Mael me dejó estupefacta, no pensaba que fuera un hombre tan sensible y atento. Desde la primera vez que lo vi tan serio, me pareció que, era el típico jefe gruñón y arrogante.
No es la primera vez que trabajo en una empresa, anteriormente era secretaria de otro CEO, solamente que este se fijaba en el porte de su secretaria y yo según sus palabras no tenía la presentación adecuada. Soporté con la boca cerrada que me dijera que no comprendía en que momento de su vida me había contratado, que me visto como una señora de edad y que eso no le da buena presencia a la empresa.
La verdadera razón tras sus palabras es que, tiene la costumbre de acostarse con sus empleadas, le encanta ver faldas cortas y escotes prominentes mientras está fuera de casa. En varias ocasiones tuve que ver como su esposa criticaba a algunas de mis colegas y decía que debías ser un poco más como yo, mujeres decentes. Le gustaba llamarlas solteronas, necesitadas, vulgares y arrimadas; una lista de enumeraciones que yo personalmente no utilizaría contra ninguna persona.
Ellas se adaptaban a las órdenes de los jefes, sabían que si iban así vestidas corrían con la suerte de conservar sus empleos, aunque fuera a base de acoso laboral. No voy a negar que alguna que otra quería aprovecharse de la oportunidad, que les gustaban los lujos y soñaban con destituir a la señora de turno.
En el mejor de los casos, aunque me corrió por esa razón no fundamentada, fue tan amable de aceptar darme una carta de recomendación y me dijo como consejo que a la próxima cambiara mi tipo de vestimenta.
Por supuesto que su opinión me lo pase por donde no me da el sol, definitivamente no estaba en mis planes seguir su consejo, mucho menos cuando quería conservar mi relación. La cual estaba en su mejor etapa, almorzábamos juntos, yo preparaba comida deliciosa para ambos y luego siempre surgía algún plan, aunque fuese uno para ver películas tirados en la sala de su apartamento.
Estuve viviendo con mi madre hasta la boda, Rogelio me insistía en que el apartamento era lo suficientemente grande y que estaba algo pasado de moda eso de esperar hasta la boda. Pero la verdad es que ya era casi como si estuviéramos viviendo juntos, pasaba algunos días de mi semana en su casa y gran parte del día mientras estuve desempleada.
Ahora nuestra relación se tornó un asco, la escena que hizo delante de mi jefe y las palabras tan despreciables que dijo me hicieron sentirme furiosa, a tal punto que le levanté la mano por primera vez desde que comenzamos nuestra relación. Sé que estuvo mal, ni siquiera volvió a la casa y es más de media noche, aún no regresa, lo cual me resulta preocupante.
No por el hecho de que no esté en casa, eso se volvió habitual, sino porque Rogelio es un tipo que tuvo muchos problemas a lo largo de su vida y no es un justificante para sus actitudes, sino que me da miedo que pueda cometer alguna locura.
Cuando escucho la puerta abrirse doy un salto de la cama, me amarro la bata de seda que llevo puesta y me asomo arrastrando mis zapatos de andar dentro de casa. Ahí estaba sentado sobre el sofá, al aproximarme me di cuenta de que lleva en la mano una botella que no logro distinguir que sustancia sea y está completamente borracho.
—¿Vienes a darme otro golpe? —dice con un tono borracho, apenas entendible— Ahora no está tu querido jefe ¿Quién va a defenderte?
—Deja de ser ridículo Rogelio, vamos a la cama —me aproximo para tomarlo.
—No me toques, yo sé que no me amas —me empuja y logra que retroceda varios pasos— Lo único que querías era ese bebé, uno que no quise darte y ahí tienes, tienes lo que querías ¡Déjame en paz mujer!
Me dolió el corazón, cada vez que recuerdo que fue capaz de negarme mi más grande sueño me duele, sus palabras están grabadas en mí como si fuera una quemadura en mi piel. Me casé con un hombre que no conocía, con un hombre que me ocultaba algo tan relevante en nuestra relación ¿En qué pensaba? ¿Creía que íbamos a ser los mismos cuando me enterara? O ¿Pensaba que no iba a enterarme nunca?
—Esta situación me sobrepasa —confieso en un susurro audible.
Me mira, lo hace incrédulo con una media sonrisa melancólica ¿En qué momento nos habíamos vuelto esto? Llegué a pensar que seríamos la pareja perfecta, esto se fue a la mierda.
—¿A ti te sobrepasa? Es una tortura llegar a la casa y verte con esa criatura en brazos —murmura antes de darle otro trago a la botella.
—No tendrás que verme más —me limpio rápidamente la lágrima que corre por mi mejilla— Quiero el divorcio.
Tras decir aquello la habitación se quedó en completo silencio, no cruzó mirada conmigo ni emitió ni un solo sonido. Decidí que lo mejor sería volver a la habitación, dormirme y mañana tomar mis cosas para volver a la casa de mis padres.
Mi madre me lo había advertido y no quise escucharla, el matrimonio es algo que debe llevar su tiempo, una decisión precipitada puede terminar mal. Antes de la boda me preguntó si estaba segura de lo que iba a hacer, pero estaba segura de que sería algo que iba a durar toda la vida y ella me dijo ese día que, las puertas de su casa siempre estarían abiertas para mí.
Les tomó un poco por sorpresa saber mi decisión precipitada de adoptar, claro que no tienen la menor idea de la decisión de Rogelio, la decisión que tomó sin preguntármelo siquiera. No quiero tampoco decirles, creo que será mejor si no se enteran del desastre que sucedió y prefiero que crean que es un problema de fertilidad.
En algún momento sé que tendré que decirles, se preguntarán porque adoptamos a un niño y no va a verlo jamás. Claro que los papeles del niño solo están a mi nombre, Rogelio se ha negado a firmarlos y dice que no tiene que hacerse cargo de un hijo que él ni siquiera engendro.
Al entrar en la habitación cerré la puerta, no quisiera que se meta en medio de la madrugada, sus palabras me dejaron en claro que lo nuestro no tiene remedio y no quiero flaquear. Mis sentimientos por ese hombre aún siguen latentes, claro que estoy lastimada, pero si él decidiera cambiar, entonces consideraría poder darle una nueva oportunidad.
Se niega a verlo, pero este niño fue la vida dándonos un hermoso regalo, un regalo divino para hacernos padres. Podría ser la oportunidad de nuestra vida, quizá él podría ser un gran padre si no se negara.
Aunque uno tome decisiones, hay veces que dios tiene un plan diseñado para nosotros, un plan perfecto y aunque hagas hasta lo imposible para cambiarlo ya está trazado. Él decidió no tener hijos y la vida le mandó este pequeño que necesita de una familia, pensé que tenía un mejor corazón, que podría entenderlo.
Me terminé quedando dormida en medio de la reflexión, lo positivo es que durante la noche solo tuve que despertar dos veces, es una de las cosas que aún me cuesta adaptarme. Tener que levantarme con el llanto de Seth, preparar su leche con un ojo abierto y el otro cerrado deseando volver a apoyar mi cabeza en la almohada.
Al menos esta vez Rogelio ni se percató, ni siquiera abrió los ojos cuando me levanté, estaba roncando en el sofá cuando me levanté la segunda vez y ya no pude volver a dormir. Tomé mi celular de la mesa de noches y me di cuenta de que tenía un mensaje, era de hacía un par de minutos. Lo más extraño no fue recibir ese mensaje a esas horas, sino que fuera mi jefe preguntándome que tal estaba todo con el bebé.
Lo vi en línea, como si de alguna manera estuviera esperando mi respuesta, pero luego de varios segundos en que me quedé mirando la pantalla volvió a aparecer que estaba escribiendo. Se apoderaron de mí los nervios y me dijo que lo disculpara si me había despertado, fue entonces cuando le respondí de manera rápida que estaba despierta ya.
"—Ya estaba despierta, me desperté a preparar la leche de Seth."
"—¿Se despierta mucho en las noches? ¿Es inquieto?"
Sus preguntas insistentes me hicieron sonreír pensando que me encantaría si fuera Rogelio quien demostrara tanto interés; sin embargo, vino a mi mente las palabras que dijo, de que su hijo había muerto y era entendible. Sentía esa necesidad de hacer preguntas y seguramente mientras pensaba en su pequeño, tal vez ni siquiera había llegado a conocer su llanto, no lo sabía con exactitud y no me había atrevido a hacer preguntas al respecto.
En el trabajo dijeron que murió, pero nadie sabía exactamente los detalles, algunos decían que era culpa de su esposa, que esa mujer estaba completamente loca y seguramente hizo algo para matarlo. Yo personalmente no creo que una madre podría llegar a esos extremos, tan solo creo que fue una racha de mala suerte.