Capítulo 4

1481 Words
Capítulo 4 Nathan El fin de semana, llegó con rapidez y me encontraba instalándome en la casa de mi hermana, siendo ayudado por mi ama de llaves que siempre había estado a mi lado desde el día que llegué a este mundo. Ella vendría a vivir conmigo, con Melody y con ella… con Katherine. Necesitaríamos de toda la ayuda posible, con esta situación que, aunque no era la mejor, era la que nos tocaba vivir. —Joven Nathan—dijo mi ama de llaves—¿dónde colocaré su ropa? No sé si se quiera quedar en la recámara de la señorita Emily o en la otra recámara. —En la otra recámara, Julianne, por favor—respondí—no estoy preparado para quedarme en la recámara de Emily. —Claro, no se preocupe. Por cierto, ¿a qué hora llegará la señorita Kate? —preguntó—ya quiero ver como comienza toda esta aventura, de ustedes dos estrenándose como padres. —No sé a qué hora piense llegar Katherine—dije irritado—esa mujer es una irresponsable, no tiene sentido del tiempo, ni de nada y no será ninguna aventura Julianne, será el mayor sacrificio de mi vida tener que vivir con ella y que conste que solo lo hago por esta belleza, por mi sobrina. Melody comenzó a llorar y yo, la tomé en mis brazos para consolarla. Había estado muy tranquila en su cuna que tenía en el área de la sala y entonces, supe el motivo por el que se alteró, Katherine había llegado haciendo su ruidosa entrada. —Hola, buenos días—dijo con una sonrisa—la puerta estaba abierta y pasé. —Buenos—respondí—no pasa nada. —Señorita Kate—Julianne la abrazó—pero, qué hermosa está. Hace mucho tiempo que no la veía, pero lo que son las cosas, ahora nos veremos diario. Voy a trabajar con ustedes. —Hola, Julianne—dijo Katherine—me da mucho gusto verte y bienvenida. Nathan y yo, vamos a necesitar toda la ayuda posible. Ellas se pusieron a platicar, mientras yo calmaba a Melody y ya que se quedó dormida, la volví a acostar en su cuna. Pasamos el resto del fin de semana instalándonos y el domingo por la tarde, cuando se retiró Julianne a su casa, solo quedamos Katherine y yo, en un silencio incómodo que por alguna razón ninguno se atrevía a romper. Ella estaba metida en sus pensamientos y yo, en los míos hasta que, por fin, se atrevió a decirme algo. —Nathan, escucha—dijo suavemente—sé que no me soportas y que tampoco soy tu persona favorita, pero tenemos que hacer esto bien y se me ha ocurrido que podemos no sé, tener unas reglas de convivencia para que esto funcione para ambos. —La reina del caos, propone reglas de convivencia, eso sí que es sorprendente—dije incrédulo—pero, sí tienes razón. Debemos establecer unas, porque te aclaro que no permitiré que por tu culpa y por tus tonterías que sueles hacer, mi sobrina termine en servicios sociales. —¿Mis tonterías? —preguntó burlándose de mí—pero, si no soy yo quien se anda acostando con todas las mujeres de Los Ángeles, más bien eres tú quien debería replantear su vida, porque si por tus borracheras, por tus excesos y tus mujeres, no pasamos el periodo de prueba con Melody, no te lo perdonaré jamás. —Esa será mi primera regla—apreté los puños muy alterado—tú, no puedes meterte en mi vida y en lo que no te importa, Katherine. Lo que yo haga fuera de esta casa, no es y nunca será asunto tuyo. Te recuerdo que solo vamos a criar a Melody juntos, nosotros no somos y nunca seremos pareja. —Desde luego que no, yo no podría vivir con una persona amargada y resentida con la vida—me desafió con sus ojos encendidos de coraje—no dejaré que me contamines con tu amargura y mucho menos a Melody. La pobre ya ha perdido a su madre y no tiene porque cargar ahora con la amargura de su tío. —Ni con las estupideces e insolencias tuyas—declaré—haz tus reglas y yo haré las mías y después firmamos el acuerdo, todo por escrito por si se te llegara a olvidar. —Claro, funciona para mí. Ella me miró con los ojos llenos de lágrimas, lo que poco me importaba. Me fui a mi recámara y me llevé a Melody conmigo. Me recosté en la cama abrazando a mi pequeña sobrina y sintiendo al hacerlo, que estaba abrazando a mi hermana Emily. Mi hermosa sobrina se parecía tanto a su madre y eso al menos, en algo me consolaba, porque al ver a mi hermosa sobrina estaría siempre viendo a mi hermana. Dejé salir todo el sentimiento de dolor que me estaba consumiendo y lloré demasiado mientras abrazaba a mi sobrina contra mi pecho. Ahora seríamos ella y yo contra el mundo y compartiríamos siempre el dolor de haber perdido a la persona más importante de nuestras vidas. Me quedé dormido no supe ni en qué momento, cuando un aroma delicioso me despertó. Solté a Melody con mucho cuidado de no despertarla y la recosté con cuidado en su cuna que ya tenía en mi recámara, pues ella dormiría conmigo y eso no estaba a discusión. Salí con cuidado de no hacer ruido y al hacerlo, me encontré con que Katherine tenía ya la mesa puesta para cenar. —Te has quedado dormido un buen rato—me dijo—me tomé la molestia de salir de compras y traer unas cosas para la semana. Teníamos que cenar algo y también he traído fórmula para Melody. —Muchas gracias—dije agradecido—pero, no tienes que cocinar para mí. Cada uno debemos hacer lo que nos corresponde. —Sí ya sé que vas a decir que no somos nada, pero tenemos que cenar y no me cuesta nada. Supongo que Melody, aún está dormida—dijo ella muy despreocupada—así que, podemos cenar mientras nosotros. Eso supongo que, si lo podemos hacer juntos ¿o no? —Claro, no hay problema. Ella sirvió la cena y ambos empezamos a cenar con tranquilidad y en silencio. Era lo que yo más apreciaba, el poder disfrutar de los sagrados alimentos sin interrupciones y afortunadamente, ella no decía nada. La cena estuvo deliciosa, al menos esta mujer, dentro de su desorden sabía hacer algo bien, pensé. Cuando terminamos de cenar, ella sirvió un café y hasta había comprado algo dulce de postre, seguramente ella recordaba de las pocas veces que nos tocó compartir juntos en casa de mi hermana que, yo solía terminar las comidas con algo dulce, era un sello que me distinguía. Una vez que terminamos de cenar, le anuncié mis planes para el día siguiente, era lunes y tenía que ir a la empresa a trabajar. Ya había tomado las dos semanas que pasaron de ausencia, por el duelo de la muerte de mi hermana, pero había cosas en la empresa que demandaban mi atención. —Gracias por la cena, Katherine—le dije—pero, debemos hablar de como haremos para organizarnos. Yo tengo que ir mañana a la empresa y quiero pedirte que te quedes con Melody, aquí en la casa. Julianne, vendrá en su horario normal y ella podrá ayudarte en lo que necesites. —Definitivamente, tenemos que organizarnos—respondió ella—yo tengo que ir también a trabajar y no puedo quedarme con Melody, pero no te preocupes hablaré con Lily y le pediré que me permita llevarla, ella está dispuesta a ayudar en todo lo que se necesite, también era amiga de Emily además de su jefa. —De acuerdo, pero tenemos que buscar a alguien que nos ayude con Melody. Creo que mi hermana tenía a alguien, pero nunca la conocí, había una señora que le ayudaba a cuidarla para que ella fuera a trabajar—recordé—tal vez, Julianne sepa quien es y podemos llamarla, habrá veces que no podamos estar con ella, ni tú, ni yo. —Cierto, ya lo iremos viendo sobre la marcha—respondió—aquí está su biberón con fórmula para cuando despierte y buenas noches. Nathan. Yo recojo la cocina. —Buenas noches, gracias—respondí. Me fui a la recámara y mi sobrina ya estaba despierta. Se veía hermosa en la cuna con sus hermosos ojos mirándome. La saqué y la tomé en mis brazos para alimentarla y ella empezó a tomar de su biberón. Mientras la miraba, sentía que algo se empezaba a ablandar dentro de mí y supe en ese momento tan nuestro que compartíamos que, la amaría y la cuidaría más que a nadie en esta vida.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD