¿No sabes quién soy?

1395 Words
Un Levi sonriente se mueve por la pista de baile como todo un caballero educado en las más prestigiosas escuelas, lo que llama profundamente mi atención. - Creo que bailas muy bien. - Le digo cerca de su oído. - Gracias, mi madre me enseñó a hacerlo cuando era niño. - Sonríe, pero su mente parece tan lejana, tan distante de este momento, creo que el recuerdo de su madre es algo que no logro descifrar, quizá ella ya no está con él, o... No lo sé, y pensándolo bien, no sé nada de Levi, y aun así vivo con él. - Levi... - Le digo por encima del sonido de la música, mientras veo a varias parejas en la pista de baile. - Dime, Sam. - Su voz, la separación que coloca entre ambos para mirarme cuando le hablo, sus movimientos constantes y su cuerpo presionando ligeramente el mío me hacen sentir como en la tarde, cuando me besó, yo quisiera... Si tan sólo... - No sé nada de ti. - Digo nuevamente sin pensar en lo que estoy hablando. - ¿Qué quieres saber de mí, Sam? - Me pregunta sin soltarme. - ¿Quién eres, Levi? ¿Por qué bailas como alguien de clase social alta? ¿Por qué no le temes a las repercusiones que pueda tener el hablarle así a miembros de la alta sociedad? ¿Por qué me ayudas tanto? - ¿No sabes quién soy? - La pregunta carga algo que no logro descifrar, quizá yo debería saberlo, pero no logro darme cuenta de qué es precisamente lo que tengo que saber. - Yo... - Señor Moretti, tenga usted una muy buena noche - Dice la voz de un hombre mientras yo volteo para ver al papá de Dean, Sergei, mirando hacia nosotros - ¡¿Sam?! ¿Qué estás haciendo aquí? ¡Hazme el favor y sal inmediatamente de...! - Tócala. - La voz de Levi desde atrás de nosotros es seria y tan fría como el hielo mismo, jamás había escuchado a Levi hablarle así a nadie. - Pe... Pero yo... Sergei intentaba acercarse a mí para sacarme de la fiesta, sin embargo, la voz y la mirada de Levi lo colocan tan nervioso que se queda justo en su lugar sin poderse mover ni un centímetro. - Es una pérdida de tiempo quedarnos aquí, Sam, vámonos. - Dice Levi tomando mi mano y caminando justo frente a Sergei, quién nos mira estupefacto. - Señor Moretti... Por favor... - Intenta detener a Levi, pero mi genial amigo se voltea y lo mira sin expresión alguna en su vacía mirada. - En tu vida... Que te quede claro... En tu vida vuelvas a pedirle a Sam que salga de algún evento, porque si ella no es bienvenida en dónde sea que ella quiera estar, entonces yo tampoco ¿Y quieres averiguar lo que eso significaría para ti? ¡¡¡Joder!!! La amenaza en la voz de Levi acaba de dejarme congelada al igual que a Sergei. - Vamos, Sam. - Levi me guía ante la mirada expectante de todos los presentes. Una vez que estamos fuera del evento, me intento soltar del brazo de Levi, pero él no me lo permite. - ¡Levi! ¿Qué acaba de pasar ahí? - Pido enojada por su necesidad de no contarme sus planes o bien, de no saber quién carajos es él. - ¿Quién crees que soy, Sam? - Dice serio y sin mirarme a los ojos. - Eres... Tú eres... - ¿Yo soy...? - Levi. - Digo segura desde que comenzó todo esto. - Exacto, Sam, soy Levi, tu amigo Levi, tu compañero de casa Levi, el mismo Levi que ha estado viviendo contigo todo este tiempo, no dudes jamás de que este simple mensajero será capaz de enfrentarse a los leones por ayudarte a ti. - Sus palabras acaban de calmar mi alma, y es que, por un segundo, sólo por un segundo, creí que Levi podría llegar a ser en verdad Franco Moretti, pero... ¿Cómo podría eso ser posible? ¿Viviría un Moretti en una casa de alquiler? ¿Comería acaso lo que nosotros comemos? ¿Se