Capítulo 7

2033 Words
*/*/*/*/* El camino transcurre con normalidad, llegamos a la universidad y como siempre vivimos la normalidad, al entrar al salón veo ya allí a Em, me encamino muy contento de verla con mejor semblante. ―¡Ey!, Em, como estás ―le pregunto mientras me deslizo en el asiento y coloco mi brazo izquierdo sobre sus hombros, haciéndola reír con el gesto. ―Bien, Cristo, como fue el camino hoy ―Me responde en tono juguetón. ―Me enteré que te llevaron cierto auto que enloquece a las chicas ―comenta con naturalidad ―así que, yo estaba pensando si no tenías suficiente ya con la sanguijuela y eras masoquista que te ofrecías en sacrificio  ―ríe al final sabiendo la burla que hay en sus palabras. ―Muy chistosa, Emy, dime algo eso se te está pegando de Niko… ―Qué cosa ―pregunta mientras frunce su ceño desconcertado. ―Lo chismosa y graciosa ―le indico mientras entrecierra sus ojos en mi dirección. ―Sí que eres simpático Cristo, pero yo no soy la que anda en búsqueda de aceptación. ―Bien, entonces cuéntame cómo va la convivencia entre Nikolay y tú ―cambio de tema porque hoy no quiero discutir con ella sobre mi relación con Cindy. ―Realmente te pones pesado ―zanja alejándose del tema de conversación. ―No soy yo quien inicio ―concluyo y entonces recuerdo algo y le comento: ―Oye, no traje desayuno hoy pero si gustas podemos ir a la cantina. ―No te preocupes, desayune antes de salir Niko, me dejo el desayuno antes de irse a salvar los polvos de su amigo. ―Vuelve la burra al trigo ―murmuro y siento su mano golpear mi hombro ―Ay, qué te pasa estás loca, sabes que puedo demandarte por agresión física. ―Ay, sí, puedo demandarte ―se burla de mis palabras y yo solo giro los ojos. El profesor llega y las clases se hacen divertidas el día de hoy, no nos dan deberes y me siento más tranquilo, ya que así puedo descansar un poco más. Cuando las clases terminan me giro y espero que Em recoja sus cosas, así que aprovecho de comentarle lo del fin de semana. ―Emy, este fin de semana que harás ―se gira y me ve extrañada por mi pregunta ―Nada, supongo que me quedare en donde Niko, así que no creo que salga mucho, por lo menos no mientras él esté trabajando, luego quedamos el viernes , él traería lo que falta desde el supermercado, así que solo será las cosas normales de casa. ―Bueno, es que, Cindy, quiere que vayamos al club este fin de semana que es mi fin libre entonces quería consultarles, no quiero que sientan que no le doy importancia a lo que acordamos. ―Ay, tan lindo ―dice mientras aprieta mi cachetes como si fuera un niño pequeño ―Preocupado por mí, crecen tan rápido ―comenta y yo la miro arqueando una ceja cuestionándola por sus locuras. ―No eres linda porque hables así. ―Ja, ja, ja, Esta bien ―levanta sus manos en señal de rendición ―Ve tranquilo, no haré nada sola, esperaré que Niko llegue y sino solo dormiré para descansar, igual hoy Niko, ira por algunas cosas a mi apartamento para que esté más cómoda.    ―Eso me parece bien, así estaré tranquilo y podré relajarme ―digo mientras caminamos hacia la salida. ―Lo menos que harás es relajarte, pero dale campeón, llévate unos paquetes de bebidas energizantes ―se burla ―Aquí te esperaremos con las bolsas para la trasfusión de sangre ―culmina mientras corre hacia la entrada donde atisbo ver a Niko que me saluda con la mano y le devuelvo el salud, sin poder evitar reír por las ocurrencias de mí amiga. */*/*/ */*/*/ /*/*/** Me encamino como siempre hacia donde Cindy, al llegar la veo parada con Trini y nuevamente el payaso de la otra vez, resoplo para mis adentros y que a veces los celos me surgen fuerte, aunque viéndolo desde mi punto ese niñito no puede darle lo que  yo le doy y estoy seguro que nuestras relación va más allá de todas esas cosas que nos rodean y puedan afectar. Camino con tranquilidad y dejando esa pequeña inseguridad atrás, cuando estoy cerca la mirada de Trini cambia a una juguetona y la del tipo a irritación. ―Princesa ―digo al llegar y tomarla suavemente por la cintura, acercándola a mí y dejando un beso sobre su cabeza. ―Amor. ―se gira con una radiante sonrisa y aspirando mi olor, siempre me ha gustado ese gesto, de acercarse y aspirar mi cuello o sobre mi pecho ―Siempre hueles delicioso ―murmura mientras me mira con esa mirada azul cargada de deseo. ―Gracias, al igual que tú. ―Si los tortolitos terminaron debemos irnos ―interrumpe el idiota del compañero. ―Sí, sí, ya vamos ―le responde y se gira hacia mí ―Amor, debemos ir a su casa para iniciar la preparación de un caso. ―Bien, yo te llevo ―declaro sin mostrar ningún desacuerdo aunque no me guste la idea, además que no le daré el gusto al tipito ese.    ―Genial, entonces vámonos ―murmura sin mucha alegría el pedante del compañero. ―Trini hazle compañía a Raúl, yo me voy con Cris, le seguimos. ―Estas segura, mejor si ustedes van adelante y así nos acoplamos al ritmo de su auto, digo no es muy rápido comparado con el mío podrían perderse el camino. ―En todo caso, Cindy ya conoce el camino así que ella puede guiarme, no te preocupes Campeón ―respondo mientras le doy una palmada sobre su hombro y tomo de la mano a Cindy mientras con mi mano libre cargo nuestros bolsos. En el estacionamiento el idiota de Raúl se queda mudo al vernos dirigirnos hacia el auto que tengo hoy, así que le abro la puerta a mi novia  y luego de cerrarla me dirijo con paso firme y derrochando seguridad hacia mi puesto, donde antes de entrar me giro para verlo, le guiño un ojo y sonrío con arrogancia, soy atractivo lo sé, quizás mi sencillez en vestir y en las cosas materias no me haga ser notado, pero soy consciente que tengo mi atractivo y que cualquiera puede caer en mis manos. Pero como yo no quiero a cualquiera sino a ella, me reservo para que solo ella sepa lo que tiene, además que la Cindy celosa es demasiado peligrosa y no quiero tener que lidiar con esa cualidad de mi amadísima novia. */*/*/*/*/*/*/*/*/* Salimos camino a la casa de Raúl, la que deduzco debe ser una mansión de seguro, el típico hijo de padres adinerados lo bueno es que eso no es algo que me intimide ni mengue mi seguridad. En el trayecto veo lo lejana que queda la casa, pasamos de la ruta que lleva a la zona donde queda la de Cindy, así que cuando empezamos adentrarnos en lo que parece un túnel vegetal de la cantidad de árboles que hay a los lados de camino me sorprende no saber que esta zona existe. ―Esto se llama  Tree Village  ―indica Cindy seguramente por ver mi desconcierto ―inicialmente iban a ser fincas, pero luego los primeros propietarios decidieron que mejor eran propiedades más comerciales, casas de lujo o mansiones como se le conocen. ―Vaya, no sabía  que este lugar existiera. ―Sí, una saca ronda alrededor de los trescientos mil dólares ― se encoje de hombros ―son unas belleza, el espacio, la estructura y el paisaje, además la ubicación lo hace perfecto para mantenerse aislado de ajetreo de ciudad ―No te gusta le ajetreo de la ciudad ―consulto asombrado ―Realmente no, me gusta más la privacidad ―Oye, gira a la izquierda ―dice de pronto y me asombro porque no hay nada más que arboles a la izquierda ―Confía en mí, allí hay una pequeña entrada solo si la conoces puedes verla. Asiento con mi cabeza y hago el giro al ver que venimos solos por el camino y que el auto de Raúl ya se perdió hace mucho de mi vista, cuando entramos en el camino reduje la velocidad para apreciar todo el camino. Mientras me acerco al lado izquierdo como me indico, logro visualizarlo es el espacio justo para el paso de un auto, así que con cautela me adentro y no puedo evitar mirar por el retrovisor y sorprenderme al ver el juego que hacer el paisaje y que simula cerrarse mientras vas adelantándote en el camino. ―Para aquí ―dice Cindy y miro alrededor mientras me detengo lentamente. ―¿Estás segura…? ―No termino mis palabras ya que mi princesa se encuentra deshaciéndose de su  blusa de botones negra y le sigue el resto de su ropa mientras se posa sobre mí de manera tan rápida que me desconcierta por un momento. ―Tan segura como que quiero hacerlo ahora ―responde mientras se deshace de mi camisa y le sigue mi pantalón ―corre el asiento hacia atrás ―y obedezco mientras ella tira de la palanca del lado de derecho dejándonos recostados. Termino con el Jean y bóxer  en mis tobillos por lo que ambos estamos desnudos y es el contacto de su piel ardiente con la mía lo que me transporta al mundo de lujuria que siempre me entrega con todo su ser. Nos devoramos los labios mientras mis manos recorren su espalda y más, sus manos jalan de mis cabellos y sus dientes comienzan a mordisquear mis labios y siguen su camino hacia mi quijada mordiendo más fuerte haciéndome jadear, deja mordisco en mi pecho cuando continua con su camino y por el espacio se devuelve a su posición sobre mis labios. Sin esperar mucho comienza su vaivén de caderas sobre las mías, sentirme en su interior es lo mejor del mundo, mi mundo se complementa con estos momentos y por estas sensaciones es que siempre estoy anhelante de ella, de sus besos, caricias y todo su cuerpo, de esa mirada cuando me demuestra que me desea, del cómo reacciona a mis caricias a que se sienta libre de tomar de mi lo que quiere cuando lo quiere, de saber que soy el enfoque de su lujuria. De pronto el interior del auto es una capsula de gemidos, gruñidos y palabras demandantes hasta que llega el clímax sensacional que siempre obtenemos en cada entrega. Nos quedamos un rato así ella sobre mí y mis brazos sobre su cuerpo mientras mis manos recorren su espalda haciendo suaves movimientos acompasando nuestras respiraciones y corazones. ―Debemos seguir, princesa ―digo mientras la levanto un poco. ―Está bien ―dice haciendo un pequeño puchero que me hace darle un beso suave. Minutos después estamos en camino nuevamente y cuando llegamos, Raúl y Trini nos esperan en la entrada, me bajo abro su puerta y le entrego su bolso, colocó un mechón de su cabello por detrás de su oreja mientras murmuro palabras dulces llenas de cariño por lo que ella sonríe y yo no pierdo la oportunidad de besarla más que nada para marcar mi terreno siendo un poco machista. Ella devuelve el beso con ímpetu y yo la estrecho un poco entre mis brazos. ―Te amo, avísame si necesitas algo ―Está bien, llamaré a mi papá para que me venga a buscar. ―Bien, mantente en contacto y si necesitas ayuda solo me llamas. ―Está bien ―comenta Culminamos nuestro momento con ella encaminándose hacia sus compañeros y yo subiendo al auto y retomando mi camino para pasar por el apartamento y luego a mi trabajo. No sin dejar de pensar en el anuncio de venta que vi en la casa al final del camino donde estuvimos hace poco y con las ganas de tener una mejor situación económica que me permitiera poder complacer en el acto sus deseos. Por lo menos me consuelo con saber que pronto lograré hacerlo realidad en una pequeña parte.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD