Epílogo
Aka
Recuerdo ese día como si fuera ayer, el día en que conocí a Blake, en ese entonces yo tenía 11 y él debía tener alrededor de 14 años. Acababa de parar de llover cuando escuché a mi padre abrir la puerta principal de la casa; después de haber estado fuera toda la mañana, pensé que iría por algo de tomar al refrigerador y se dirigiría a su habitación como usualmente hacía. Sin embargo, esta vez fue al patio trasero, donde yo me encontraba jugando solo, al ver al niño parado detrás de él dejé de hacerlo y fui hacia ellos.
-¿Cómo estás?- preguntó mi padre, que ni siquera espero a que contestara para seguir hablando, haciendo obvio que preferiría no estar en esa situación. - Quiero que conozcas a Blake... siempre estás solo...así que pensé que estarías feliz de tener alguien con quien jugar... él sera tu hermano mayor y cuidará de ti, no le des muchos problemas por favor.- Luego, sin más, regresó a la casa; yo seguía intentando comprender lo que acababa de decir, mientras parte de mi estaba molesta con ese hombre por hacer siempre lo mismo; me decía algo e inmediatamente se iba, sin siquiera darme tiempo de reaccionar.
Cuando por fin esas palabras tuvieron sentido, Blake seguía ahí, viendo el suelo con una mirada triste y cansada. Al repetir las palabras de mi padre en mi cabeza y ver a Blake ahí, parado frente a mi, no pude evitar sentirme un poco feliz, esa felicidad crecía cada segundo, hasta que me obligué a hablar.
-Blake, ¿cierto?...¿Quieres jugar conmigo?- le pregunté e hice un ademán, invitándolo a ver el resto del jardín. Blake le hecho un vistazo fugaz y luego su mirada se centro en mi.
-¿Cómo te llamas?- ignoró lo que dije y se quedó ahí parado sin ninguna intención de moverse.
-Mi nombre?... bueno... casi no hablo con nadie... y con los pocos que si, no me llaman de alguna manera específica, ni siquiera mi padre-me sentí patético en ese momento, pues qué niño no tiene nombre, al parecer, ese era yo.
Le intenté preguntar muchas veces a mi padre sobre mi nombre, todas las veces recibía la misma respuesta: "No necesitas uno, ahora vete, estoy ocupado"
-Si, pero... en serio no... Entonces ¿Cómo debería llamarte?- su voz hizo que dejara de lado esos pensamientos y me concentrara en él, pero seguía sin saber que contestar, al notar eso, continuó-¿Está bien si simplemente me refiero a ti como hermano?
-Espera... ¿En serio?- lo vi con incredulidad; aunque mi padre ya lo hubiera dicho, el que lo escuchará de él hizo que se sintiera más...real.
Blake trato de sonreir, sin lograrlo; mientras que yo trataba de contener mi felicidad.
Los primeros días Blake seguía siendo distante y nuestras conversaciones algo forzadas, pero al pasar los días, pasabamos más tiempo juntos e incluso llegabamos a reír sin poder parar, estudiaba con él, jugaba y peleábamos; sentía que no podía ser más feliz, hasta que un día, aproximadamente un mes después de su llegada, mi padre y sus amigos comenzaron a salir con Blake todas las tardes, dejándome solo.
En un principio no sabía cómo sentirme; pues, por un lado, temía que las cosas volvieran a ser como lo eran antes de la llegada de Blake, por otro lado sentí un poco de envidia hacia Blake que pasaba más tiempo con mi padre que yo, sin embargo, este último sentimiento duró poco, desapareciendo cuando me di cuenta que pasar tiempo con mi padre no era algo entrenido y eventualmente dejé de darle importacia.
En las mañanas pasaba tiempo con Blake y en las tardes buscaba con que entretenerme, estudiaba o simplemente veía tv. Una noche mientras veía una película, con todas luces de la casa apagadas, Blake abrió la puerta y se dirigió a su cuarto.
-¿Quieres jugar o ver algo conmigo?-le pregunté, pues siempre que regresaba pasabamos tiempo juntos.
-Ahora no...estoy cansado, me voy a dormir- Justo en ese momento, gracias a la luz proveniente de la televisión logré ver que la ropa de Blake estaba sucia y tenía algunos moretones en lo brazos.
Me quedé en sentado en el sillón preguntándome cómo había terminado asi; después de unos segundos más de debatir internamente entre ir a ver a Blake o simplemente dejarlo asi, me levanté y fui hacia su cuarto. Abrí la puerta sin hacer mucho ruido y desde ahí lo observé unos segundos, se estaba quitando su playera que tenía algunas ragaduras; luego, entré en su habitación y me dirigí hacia él, mientras más se acercaba puede ver que tenía algo más que moretones, también tenía algunas heridas cubiertas de sangre. Estaba sacando alcohol y algodones cuando finalmente notó mi presencia y se volvió hacia a mi.
-¿Qué haces aquí?-preguntó tratándo de cubrir su heridas para evitar que las viera.
-¿Qué te pasó?-no contestó y simplemente desvió la mirada incómodo, lo cuál por alguna razón hizo que me molestara y hablara casi gritando- ¡¿Qué te pasó?! ¿Quién te hizo esto?
-No es nada, solo...
-¡¿Nada?! Te ves horrible. Dime quién lo hizo- de nuevo eligió no contestar y por si fuera poco parecía que no le importaba- ¡Voy matarlo!
-¿Por qué?- preguntó con tal sopresa, que por un momento olvidé que estaba molesto.
-Porque eres mi hermano-dije apenado- ¡Y no dejaré que te hagan daño!
-Okey, lo entiendo. Cállate de una vez y deja de gritar...No vas a matar a nadie. Nunca.- dijo mientras se pasaba una mano por el cabello, algo que hacia cuando estaba cansado o pensando, en ese caso probablemente era una combinación.
-Bien, no lo haré, pero los que te dejarón asi...
-Ya me encargué de ellos
-¡¿En serio?!
-Sí, si crees que terminé muy lastimado deberías ver como están ellos
-¡Eres tan cool! La siguiente vez que estes en problemas dejame ayudarte, seguro puedo hacer algo para protegerte
-¡Ja! ¿Protegerme? ¿Tú a mi? No lo creo.- me lanzó una mirada de superioridad, sin embargo, por un instante había algo más, tal vez duda; en ese momento lo ignoré y escuché cómo le dió una paliza a los tipos sin dudar ni una de sus palabras.
Sin embargo, más tarde esa noche me puse a pensar sobre eso y algo no tenía sentido; ¿cómo terminó teniendo una pelea si había salido con mi padre? Desde ese día comencé a esconderme para escuchar sus conversaciones, que ciertamente nunca tuvieron sentido; aunque una vez los escuché hablando sobre mi.
-Deberías iniciar a entrenar al niño-le decía mi padre a Blake, mientras entraban a su estudio.
-Te refieres a tu hijo?? No, aún es muy joven, además, no hay razón para que se involucre.
Ambos lucían realmente enojado y antes de que Blake pudiera decir algo más, mi padre le dió un puñetazo en la boca, estuve a punto de salir de mi escondite, pero la voz de Blake hizo que me detuviera.
-Esta bien, lo haré, pero no se tiene que enterar de nada. Tiene que pensar que jugamos o algo y tú no puedes decirle nada tampoco.
-Cómo sea, de todas maneras se enterará en algún momento.- Terminó mi padre haciendo un ademán a Blake para que se fuera; yo tuve que esperar unos 10 minutos más a que mi padre saliera para dirigirme a mi cuarto.
Justo como dijeron, el día siguiente Blake me llevó al patio con el pretexto de que jugaríamos y de cierta manera se sintió asi, pero nunca antes habíamos jugado con cuchillos, me enseñó algunos trucos y más cosas como andar en patineta, creo eso es más normal que me enseñó a hacer desde ese día.
Todos los días eran muy similiares, hasta que mi padre murió, dos meses después de esa conversación. Pensaba que solo íbamos a ser Blake y yo, pero pronto se mudaron los amigos de mi padre a la casa, explicándome la verdad sobre ellos y mi padre, asi muchas cosas iniciaron a tener más sentido y el entrenamiento real comenzó.