Saliendo del hospital

1401 Words
Una noche más... Solo eso es lo que tengo en mis manos, del resto no puedo estar segura. He aprendido de los golpes que me ha dado la vida que todo es siempre efímero, un día lo tienes y al otro ya no. Hoy todo se ve bonito gracias a Levi, sin embargo, no puedo confiarme, porque puede ser que mañana todo se venga abajo otra vez. Eso sin mencionar que no lo conozco, podría ser un asesino en serie, un proxeneta, un... Dios, allí voy de nuevo, ya no puedo ser tan mal pensada como lo era antes, ya que me han pasado cosas horribles por gente a la que creí conocer. Son las dos de la tarde cuando pasa un médico a un par de días de haber despertado. - Estás bastante bien. - Dice él con una expresión un tanto sorprendida por lo que ve en mis exámenes. - Creo que, si sigues así, mañana mismo puedo darte de alta. - ¿El alta? Wow... Es una frase bastante simple que he escuchado más de una vez y siempre me ha traído problemas, pues al menos en el hospital tengo un techo, una cama y comida, fuera de aquí no tengo... Nada. - ¿Tienes donde irte? - Pregunta él mientras observa mi expresión, que debe estar vacía como siempre. - Yo no... - Si, ella tiene donde ir. - La voz de un hombre me sorprende desde el otro lado de la habitación. - ¿Levi? - Pregunto aunque conozco la repuesta. - Si, tú te vas conmigo, me encargaré de cuidarte tal como el médico me diga. - Sonríe y por primera vez en mi vida puedo decir que hay alguien a mi lado que se preocupa por mi... Y lo hace desinteresadamente. - Bien, entonces puedo darte el alta tranquilamente. Niña... Mañana te vas de aquí. - Gracias por todo, doctor. - Dice Levi, quién me mira aún con una sonrisa en su rostro. - No quiero ser una carga, ya te dije que me puedo ir al... - ¿Al refugio? ¿Y no te dije yo acaso que le vas a quitar la oportunidad a alguien que realmente lo necesita? ¿Y todo por qué? ¿Orgullo? - Dice él con un semblante algo molesto. - ¿Orgullo? ¿Crees que me queda de eso? En realidad... ¿Crees que me queda algo de mi vida pasada? Es por lo mismo que no puedo permitirme pedir favores, porque no tendré como pagarlos. - Agacho la cabeza con profundo pesar y agonía, pero él levanta mi barbilla y me mira sonriendo. - Vivo solo. Soy una catástrofe viviente, olvido pagar las cuentas a tiempo, no sé usar la lavavajillas, mucho menos la lavadora, necesito a alguien que me ayude, sé que quizá tú tampoco sepas mucho de esas cosas, ex princesita, pero entre los dos nos podemos ayudar ¿Qué te parece si nos volvemos roomies? - No sé si reír o llorar... ¿Me está ofreciendo ser "roomies"? ¿Qué es? ¿Un quinceañero? - Estás loco ¿Lo sabías? - ¿Y para qué crees que necesito que vivas conmigo? Si mi cabeza no estuviera pegada a mi cuello, de seguro que también la olvido. Sonríe y hace un gesto como de cortar su cabeza lo que hace que yo me ría también. - Gracias, Levi, de verdad... Muchas gracias. Pero si quieres que viva contigo, voy a necesitar un trabajo, no puedo vivir a costa tuya. - Te ayudaré a buscarlo, pero primero lo primero, el doctor dijo que debes cuidarte, así que yo trabajaré para que no nos falte nada y tú te tomarás la licencia para recuperarte bien ¿Estamos claros? - No dejas de pelear, incluso sabiendo que ya no puedo responderte. - Le digo y él se acerca a tomar mi mano mirándome a los ojos. - Querida mía, eso jamás va a pasar, tú y yo nos conocimos así, y así seguiremos siendo siempre. Ni tu bajas el tono, ni yo bajo la guardia. - Definitivamente loco. - Un recuerdo pasa por mi mente, aquella noche no dejamos de insultarnos, pero había algo en él que me llamaba profundamente la