Placer Superior

1630 Words
Subieron en el ascensor a la azotea, Carly lo miraba todo. —¿Nos sentamos allí?— Preguntaba Daniel, era una especie de sillón muy bajo, que a Daniel le hizo gracia. —Si me siento ahí, le voy a enseñar las bragas a todo Dios que pase por delante.— Se preocupaba Carly. —Pues mejor busquemos algo más… tradicional.— Proponía Carlos con las risas de los demás. Se tomaron una copa, al salir, una vez ya los cuatro en el coche. —Pues sí que es bonito, pero tampoco es que me muera por volver, la gente es demasiada estirada.— Opinaba Carly. —¿Por qué no vamos de discoteca? A la que vamos las copas son más baratas, así rematamos la noche.— Proponía Daniel. —Sí, sí, tengo ganas de bailar.— Se animaba Carly. —¿Quieres ir?— Le preguntaba susurrando Sabrina a Carlos. —Sí, una última copa estará bien.— Confirmaba él. Entraron en la discoteca, Carly agarró de la mano a Sabrina llevándosela a la pista para bailar. Ellos pedían cuatro copas y se sentaban mirándolas. —Son muy amigas, estos días que voy a la piscina con ellas lo he visto, es impresionante, son como hermanas.— Le decía Carlos a Daniel. —También habrás visto como las miran.— Seguía la conversación Daniel. —¡Joder! A algunos se les van a caer los ojos tío. Los dos se reían. —Sí que son como hermanas, se conocen desde pequeñas, creo que cada una vio en la otra a la hermana que no tenía.— Comentaba Daniel. En esos momentos las chicas se sentaban con ellos. —¿De qué hablabais?— Preguntó Sabrina. —De lo bien que se os ve a las dos juntas.— Respondía Carlos. —Que sois como hermanas me decía.— Afinaba Daniel. —Claro que sí, es mucho más que una hermana, porque no ha sido impuesta, la he escogido yo porque he querido.— Daba sus razones Carly. —Tienes razón Carly, así es.— Confirmaba Sabrina levantando la copa para brindar. Se fueron tomando las copas. Sabrina se llevó a la pista a Carlos para bailar, lo hacían tocándose, colocándose una mano por aquí, otra mano por allí. Miraban a Carly y Daniel, se estaban enrollando a base de bien, se besaban como si no hubiera un mañana, una mano de Daniel se colaba por la falda del vestido de Carly, le estaba tocando el coño, se le podían ver hasta las bragas. —Pues parece que a Carly no le importa enseñar las bragas aquí.— Comentaba Carlos. —No se las mires golfillo, ven por aquí.— Le decía Sabrina estirando de él, para apartarlo a un rincón donde tenían un poco de intimidad. Le rodeó el cuello con los brazos y lo besó, le metió la lengua dentro de la boca buscando con desesperación la suya. Él le respondió excitado, le levantó la falda por un lado, metió la mano dentro y le fue a buscar el coño directamente, primero tocándoselo por fuera, después le apartó las bragas pasándole un dedo entre los labios, Sabrina estaba mojada. —Como me estás poniendo Carlos, vámonos de aquí.— Le agarró de una mano y fueron caminando. Daniel los vio llegar, sacó la mano de entre las piernas de Carly, esta las cerró, pensó que Carlos se había enterado bien del tanga que llevaba puesto. —Nos vamos ¿Queréis que os dejemos en algún sitio?— Anunciaba y les preguntaba Sabrina. —En mi coche si no os importa.— Contestaba Daniel. Salieron rápidos, con prisas, se metieron en el coche de Carlos y lo puso en marcha. —¿Dónde vais?— Preguntaba Carly a Sabrina. —A… al descampado.— Contestó con una sonrisilla. —Nosotros también.— Se alegraba Carly. —Pero en otro coche.— Aclaraba Daniel. Los cuatro rieron, llegaron con los coches, Daniel aparcó, Carlos siguió un poco más, no era cuestión de ponerse al lado y verse follando unos a otros. Cuando paró el motor, Sabrina ya había estirado su asiento, Carlos empezó a bajar el suyo, mientras tanto Sabrina lo besaba con desesperación. Carlos se impulsó y dejó a Sabrina debajo de él, la besó con pasión, levantó la cabeza y la miró con deseo, con una cara de salido tremenda, pensó Sabrina. —Arráncame las bragas y fóllame, reviéntame.