Capítulo 12

1687 Words
_Estoy segura de que no lo quería decir de esa forma. Sólo debe estar preocupado por ti. Él soltó una pequeña sonrisa. _Tranquila, ya conozco suficientemente bien a mi amigo y su forma de ser. Sólo que no acostumbro a verlo irse sin mi. _Bueno, míralo de esta manera: mientras más rápido te recuperes, menor será el tiempo que tendrás que esperar para volver a ir con él... A lo que sea que ustedes vayan y hagan.-Mencionó ella con una mueca, provocando que los ojos verdes del joven la observaran con una pícara sonrisa.-Olvídalo, tampoco quiero saberlo. _Qué mal. Tú te lo pierdes. Ella se puso de pie, tomando el tazón vacío de sopa. _Supongo que correré el riesgo.-Respondió ella, riendo.-Ahora quédate aquí, traeré las cosas para curar tu herida. _¿Eso dolerá?-Soltó Sam en un quejido. A lo lejos, pudo escuchar la respuesta de la morena desde la cocina. _¿Realmente un criminal empedernido y sobreviviente a un mortal accidente me está preguntando si dolerá? Sam soltó una pequeña carcajada, de la que tuvo que sostener su pecho debido al dolor que le causó la vibración de su propia risa. No obstante, admitía que había sido una buena respuesta,y un golpe certero a su propio ego. Que de por si, solía ser algo grande en lo usual. _Bueno, ahora no sé si eso dolerá. Pero tu comentario si lo hizo, ¿Sabes? Ella se sentó a su lado con una caja que contenía vendas esterilizadas y alcohol. _Creo que sobrevivirás a eso.-Respondió ella arrugando su nariz, a lo que ambos rieron. Dando un paso más cerca de su cuerpo, señaló el gran vendaje que rodeaba todo su torso.- ¿Puedo? Sam levantó ambos brazos, dándole total paso a sus manos. _Adelante. Tú eres la doctora aquí después de todo. _Eso no quita que haya que pedir permiso antes de proceder.-Comentó mientras delicadamente intentaba quitar las vendas sin ser demasiado brusca.- Así que... ¿Entonces tu nombre jamás ha sido Mike, verdad? Él sonrió, aguantando una pequeña risa entre sus labios. Luego de esto, negó con su cabeza. _No. Lo siento. No podía revelar mi verdadero nombre a una desconocida. Me llamo Samuel, de hecho. Pero todos suelen simplemente llamarme Sam. _Claro. Entiendo. -Dijo ella mientras asentía con su cabeza, prestando suma atención.-Entonces, déjame ver si entiendo: era demasiada confianza decirme tu nombre, pero morir en la puerta de mi casa si estaba permitido dentro de los estándares de confianza, ¿No? Ambos estallaron en risas ante la ironía en sus palabras, mientras ella preparaba un algodón embebido en alcohol. _Supongo que, al final del día, no esperaba para nada este desenlace. _Creéme que yo tampoco. Sin dudas no esperaba para nada volver a verlos otra vez. Un pequeño silencio se hizo entre ambos, mientras Miranda se encargaba de limpiar cuidadosamente los bordes de la herida bajo la intensa mirada de Sam. _Fue mi idea. Ella levantó su vista, chocando con sus ojos verdes que la venían observando hace rato. Al oírle, movió su cabeza a un lado levemente sin entender. _No comprendo. ¿Cuál idea? _La de venir aquí.-Mencionó él serenamente, con una media sonrisa.- Miranda levantó ambas cejas, con una tímida sonrisa intentando asomarse en sus labios. Algo en esas palabras la había revuelto por dentro. _ Dime entonces, ¿Qué te hizo pensar que iba a estar dispuesta a ayudarlos? El joven se quedó pensativo un par de segundos antes de levantar sus hombros. _No lo sé. No había nada asegurado. De hecho, ambos pensábamos que la posibilidad de que nos echaras violentamente y llamaras a la policía era muy alta.-Mencionó, a lo que ambos rieron.-Pero había algo en la manera en la que me habías tratado cuando estuve en el hospital...no lo sé. Sólo parecías una persona realmente dispuesta a ayudar. _Bueno, es lo que los doctores hacen al fin y al cabo. _No.-Interrumpió él, provocando que los ojos color avellana de ella lo miraran con atención, revoloteando sus voluminosas pestañas. -No te quites mérito. Que seas o no médico no quiere decir que tienes que ayudar a todo ser que se te ponga en frente. Sino, no existirían malas personas de la medicina. Eso es algo propiamente tuyo. Ella sintió como a través de sus mejillas comenzaba a subir un intenso calor ante sus palabras. _¿Y entonces? _Y entonces...quizás sólo eres una muy buena persona que realmente se preocupa por los demás. Y quizás yo tuve la buena suerte de haberte cruzado en mi camino luego de que me salvaste de morir.