—¡Vamos tía! No te hagas más la loca, te has sobado poniéndote la crema que daba gusto, el chaval se ha tenido que meter en el agua de lo dura que le has puesto la polla.
—¡Anda ya!
—¿Anda ya? Míralo como nada, está esperando que se le baje para volver a salir, como salga monta un espectáculo de lo tiesa que la debe tener. Sabrina por favor, follaros ya de una vez, se os nota una tensión s****l que como no la solucionéis pronto os saldrá humo de las orejas cuando estéis juntos.
Sabrina la miraba pensativa, sabía que Carly tenía razón, en ese momento Carlos volvía del agua y se volvía a estirar en la hamaca. Carly, que se las sabía todas, se levantó y se fue a la ducha antes de meterse en el agua, quería darles un poco de intimidad. Veinte pares de ojos de tíos, la siguieron durante todo el recorrido.
—¿Has visto eso?— Le preguntaba Carlos a Sabrina.
—¿El qué? ¿Cómo la miran los tíos? Es normal, siempre lo hacen, es que Carly en bikini está muy guapa.
—Pues no quiero ni imaginarme lo que debe de ser que vayáis las dos juntas ¡Por Dios!
Sabrina le sujetó la barbilla y le dio un beso en los labios.
—Hace un tiempo te dije que si las cosas iban bien, te daría una sorpresa.
—Es cierto, no me acordaba ¿Qué sorpresa es?— Preguntaba Carlos con interés.
—Mi pad… me hablaron muy bien de un hotelito en la montaña, se ve que está muy escondido y es muy tranquilo, muy romántico me dijeron, pues, estaba pensando, bueno, que después de los exámenes y todo eso, de tanta tensión…
—Sabrina, al grano por favor, que te vas por los cerros de Úbeda coño.— Se quejaba Carlos.
—Me gustaría mucho ir contigo.
—¡Hombre! Por fin ¿Cuándo?
—La semana que viene, toda la semana. El verano pasado ni tuve vacaciones, trabajé todos los días, este quiero al menos hacer una semana, descansar, relajarme y… pasarla contigo.
—Me entusiasma la idea de pasar una semana contigo de vacaciones.— Le confesaba Carlos muy contento.
—¿Aunque sea en un pequeño hotel perdido en la montaña?
—Donde sea Sabrina, ya te dije que yo caminaría contigo y quiero seguir haciéndolo. Estar contigo me da la vida, tú eres…
—Vale, vale, no sigas hablando que te conozco.
En ese momento llegaba Carly, moviendo la cabeza para quitarse el agua del pelo, y los veinte pares de ojos seguían mirándola.
—¿Qué tal parejita?—Los saludaba.
—Que bien que has llegado, este se empezaba a poner plasta tía.
—¡Sabrina coño! Qué carácter tienes.— Se quejaba Carlos.
Las dos amigas se morían de risa.
—Quien me manda a mí ir a ningún sitio con vosotras. Por cierto, lo de la semana que viene ¿Vendrá ella también?
—¿Qué es lo de la semana que viene?— Se apresuró a preguntar Carly.
Sabrina le pegó un manotazo en los abdominales, Carlos se incorporó de golpe.
—Nada, cosas nuestras.
—Sabrina me ha pedido que vaya con ella a un hotelito de vacaciones.
—Te quieres callar bocazas.
—¡Coño! Ya va siendo hora de que te sueltes el pelo nena.— Le decía Carly.
A Sabrina se le puso cara de mala leche.
—Mira, os podéis ir a la mierda los dos, y lo que te he dicho de la semana que viene, ya te puedes ir olvidando.— Señalaba a Carlos.
—Sabrina por favor, que ya me había hecho ilusiones.
—Pues ya te puedes ir deshaciendo de esas ilusiones majo.
—¿No estás exagerando un poco? No hay para tanto.— Apoyaba Carly a Carlos.
Sabrina miró a uno, después miró al otro, se levantó y se fue directa a la ducha, un montón de cabezas y ojos se fijaron en ella.— No me extraña que la miren, está como un queso.— Pensó Carlos mientras la seguía. Se metieron los dos en el agua, Carly se estiró en la hamaca para seguir tomando el sol. Sabrina nadó hasta una punta de la piscina, Carlos detrás, ella apoyó la cabeza en el borde mirando como se le acercaba Carlos nadando. Él llegó y se puso delante de ella, le pasó una mano por la cintura, con la otra le acariciaba la cara, acercó sus labios a los suyos y la besó, Sabrina le devolvió el beso, Carlos lo alargó, hasta meterle la lengua en la boca, ella se sorprendió, no se lo esperaba, era la primera vez que él se lanzaba, le pasó los brazos por el cuello y le entregó su lengua, las entrelazaron, se las chuparon, a la vez que los cuerpos se juntaban, Carlos podía notar los pezones en su pecho, que tetas que tiene esta niña por favor, pensaba una vez más. Sabrina le miraba a los ojos sonriendo.
—Te has lanzado eh.
—Estaba deseando morrearte como Dios manda hace mucho tiempo. La semana que viene nos vamos tú y yo a ese hotel. Esta noche te invito a cenar, no digas nada –Le puso a Sabrina un dedo en la boca.— Ya sé lo que dirás, lo pagamos a medias y esas cosas que dices, no, esta noche te invito yo y punto. Nos llamamos luego para concretar la hora, quiero que me des más detalles cenando de la semana que vamos a pasar juntos. Ponte guapa que te llevaré a un buen restaurante ¿De acuerdo?
Carlos le apartó el dedo que le tapaba la boca para que no hablase, Sabrina le miraba a los ojos enamorada, se lo confirmó con la cabeza y se volvieron a besar, otro largo beso dándose las lenguas. A Sabrina le encantó que Carlos sacara su carácter. Salieron del agua y caminaron agarrados de la mano, Carly los miraba sonriendo, cuando los veía juntos veía a una buena pareja, lástima que su amiga no lo veía tan claro como ella.
Comieron en la piscina un tentempié y siguieron tomando el sol y bañándose, hasta las cuatro y media más o menos de la tarde. Después acompañaron a Carly a su casa, Carlos dejó a Sabrina en la suya despidiéndose hasta la noche, quedaron a las nueve y media para ir a cenar.