— Le pedía Sabrina excitada. Carlos le levantó el vestido, le agarró las bragas por los lados y les pegó un fuerte tirón, se escuchó un ruido de haberse roto un poco, no del todo, volvió a tirar de ellas con decisión, más ruido, pero no se rompieron. Carlos cabreado, viendo la cara de Sabrina, que lo miraba un poco como diciendo, venga niño que tengo prisa. Un tercer tirón las hizo ceder, por fin las rompió y se las pudo quitar. Sabrina abrió las piernas todo lo que pudo, Carlos se desabrochaba el pantalón y se lo bajaba junto con los calzoncillos en un santiamén. Sabrina le agarró la polla y se la dirigió al coño, se lo restregó con ella un poco, recogiendo flujo para lubricarle la punta, se la apuntó en el agujerito, metiéndosela un poco. Carlos, bajando las caderas, se la fue introduciendo, hasta el final, la sacó, y volvió a meterla de un pollazo. Sabrina gritó, se agarró a sus brazos, él volvió a penetrarla con fuerza, con decisión, ella cambió una mano de su brazo a agarrarle el culo. Carlos perdió la cabeza, la penetraba a una velocidad y con una fuerza que movía todo el cuerpo de Sabrina, ella gritaba de gusto, la estaba reventando, tal como le había pedido. Carlos seguía sin bajar el ritmo, ella se corría, él también, pero aquello no paraba. La única diferencia, era que ahora follaban con una corrida dentro del coño, eso hacía que estuviera más lubricado y que se sintiera el roce de los flujos. Ese ruidito los ponía más cachondos, los dos gritaban, ella le agarraba el culo estrujándoselo con todas sus fuerzas, él le daba un pollazo detrás de otro al coño de Sabrina, sin descanso, sin paradas, sin cambios de ritmo. El coche, pese a tener las suspensiones bastante duras, se movía de un lado al otro, parecía que tenía el baile de san Vito, parecía que estaba tan excitado como ellos. En medio de este meneo importante, se miraron a los ojos, los dos gritando de gusto como poseídos, sabían que estaban a punto de llegar a la meta, y llegaron, la cruzaron juntos. Sabrina notando como le entraba en el coño la corrida a presión de Carlos, este con la cabeza levantada, tocando el techo del coche, gritaba cada vez que se la metía disparando semen. Ella se agarraba y le separaba tanto el culo a Carlos que este pensaba que se lo iba a partir por la mitad. Después de la tempestad, llegó la calma, los dos estirados intentaban recuperar el ritmo respiratorio, a Sabrina le caía del chocho la mezcla de semen y flujos a borbotones. —Si seguimos así, no vamos a durar mucho tú y yo.— Se cachondeaba Sabrina. —Es igual, al menos nos iremos al otro barrio contentos. —Eso es verdad. Los dos reían con pocas fuerzas. Carly, por el contrario, se follaba a Daniel con tranquilidad, encima de él, cabalgándole suavemente, sintiendo como su polla gorda se abría paso en su coño, los dos resoplaban de gusto. —¿Te he dicho que me gusta mucho tú polla?— Preguntaba Carly sabiendo la respuesta. —Muchas veces cariño. —¿Y qué me encanta follar contigo? —También cariño. —Que te quiero con locura ¿Te lo he dicho también? —Si amor, sobre todo a partir de… Carly le puso una mano en la boca para que no siguiera hablando, aceleró los movimientos de la cintura penetrándose, aumentó los gemidos. Al estar en el coche, no podía ponerse totalmente erguida, la cabeza le tocaba el techo, así que lo hacía apoyada en sus brazos, colocados uno a cada lado de la cabeza de Daniel. Él le agarraba el culo por los lados acompañándola en el ritmo, ella hacía fuerza apretándose contra la polla cada vez que le entraba, buscando una penetración profunda. Se notaba que Carly se estaba excitando, empezaba a cerrar los ojos, señal, que él conocía perfectamente, de que el gustillo le estaba recorriendo el cuerpo. Daniel se mojó dos dedos con saliva, lubricó el agujerito del culo de Carly con ellos, ella abrió los ojos mirando a Daniel, no le dijo nada, pero en su cara se le podía notar que estaba deseando que lo hiciera. Daniel le introdujo la punta de un dedo, el agujero se le dilató al momento, estaba acostumbrado a dilatarse para que le metiera el pedazo de c*****o que tenía, seguidamente del resto de la polla, como no se iba a dilatar al tamaño de un dedo rápidamente. Juntó los dos viendo que no tendría problemas, le metió la mitad en el culo. Carly pegó un grito de gusto, moviéndose con más intensidad, para adelante se penetraba el coño, para atrás se penetraba el culo con los dedos, se puso cachonda de verdad, gritaba y se movía descontrolándose. Daniel le acabó de meter los dos dedos enteros, Carly se descontroló del todo, se corrió notándose follada por los dos agujeros. Se sacó la polla del coño, Daniel los dedos del culo y se estiró sobre el pecho de su novio. —Como te gusta sentirte follada por los dos agujeros tía. —Siií, es superior a mí, no puedo con eso, es notarlo y es que me corro toda.
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