-Mencionó él, sincerándose. Ella sonrió, enternecida por la manera en la que el muchacho se había sincerado con ella. Realmente luego de tantas intervenciones por su salud no habían tenido mucho tiempo de entablar conversación con él con demasiada profundidad. Sam por su parte, no sabía si realmente estaba siendo cegado por aquel espíritu altruista que rodeaba a la joven o si acaso eran los medicamentos haciendo efecto en su cuerpo; pero estaba seguro de que la consideraba una mujer muy, muy bonita. Sus facciones eran delicadas, suaves e incluso algo aniñadas, dejando ver su juventud notable a primera vista. De forma inconsciente, sus ojos no pudieron evitar detenerseen sus redondeados y voluminosos labios, que parecían llamarle a intentar por una prueba de ellos. Miranda tampoco parecía demasiado afectada por los ojos verdes de su reciente afectado recorriendo las facciones de su rostro. Incluso aunque habían sido sólo unos segundos, notó también como este había bajado su vista hacia su boca, provocando un cosquilleo dentro suyo. La joven, quizás atraída por el magnetismo inexplicable que sentía hacia el muchacho, inclinó su cabeza hacia él. Sam notó esto, y con un poco de esfuerzo de su parte, intentó acortar él también la distancia que los separaba a ambos. A pesar de que él, en su mente ya se encontraba uniendo esos labios con los suyos, la realidad que le acontecía había sido una muy distinta. Toda la atmósfera había sido interrumpida por un pequeño descuido por parte de la joven, que distraída por el momento, apoyó su mano con el pequeño algodón con alcohol directamente sobre la herida de Sam, quien dio un salto rápidamente al sentir su piel arder con el contacto del líquido antibacterial. Arrugó su rostro en una muestra de dolor mientras Miranda se había dado cuenta de su error, cubriendo su boca con su mano con arrepentimiento. _¡Oh! ¡Lo siento! ¿Estás bien? ¿Te dolió mucho? Sam inhaló hondo, mientras negaba con la cabeza ante las efusivas preguntas de ella, que lucía verdaderamente preocupada. _Tranquila, sólo ha sido un accidente. A pesar de haber sido un error de apenas unos segundos, fue suficiente para crear un ambiente algo incómodo entre los dos. Ella aclaró su garganta, y procedió rápidamente a terminar con su trabajo de curado en silencio concentrándose en ahora limpiar correctamente las partes de la herida, para luego vendarlo nuevamente. Finalmente, él fue el encargado de romper el tenso silencio que se había formado entre ambos. _Eres muy buena con esto. _Si no lo fuera, entonces no tendría un titulo en medicina. Sam sonrió ante su sarcasmo. Luego, arremetiendo totalmente por sorpresa, preguntó algo que dejó helada a la joven doctora. _¿Entonces en serio pretendías besarme? Ella levantó su vista hacia él, perpleja. Sí lo había escuchado la primera vez, pero parecía no procesar lo que le estaba preguntando. _¿Uh? _Pregunté si realmente ibas a besarme. Miranda sintió como el tono de su rostro se convertía en un brillante rojo bermellón mientras el calor subía por sus mejillas más rápido de lo que su mente podía ser capaz de generar una excusa. En un intento por responder, comenzó a titubear nerviosa. _Yo, uh...no. Para nada. No iba a hacer eso. _¿Entonces por qué te inclinaste hacia mi? Sus incómodas preguntas sólo hacían más dificil que pudiese salir de aquella situación ilesa. Sus ojos verdes la observaban con un destilo de inocencia, como si realmente no estuviesen haciendo algo realmente malévolo. _Bueno, aunque así lo fuese en un principio, no hubiese sido correcto que pase. Lo de mi esposo fue muy reciente y yo no debería de- _¿No deberías que? ¿Seguir con tu vida como cualquier persona? La crudeza de sus palabras chocaba un poco con el pacífico carácter de la joven, que no estaba segura de qué responderle a eso. _No lo sé, Sam. Creo que debería de tenerle un poco de respeto a Ben. No lo veo correcto. _¿Y quién te dirá algo si no lo tienes? Estamos los dos sólos en tu hogar. Ella levantó sus hombros. _Yo...no sé. Simplemente luce como algo indebido. Sam dejó salir una pequeña sonrisa divertida al notar el tono inocente de sus palabras. _ ¿Entonces siempre eres así? Ella frunció el ceño. _¿Así? ¿Así cómo? _Siempre intentando ser correcta en todo. Ella lo miró fastidiada, rodando sus ojos. _No intento ser correcta en todo. _Pero por lo que veo tampoco te das la oportunidad de cometer errores.-Mencionó él, soltando un suspiro mientras encendía la televisión.- No lo sé. Como alguien que comete muchos, creo que a veces son necesarios. En un ataque impulsivo Miranda cortó con el monólogo de Sam girando su rostro hacia ella y cortando con la distancia que les separaba, tomando completamente por sorpresa al joven. Al notar que parecía encontrarse paralizado, ella se separó levemente, observando su expresión de sorpresa y sus ojos ampliamente abiertos. Aunque esto no duró mucho más, pues él se encargó de volver a unirse en un intenso beso por parte de ambos. Sam sentía que los labios de la joven eran incluso mejor de lo que imaginaba. Su lengua jugaba delicadamente dentro de su boca, saboreando el dulce sabor del café. Sus labios eran suaves y carnosos, y sus besos adictivos. Cuando se separaron por falta de aire, él esbozó una pícara sonrisa mientras mordía la esquina de su labio inferior. _ ¿Me dirás que no se siente divertido romper reglas aunque sea una vez?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD