- ¿Cuándo llegamos? - Enseguida Iván, cállate un poco. - Es que me meo y tengo hambre. - Haber meado antes de salir de nuestra casa – me giro para mirarle sentado en el asiento trasero del coche que está conduciendo Nat - ¿Hambre? Te has comido mis Cheetos, no puedes tener hambre. - Sí que puedo, se llama tener un buen estómago. - Ni se te ocurra arrasarle la nevera a Sergio, sé amable y educado. Efectivamente, estamos yendo en coche a casa de Sergio para que Iván se quede a dormir en ella. Le pregunté a Sergio por mensaje y este no tuvo ningún problema en aceptar la propuesta. Menos mal, porque si no no sabía qué hacer con este ser que ha aparecido de repente. Así que aquí estamos, 9 de la noche con Nat conduciendo y llevándonos en dirección a su casa. - Nah, seguro que nada de lo

