Bostezo y siendo cómo mis ojos se aguan a causa de esa reacción de mi cuerpo. Intento que las lágrimas no se me escapen, sino echaré a perder el rímel que me ha obligado a ponerme Nat. Esto de madrugar tanto es un sufrimiento, anoche no podía pegar ojo y no habré dormido más de 4 horas. Yo creo que los nervios por venir hoy al trabajo han hecho mella en mi subconsciente y han dicho “hoy no vas a dormir Nadia, jódete”. Salgo del ascensor y voy directa hacia mi lugar de trabajo, sabiendo que tengo que estar puntual para recibir órdenes de mi maravillosa jefa. —Buenos días, Roxy —saludo a la rubia mientras esta abre su portátil y se pone las gafas en su mesa. Lo hago por educación, ya que lo que me apetece en realidad es tirarla por la ventana. —Hola. Ella me devuelve el saludo con su sim

