  por el hecho de darla ya supone es importante. ―Ahora ya que conoce la Volvo XC90 ―comenta ―¿Desea encenderla? ―Mierda, claro que sí, ―digo más emocionado que nunca ―estuve esperando este momento hace mucho. ―Seguro que sí, y se lo merece con creces ―asegura Tayler sin siquiera conocerme pero yo también creo que es cierto y me siento orgulloso de mí por haber logrado un paso hacia mi meta. Tomo las llaves y me dirijo hacia ella, subo y enciendo el motor, ese sonido suave pero potente al acelerarla me llena de éxtasis y mi sonrisa casi se queda fija en mío rostro no puedo negarlo, estoy jodidamente feliz, y me enorgullece que sea justo en este momento donde Cindy tiene este paseo con sus amistades ya que sé lo emocionada que estará.   ―Listo el proceso de entrega le pido su firma aquí y le dejo la copia de la garantía, por ser un auto de lujo la empresa le entrega una póliza de seguro con cobertura máxima dentro y fuera del país con validez de un año. Me entrega los papeles y me indica donde cebo firmar, lo que hago rápidamente. ―Muchas gracias ―digo mientras estrecho nuevamente su mano y este se despide. Miro por un rato la camioneta y sonrío de verdad no sin antes dar un agradecimiento silencio, luego recobro mi ánimo y me encamino hacia la tienda, subo rápido a la oficina tomo las bolsas con lo que compre para el camino y bajo despidiéndome de todos. Me subo a mi camioneta y me pongo en marcha hacia mi apartamento a buscar mi maleta y preparar unos bocadillos para las seis horas de camino hacia el club. */*/*/* Toco la bocina frente el portón y una vez más me asomo por la ventanilla para que el guardia me identifique, el portón se abre y recorro el camino hasta la puerta principal donde está mi princesa al lado de una maleta mediana con su teléfono en mano y su atención en este, cuando escucha la cercanía del auto levanta la mirada y su cejo se fruñe. Levanta su cabeza tratando de mirar detrás de la camioneta y sé que está pensando que el Coupé está detrás. Así que cuando la veo girarse para entrar de nuevo, me bajo de la camioneta y antes de alejarme de la puerta toco la bocina dos veces. ―¿Cristóbal? ―cuestiona al verme caminar hacia ella ―Sí, Princesa, soy yo. ¿Estás lista? ―Sí ―me responde desconcertada mientras fija su camioneta que evidentemente se ve nueva. Me acerco más, le doy un beso y tomando su maleta camino hacia la SUV, abro la maleta y la coloco allí fijándola para evitar se ruede, al terminar cierro y me encamino hacia el frente donde ella se encuentra mirando hacia el interior de la camioneta desde su lado. ―¿Alquilaste una camioneta para el viaje? ―Me consulta extrañada. ―No. ―¿La pediste prestada?, es de Nikolay. ―No. ―¿Entonces? ―Es nuestra. ―Respondo con simpleza.  ― ¿Nuestra? ―Sí, creo que es una oportunidad buena para complacerte, tengo la posibilidad y la aproveche. ― ¿Cómo puedes pagarla con tu salario de supervisor? ―Ah, por eso no hay problema, ahora soy el gerente de la tienda y bueno tengo ciertos beneficios que me dejan con más posibilidades. Un grito de emoción sale de pronto de sus labios y se lanza sobre mí haciéndonos tambalear  un poco, mientras besa mi cara y luego me da un beso de esos que me desconectan del mundo y me llevan a estar solo en el de ella. ―Eres lo máximo, esta hermosa ¡Ah!, por eso fue que me llamaste días atrás para que te dijera lo del color. ―Sí, así mismo, Princesa. ―¡Oh!, es maravilloso, tendremos un viaje cómodo y será sensacional ―sus labios atacan los míos y yo me dejo llevar por las sensaciones que me otorga cuando nos besamos. ―Ahora, pongámonos en marcha no quiero tardar tanto en la carretera. Ella asiente y se baja, luego antes de subirse nos encargamos de quitar los protectores a los asientos y al tablero dejando todo en la parte trasera, ella enciende el sonido colocando la música que es de su preferencia y una vez listo tomamos camino hacia el club. Hacemos dos paradas en gasolineras para poder descansar un poco y estirar las piernas, comemos lo que he preparado y reponemos el agua que hemos ingerido.   