—Nunca quise ser marqués. La voz rota de su hermano lo sobresaltó. Ares dio media vuelta y lo encontró en la entrada de la biblioteca con una expresión que no supo descifrar. Era extraño estar en la misma habitación que él, respirar el mismo aire que él. . .Parecerse a él. Llevó el vaso de whisky a sus labios y tomó un gran sorbo, desvió incomodo la vista cuando se hizo evidente que Sebastián no podía sostenérsela, tal vez también para él sería raro verse a través de sus ojos. Su hermano entró en la biblioteca y paseó la mirada por la solitaria por toda la habitación, la casa que Ares había comprado aun necesitaba muebles pero en vista que nadie quería regresar a la mansión del duque, sugirió que pasaran la noche aquí. —Pero después de que te han criado toda la vida para serlo—Continu

