Ares no estaba contento. Había tenido que escapar como una rata rastrera por las caballerizas de la mansión para esquivar a Alexandra y, como si no bastara todo eso, Rupert había leído el periódico y ahora lo miraba con un gesto divertido tratando contener la risa. Ni siquiera amenazarlo con tirarle los dientes en el ring sirvió para controlar la carcajada que le sobrevino cuando terminó de leer el panfleto completo. —"Según testigos el marqués S. estuvo a punto de hacer una escena en el popular establecimiento de vestidos de Madame A. a lady D después de un rechazo inminente por parte de la dama. Quiénes estuvieron presente alegan que el marqués S. se veía mortalmente apesadumbrado y lady D totalmente indiferente"—Citó Rupert al tiempo que bajaba el periódico y le daba a Ares la mirada m

