Giordano conduce con facilidad por las carreteras secundarias. Ya no vamos con prisa ahora que sabemos que no pueden rastrearme. Estoy furiosa de que Lorenzo haya traicionado a nuestra familia de esta manera. —Tenemos que advertir a mi padre —le digo a Giordano—. Necesita saberlo. —Lo haremos. No te preocupes —gruñe—. No hay nada peor que traicionar a tu propia familia. —Lorenzo es el segundo al mando. Quiere ser Don —explico—. Cree que mi padre es demasiado blando. Ja. Que espere a que mi padre se entere de esta traición. Ya estamos en la autopista y Giordano sube el volumen de la radio. —Necesitamos llegar a algún lugar seguro. Si Lorenzo está metido en todo esto, no confío ni siquiera en mis casas seguras. Me inclino hacia delante. —Tengo amigos en Nueva York. ¡Naville! Naville v

