Carlos se dio cuenta que ella cada vez retrocedía más, metiéndose el dedo más profundamente en el culo, y cada vez gemía más fuerte. En una de esas, juntó dos dedos, y al tirar Sabrina para atrás le metió los dos, el grito de gusto de Sabrina le sorprendió. Ella se movía cada vez más rápido, se estaba follando el coño con la polla de Carlos y el culo con dos dedos, imaginarse que la estaban follando por delante y por detrás, la estaba poniendo a mil. Sabrina miraba el espejo, se podía ver a ella, follándose a Carlos, la cara de su novio muy excitado, como estaba pendiente de seguir su ritmo, sobre todo con los dedos del culo.
Sabrina gritó, se retorció encima de él, se le pusieron los ojos en blanco y se corrió, Carlos le sujetaba la cara mirándosela, viendo como disfrutaba Sabrina del orgasmo, con aquella boquita semi abierta, que dejaban ir unos gemidos preciosos, los ojos cerrados y sobre todo, la expresión de su cara, que sexi estaba Sabrina cuando se corría, pensaba Carlos. Ella se dejó caer encima del pecho de Carlos y se lo besó, sacándose la polla del coño, él le sacó los dedos del culo, Sabrina volvió a incorporarse, le miró a los ojos con cara de niña mala.
—No te has corrido cabroncete.— Lo acusaba.
—Quería ver como lo hacías tú, como disfrutabas.
Sabrina no dijo nada, se mojó dos dedos con bastante saliva, se los pasó por el agujero del culo lubricándolo, le agarró la polla, se la fue colocando en la entrada del culito, movió un poco la cintura a la vez que se dejaba caer un poco, le entró el c*****o, Carlos gritó de gusto, aquello le daba mucho morbo, ella al oír el grito de su novio, se fue dejando caer metiéndose toda la polla dentro del culo, antes de que Carlos pudiera reaccionar, lo estaba volviendo a cabalgar, pero esta vez con la polla metida por detrás. Al tenerlo ya dilatado por los dedos de Carlos, no le costó mucho meterse la polla y follarse el culo con ella, él gritaba, se agarraba con las manos en la sabana, cerraba los ojos, ella seguía dándole culazos. No tuvo que darle demasiados, Carlos empezó a correrse, ella no paraba de subir y bajar, él gritaba más fuerte llenándole el culo a Sabrina de leche. Cuando ella notó que la polla se le aflojaba y no le salía más semen, se tapó el agujero del culo con la mano, se levantó y volvió a salir corriendo en dirección al cuarto de baño.
No tardó mucho en entrar con ella Carlos, los dos sentados, ella en el váter y él en el bidet.
—Esa casita de Menorca ¿Es muy grande?— Le preguntaba Sabrina. Carlos la miraba con una sonrisa.
—Lo dices para que vengan Carly y Daniel.— Ella con una sonrisilla se lo confirmaba moviendo la cabeza.
—Que vengan los días que quieran, ya nos espabilaremos.— Sabrina dio un grito y aplaudió.
Volvieron con Carly a la piscina, almorzaron con ella y estuvieron un rato más por la tarde bañándose, aguantando alguna que otra broma de Carly con respecto al calentón de los dos de la mañana, eso sí.