Llegamos paso el medio día al club, entramos y la sonrisa de Cindy no me deja escapar de la burbuja de felicidad en la que me sumergió cuando me dijo lo feliz que se sentía. Ubicamos la cabaña de su familia, realmente cabaña es un término que solo hace justicia al espacio o a la composición de la misma, porque es inmensa, no obstante es cálida, hogareña e invita a quedarse dentro solo remolando por todos lados. Subo las maletas a su habitación que es la que compartiremos y bajo a preparar algo de lo que traje para comer mientas ella toma un baño. Cuando ya tengo todo listo en el mesón de la rustica cocina. La veo desfilar con un traje de baño que le queda de infarto en color azul eléctrico las dos piezas que no dejan nada a la imaginación me aceleran la respiración. Con una sonrisa se acerca y se coloca frente a mí, paso sus manos por mis hombros y me mira con esos ojitos que yo conozco tan bien que me demuestran la lujuria que poseen. ―¿Te gusta mi traje de baño? ―murmura sobre mis labios con voz queda y acercando más su cuerpo al mío. ―Si ―trago luego de graznar como adolescente, y es que el punto con Cindy es que siempre me siento como si fuera la primera vez que la veo, que la toco, beso y hasta que poseo. ―Bien, porque quiero que me demuestres cuanto te gusta. ―Tus deseos son ordenes, Princesa ―concuerdo y levanto dejando sobre la orilla del mesón, quito mi camisa y resto de ropa acercándome a ella. Me deleito con su cuerpo recorro cada centímetro con mi lengua y labios, me prendo de sus pechos deleitándome con la sensación, sabor y sus gemidos; cuando me encuentro en el límite me introduzco en ella y me pierdo en esa sensación de estar en el lugar correcto y desea me llena, no quiero perder esta sensación tan maravillosa nunca. Aumento mis embestidas y sus uñas aruñan la piel de mi espalda, grita pidiendo más y al final se deleita con mi nombre en sus labios mientras yo busco su boca y me trago todos los sonidos que salen de ella, mientras me muevo con ímpetu haciéndonos llegar al clímax juntos. */*/*/*/*/*/*/*/* Luego de comer con Cindy en mis piernas como es costumbre, me duche y ahora estamos camino al área de las piscina donde está su grupo, Cindy se colocó un vestido de tela transparente lo que me parece absurdo ya que no tapa nada, pero no soy hombre que se haga problemas por que vean el maravilloso cuerpo de mi mujer. Así que hasta con orgullo machista la tomo de la mano caminando con la frente en alto y paso firme mientras otros la ven disimulando. Al llegar el grupo vitorea que haya llegado y entonces me presenta a los que no conozco entre ellos una pelirroja muy hermosa que me estrecha la mano unos segundos de más. Disimulo el no darme cuenta y entonces ellos hacen planes, ahora las chicas están tumbadas aprovechando el sol y los otros chicos hacen un juego en el agua el cual decline con elegancia terminando en el bar del área de piscina que está en el medio de estas, el sol da calidez y el agua refresca la piel.   Pido un trago y me colocan una bandeja de snack para picar salados… hay música muy agradable y el bullicio de las personas alrededor hacen el ambiente agradable, me siento relajado. Piso otro trago y cuando voy a levantar el vaso una cálida mano se posa sobre la mía haciéndome girar para ver a una hermosa sirena pelirroja que lleva un traje de baño que le queda de infarto y deja ver sus pezones de manera tentadora, su perfecta y blanca sonrisa se hacen presente, sus ojos son grises que me hace pensar en los lobos su rostro está cubierto de pequeñas pecas que hipnotizan totalmente al mirarlas. ―¿Por qué estás tan solo? ―La soledad es cuestionable, en realidad pasaba un momento conmigo. ―Puedo acompañarte, Cristóbal ― escuchar mi nombre en su boca me sorprende por qué no puedo encontrar en mi mente de donde me conoce.
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