reiría de nuestros chistes o dormiría en una cama barata? No, jamás... No lo conozco, pero sé que la gente de clase alta jamás cambiaría sus comodidades por nada en este mundo. - Gracias por todo lo que hiciste allá adentro, Levi ¿No tienes miedo de lo que intenten hacer cuando sepan que no eres el verdadero Franco Moretti? Conozco a Sergei y no va a parar hasta averiguar quién eres y eso... - Él toca mis labios con sus dedos mientras me mira sonriendo y volviendo a ser el mismo Levi de siempre. - No, no tengo miedo, es más... Después de lo que acabo de decirle ¿Crees que va a intentar hacer o decir algo? El que tiene miedo ahora es él, no yo. - Besa mi frente y camina tomando mi mano hasta el auto. - Estás loco, Levi ¿Lo sabías? - Si, desde siempre cariño, pero ya te prometí una cosa, de ti nadie se burlará otra vez y si me tengo que hacer pasar por Franco Moretti toda la vida para que así sea, entonces hagámoslo... De todos modos... Fue divertido ver sus caras. - Ahora se ríe mientras me abre la puerta del auto para que me siente. - Está bien, don Franco. - Le digo burlándome y él hace una semi reverencia antes de darse la vuelta y entrar a auto. - ¿Y ahora qué vamos a hacer? - Pregunta sonriendo aún. - No sé a qué te refieres. - Le digo mirando hace la ventana. - A que, mínimo, vamos a tener que ir a comer algo, ya que nos vestimos de pingüinos por nada, ni un canapé nos dieron... Su expresión de hambre me hace reír nuevamente, este jodido chico está definitivamente loco. - Hagamos de esta noche algo espectacular, señorita Prescott ¿Quiere acompañarme? - Su pregunta tan formal me hace reír, así que tomo su hombro y le respondo de la misma forma. - Está bien, señor... - Es aquí cuando caigo en cuenta de que no me sé su apellido y jamás se lo pregunté, o si se lo pregunté, jamás llegó a decírmelo. - Moretti. - Dice él y yo me tomo el estómago riendo de su ocurrencia, aún jugamos al juego así que está bien, hay que seguirle la corriente. - ¡Bien, señor Moretti, vamos a comer! - ¿Sabías que eres una tonta, Sam? - Me pregunta riendo. - Si, ya me lo has dicho muchas veces antes. - Respondo sin dejar de reír por toda esta locura. - Bien, entonces esta noche va a ser nuestra, así que vamos a beber. Conduce hasta un restaurant hermoso, al que nunca he entrado, es más, ni siquiera lo conocía, debe ser nuevo. - ¿Aquí? ¿Estás seguro de...? - ¿De que nos lo podemos permitir? Claro, hoy recibí mi bono anual así que puedo invitarte una rica cena aquí, ven conmigo. - Dice tomando mi mano y guiándome hacia una mesa en la sala VIP. - Levi, esto es... - Una persona nos interrumpe justo cuando estoy a punto de preguntarle si podemos hacer ingreso a esta zona. - ¡Levi! Que gusto tenerte aquí. - ¿A sí? Ok, adiós a mi estúpida pregunta, este hombre parece tener mil amigos y yo que sólo tenía una... - Vine por dos cosas esta noche - Dice Levi mientras su amigo saca una pequeña libreta y toma nota - La primera, necesito urgente dos copas de champagne ya que, con mi amiga aquí presente - Me señala con su mano - Tenemos mucho que celebrar... Es más, trae la botella mejor, mi buen amigo... - ¿Y la segunda? - Pregunta el amigo de Levi sonriéndome. - Simple, tus costillas asadas por favor. - Dice sonriendo y haciendo un ademán con sus manos juntas. - Saliendo para ti, siempre es un gusto que vengas a visitarnos. - Gracias, Gonzalo. - El chico se va y Levi toma mi mano haciéndome mirarlo. - Sam... Tengo algo que decirte. ¡Carajo! Su mirada me dice que algo malo va a pasar. Dios... Levi, no te quiero perder.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD