Condado de Herefordshire, Londres 1824 Sebastián sostenía la escopeta con sus sudorosas manos mientras apuntaba al pequeño conejo que estaba comiendo distraídamente en los arbustos. Odiaba ir de cacería con su padre, odiaba tener que probar su hombría disparándoles a animales inocentes y odiaba que su madre haya dado a luz a una niña. Por un momento Sebastián había guardado la esperanza de tener un hermano, un niño parecido a él que entendiera las implicaciones y las presiones de tener como padre a un duque, un hermano con el que pudiera desahogarse y compartir el peso de su apellido, pero con el último embarazo de su madre el doctor había anunciado que ya la duquesa no podría tener más hijos. Su última esperanza se esfumó como polvo. No odiaba a su hermana, la pequeña Charlotte se par

