Ella me mira de forma expectante, mientras en mi interior se comienza a formar una especie de nube negra que me impide ver con claridad.
- Levi... Sólo dime. - Me incita a hablar, pero mi alma me pide a gritos que no hable, que me calle, aunque mi mente me pide todo lo contrario, me dice que es momento de decirle quién soy, de decirle toda la verdad, por muchas repercusiones que eso pueda traer, incluso cree que, si no lo hago ahora, con más razón se va a alejar de mí cuando lo sepa todo y, para ser honesto, no sé qué hacer, no voy a perderla, no quiero perderla.
- Sam, yo...
- ¿Si, Levi? - Diablos... ¿Qué es lo que tengo que hacer? ¿Qué tan duro va a ser el golpe si ella se llega a enterar de todo esto por otra persona y no por mí?
- Yo no voy a dejar que te hagan más daño, ya te han hecho suficiente, y pase lo que pase, sea lo que sea, yo siempre voy a estar contigo, aún cuando creas que estás sola ¿Me entiendes? - Le digo desde el fondo de mi corazón y sé que ella lo está viendo del mismo modo que yo.
- Gracias, Levi, sé que puedo contar contigo. - Toma mi mano con más fuerza y sonríe de una forma que me llena el alma, lo malo de todo esto es que yo no puedo estar pensando en ella, no de esta forma al menos, pero...
- Cásate conmigo, Sam. - Las palabras salen de mis labios sin siquiera pensar en ellas, nunca había considerado algo así hasta ahora, y justo en este momento, en los altavoces del restaurant suena la suave melodía de una canción que me encanta "I knew i loved you" de Savage Garden y es que realmente sentí que la conocía de toda la vida aquella noche en el bar, quizá todo esto estaba destinado a suceder y yo tenía que volver a encontrarme con ella, tenía que protegerla de todo lo malo que le ha pasado y tenía que estar ahí cuando Samantha Prescott volviera para hacerle pagar a todos los daños que le causaron, y si, eso también me incluye a mí, pero si al menos pudiera tomar mi nombre, mi firma, mi dinero, tendría al menos cómo defenderse de todo lo que se le viene y bueno, si se quiere divorciar cuando sepa la verdad, y espero que no lo haga, al menos tendrá mucho para ayudarle a seguir.
Si, ustedes dirán ¡Qué egoísta! Porque es cierto, yo no la amo, y ella tampoco a mí, pero tengo mis razones para hacerlo, ella va a necesitar mucho apoyo y yo voy a necesitar estar allí para eso, sólo espero que lo pueda ver así.
- Levi, no puedes pedirme eso. - Su mirada cambia, su forma de hablarme también, sé que quiere negarse, pero créeme, cariño, voy a perseguir esto hasta que lo consiga. Si no pude salvar a Sherry, al menos debo salvarte a ti, no voy a perderte, Sam, eso te lo prometo.
- Ya te lo pedí, necesitas ayuda con esto y yo necesito a alguien que me ayude con mi soledad, yo puedo ayudarte y estar aquí cuando me necesites, voy a protegerte, Sam, voy a luchar por ti, y tú nunca más vas a estar sola. Eso te lo puedo jurar. - Si, estoy siendo honesto, por primera vez en mi vida estoy siendo muy honesto, y esta vez lo juro, no voy a permitir que nadie más vuelva a hacerle daño.
- Pero...
- Sólo piénsalo, será sólo hasta que consigas volver a la vida que te robaron.
- No quiero recuperar esa vida, Levi... - Dice bajando su cabeza, pero me paro rápidamente y me coloco a su lado para levantar su mandíbula y hacer que me mire.
- Entonces quedate conmigo, y no bajes la cabeza, Sam, los demás la deben bajar ante ti, no al revés. Y te puedo prometer una cosa, jamás van a volver a tocarte, ahora me tienes a mí. - Su rostro sonrojado, sus ojos brillantes y sus labios con ese sabor de la tarde que le piden a gritos a mi razón que salga corriendo de aquí para poder aprovechar este segundo, justo el momento de...
Me acerco sin dudarlo, puedo sentir su aliento rozando mis mejillas, puedo escuchar los latidos de su corazón desde aquí, y ya no quiero pensar más, adiós a las circunstancias, adiós a Franco Moretti, adiós a Leviatán, adiós a todo lo que me separa de besarla, de tomar su cintura y llevarla hasta esa condenada muralla y hacerla mía, ahora sólo... Sólo quiero...
Tomo su nuca y la acerco a mí sin otro retraso, la beso, pero es un beso ferviente, un beso arrebatadoramente caliente, un beso intenso en el que dejo todo lo que llevo guardado desde siempre, jamás pensé que una mujer podría hacerme querer olvidar al mundo con sus labios y es que ni Sherry lograba alejarme de querer ser el jodido demonio que he sido siempre, sin embargo, con los brazos de Sam en mi cuello, con su cuerpo rozando el mío, con sus labios en mis labios, quiero dejar todo atrás, todo mi mundo, toda mi vida, quiero dejar incluso de ser quién soy para ser lo que ella necesita que sea.
- ¿Levi? - La voz de Gonzalo me sorprende y me obliga a separarme de Sam rápidamente.
Miro a la chica que aún tengo entre mis brazos y sus mejillas ya no son de un suave color durazno, ahora parecen dos tomates encendidos, lo que me hace sonreír, me gusta verla así, me gusta hacerla sentir así y que eso sea por mí, lo hace aún mejor.
- Lo siento, yo... - Gonzalo intenta disculparse, pero sé muy bien que soy yo quién debe estar avergonzado, no él.
- Yo lo siento, por favor. - Digo sonriendo mientras le hago un gesto con la mano para que se acerque y nos sirva ese espumante exquisito que, justo ahora, necesito más que nunca.
- Con permiso. - Dice él y deja todo en la mesa para luego retirarse.
- Está bien. Muchas gracias. - Gonzalo me mira y sonríe.
- Que lo disfruten. - Dice él muy cretino con su ligero tono sugerente.
- ¿Que piensas, Sam? - Le pregunto a sabiendas de todo el cóctel mental que acabo de darle, si seré hijo de... Ja, ja, ja...
- No puedo. - Carajo... Un retroceso.
- ¿Por qué? - Aún pregunto, sabiendo todo lo que tenemos en contra.
- Porque no voy a exponerte a esto, no voy a dejar que te hagan daño a ti cuando eres inocente - Diablos, no dijo eso - No puedo permitir que te involucres con una mujer que estuvo en prisión y sólo porque quieres ayudarme, de verdad agradezco tu ayuda, pero ya hiciste suficiente por mi, Levi, ya no quiero abusar.
¡Mierda! Cuando dijo que no quería abusar, mi mente automáticamente gritó: "Por favor, hazlo"... Que estúpido soy.
- Sam, te lo dije ya, esto no es abuso, aquí ganamos los dos y, además, sería solo hasta que consigas librarte de todo lo que te hace mal ¿Realmente no lo quieres pensar?
No te ofrezco a Levi, el mensajero, te ofrezco a Franco Leviatán Moretti en bandeja para que hagas lo que tú quieras con él, con su apellido y con su dinero, pero si aceptas, sólo sabrás la verdad el dia que yo quiera.
- No lo sé, Levi, no creo que tú ganes mucho con esto, sé que yo puedo ganar, sobre todo porque ellos creen que tú eres Franco, pero tú no ganas nada, soy una ex convicta, nada más.
- Eres mucho más que eso, eres inteligente, trabajadora, auténtica, agradable, ocurrente, espontánea y tan loca como yo quizá. Yo te quiero, Sam, he aprendido mucho de ti, me gusta estar contigo, yo no necesito a alguien más ¿Y tú?
La miro y sé que ella está pensando en mil cosas justo ahora, pero yo sólo quiero saber una... ¿Qué piensas de mi?
Dime qué sí, Sam. Por favor, sólo quiero pagarte algo de todo el daño que te he hecho.