atención, hoy, cuando me miró a los ojos, me di cuenta de que no importaba cuanto dijera o qué tan idiota pudiera ser, al menos estaba siendo honesto y sus palabras eran sinceras, no había hipocresía o cizaña en ellas, eso era precisamente lo que tanto me cautivó en ese instante... Ahora entiendo que fue porque él era la primera persona que me miraba o me hablaba así, no pude verlo antes, no pude entender que nadie en mi mundo me mostraba honestidad, ni mis padres, ni mi amiga, ni siquiera mi novio, que decía que tanto me amaba, no, ellos sólo buscaban algo de mí, y cuando ya no pude dárselos, me desecharon como si yo hubiese sido sólo un objeto del cual sacaban provecho. - ¡Hey! Mírame... - Vuelve a tomar mi barbilla y me hace mirarlo - No tienes que dejar de ser quién eres por lo que te pasó... Quizá por eso me encantó pelear contigo, porque al menos tú eras honesta, una idiota, pero honesta. - Sonríe y yo golpeo su hombro por el insulto. - Auch... Aún convaleciente golpeas fuerte. - Se queja y me hace sonreír. Cuando se despide y se va me doy cuenta de otra cosa... Durante mis años en prisión, siempre escuchaba a Lolita decir la siguiente frase: "Tu vida no ha valido la pena si no has logrado hacer al menos una buena amistad". Si, ahora lo entiendo, Lolita, te conocí a ti, y de paso, conocí a un hombre odioso que me saca de quicio, pero que está ahora cuando más lo necesito. Nunca pensé decir esto, pero "Gracias, Dios". Ya son las quince horas, el doctor acaba de pasar y ya la enfermera me está ayudando a vestirme, pero Levi aún no llega, bueno, no importa, ya sabía yo que no debía acostumbrarme a estar con nadie, nací sola y me voy a morir sola, no puedo depender de nadie. - Estás lista. - Dice la enfermera mientras mira las cicatrices de mis manos. - Lo siento. - Pide disculpas cuando la miro, pero no me importa eso ya. - Son heridas de otra vida, una que dejé atrás hace mucho. No me molesta. - Le digo y ella sonríe. - Usas ropas demasiado gastadas y afuera hace mucho frío ¿No te preocupa enfermarte? - Se sienta a mi lado y me cuestiona suavemente, creo que lo hace para no espantarme, pero mi carne está curtida hace mucho. - No, he pasado por cosas peores. - ¿Malos tratos? ¿De tus padres? ¿O tu novio? - No, no tengo familia. - Si, eso es cierto, no tengo familia. - Lo siento tanto, discúlpame, pero mira ¿Te puedo ofrecer mi abrigo? Yo me voy en taxi, me sentiría mejor si te pudiera ayudar, aunque sea un poco. - Sus palabras con extrema ternura me hacen sentir un nudo en el estómago y la garganta ¿Por qué no me di cuenta antes de que afuera hay un mundo de buenas personas? Sin embargo, me encerré en un mundo pretencioso, lleno de glamour, de flores y grandes marcas, pero también, apestado de hipocresía, cinismo y ambición. ¡Qué estúpida fui! - Gracias, pero... - No hace falta - Justo en ese momento entra Levi cargando unas bolsas y le habla a la enfermera - De verdad, muchas gracias por tu bondad. Él le tiende una pequeña bolsa y ella sonríe. - No es necesario... - Dice la chica mirando a Levi como si se tratara de un dios del olimpo. - Insisto. - Ella toma la bolsa y le sonríe. - ¿Dijiste que no tenías novio? - Me pregunta ella mirando el contenido. - No, no es mi novio, es... - Intento buscar las palabras adecuadas mientras Levi me mira atento. - Soy su amigo. O, más bien, su roomie. La chica sonríe y Levi saca de una de las bolsas un abrigo largo, no es de marca ni de diseñador, pero para mí, es la cosa más linda que me han regalado en la vida. Una lágrima recorre mi rostro... ¿Así que esto es no estar sola?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD