--- Gabriel – La verdad duele menos que la traición El sótano olía a humedad, sangre y miedo. Víctor seguía amarrado a la silla. Respiraba con dificultad. Tenía el labio reventado, la ceja partida y un hilo de baba mezclada con sangre bajándole por el cuello. Yo estaba de pie frente a él, con los guantes puestos y la pistola aún caliente. —Habla —le dije sin rodeos—. ¿Dónde está Camila? Él se rió con esa carcajada idiota que sueltan los hombres que piensan que les queda dignidad. —Ella… ella ya ganó, Montenegro. Tú solo estás alargando lo inevitable. Le di una patada en la espinilla que retumbó en el cuarto. —¿Dónde está? —En Nueva York —soltó, escupiendo sangre—. Barrio latino. Se esconde en zonas con muchos migrantes, entre la gente. Usa documentos falsos, pasaportes de Venezue

