Capítulo 3
Kate
Aquella noche, cuando entré a mi casa, no necesité decir palabras cuando mis dos grandes amigos y roomies, se acercaron a mí y me dieron un gran abrazo. Nos quedamos así abrazados los 3 por lo que pareció una eternidad y cuando nos separamos del abrazo, yo estaba llorando nuevamente. Nos sentamos los tres a la mesa para cenar y mientras lo hacíamos, me pude dar cuenta de las caras de los dos, queriendo saber lo que había pasado.
—Chicos, las cosas están mal y me tendré que ir del departamento muy pronto—les avisé—verán, es que Emily dejó como su última voluntad que criemos a Melody, Nathan y yo. De hecho, él me acaba de traer a casa.
—¿Qué? —preguntó mi amigo Dylan muy sorprendido—pero, eso no puede ser posible de ninguna manera, Nathan y tú no se soportan y me atrevo a decir que hasta se odian.
—Sí, de mi parte yo lo odio—admití—es un tipo arrogante e insoportable. Me trajo a casa, pero ni se imaginan lo que me dijo el muy creído.
—Cuéntanos y no nos dejes con la duda—pidió Charlie que siempre era muy curiosa—apuesto a que salió con una de sus muchas tonterías.
—Sí y esta vez con la peor de todas—me reí sin ganas de solo recordarlo—me dijo que haríamos todo esto de vivir juntos, solo por Melody, pero que no me haga ilusiones y no me enamore de él.
—No puede ser la arrogancia de ese tipo—Dylan moría de risa—jamás podrías enamorarte de alguien como él. Si de por sí, dices que ya era un amargado ahora que tenga que vivir una vida que no le toca, se va a poner peor.
—Lamento decirlo, amiga—dijo Charlie—pero, tendrás que usar toda tu alegría para repeler sus ataques de amargura. No puedo creer como es hermano de Emily, si ella era un sol y una chica muy alegre y Nathan es un amargado, eso sí… un amargado muy guapo.
Me reí un poco de lo dicho por Charlie, ella tenía razón sinceramente… Nathan era un tipo muy guapo, lo noté desde que Emily y yo nos conocimos y él llegó ahí con ella. Es un chico alto, rubio, de buen cuerpo y ojos azules del color del cielo, pero, aunque físicamente, sea el sueño de toda mujer, en cuanto a carácter se refiere es una pesadilla. Se la pasa amargado y quejándose todo el tiempo y sinceramente no veo, como va a llevar lo de Melody si él se la pasa de Don Juan con las mujeres y una pequeña niña de 3 meses no cabe en ese plan.
—Sí, es muy guapo—dije pensando un poco en él—pero, no es alguien de quien me pueda enamorar, definitivamente.
—Lo sé, amiga. Te vamos a extrañar mucho aquí—dijo Charlie—pero, si las cosas no salen bien, te estaremos esperando siempre aquí Dylan y yo.
—Muchas gracias, chicos. Aún no sé cuando me vaya a ir, pero será pronto—dije con tristeza—mañana iremos a firmar unos documentos con el abogado y ahí sabremos más.
—Yo te acompaño, quiero darle el pésame al amargado de Nathan—dijo Charlie—sirve que lo veo bien, el día del funeral de Emily no lo pude ver con detenimiento.
—Está bien, Charlie y gracias.
Nos fuimos a dormir y al día siguiente mi amiga Charlie, tal como lo prometió, me acompañó al despacho del abogado y al llegar ahí, Nathan ya había llegado. Él nos saludó levantando la mano, pues estaba muy bien acompañado de una de sus muchas mujeres quien lo besaba y lo abrazaba, captando por completo su atención y en ese momento vinieron a mi mente muchas cosas. Nathan no sería capaz de cambiar de estilo de vida, ni por Melody, ni por nadie y me aterraba pensar que, no pasáramos el periodo de prueba y que nos quitaran a Melody para llevarla a servicios sociales. Estaba tan metida en mis pensamientos, hasta que un aroma delicioso me sacó de ellos… Nathan.
—Katherine, tenemos que pasar a firmar—me dijo y me ofreció su mano para levantarme de la silla—solo nosotros dos. Hola Charlotte.
—Hola, Nathan—respondió mi amiga—estás guapísimo y, por cierto, es Charlie. Odio que me digan Charlotte. Siento mucho lo de Emily, el día del funeral no me pude acercar contigo, estabas muy solicitado.
—Gracias, no pasa nada—respondió Nathan a Charlie—sé que Emily, también era amiga tuya.
—Claro, Nathan—respondí—vamos a firmar. Ahora vuelvo, Charlie.
—Sí, aquí te espero, Kate.
Me fui con Nathan a firmar y una vez que lo hicimos, Jason nos explicó como estaría toda la situación con Melody. Nathan y yo, nos tendríamos que mudar a la casa de Emily, pues lo mejor era no sacar a la pequeña de su entorno y para nosotros sería más fácil adaptarnos. Quedamos de mudarnos este fin de semana y una vez que lo hiciéramos, tendríamos que avisarle a Jason, para que se programara la primera visita de trabajo social, con nosotros dos como los tutores de Melody ya viviendo en su hogar. Salimos del despacho de Jason y de inmediato, esa mujer se lanzó a los brazos de Nathan, como marcando su territorio…como si eso me importara, pensé para mis adentros.
—Nos vemos, Katherine—me dijo Nathan—el fin de semana, si necesitas que te envié una mudanza o algo, me avisas.
—Nos vemos, Nathan—respondí—no te preocupes, no necesitaré nada. Hasta luego, señorita.
—Hasta luego y mucho gusto—dijo ella ofreciéndome su mano—soy Brie Stevens, una de las chicas de Nathan.
—Un placer, con permiso.
No podía creer como esa chica que parecía una modelo de catálogo, se podía rebajar así, diciendo que era una de las chicas de Nathan. Esto era el colmo, odiaba que las mujeres no tuvieran dignidad y no se valoraran a ellas mismas, esa chica con esa cara y ese cuerpazo, podría tener a sus pies al hombre que quisiera, pero no, en cambio de eso, tenía que estar detrás de ese mujeriego de lo peor. Caminé hacia Charlie y nos fuimos juntas hasta mi trabajo y ella de ahí, se fue de vuelta al departamento. Al llegar a mi oficina, mi jefa y amiga Lily, se acercó a mí y me recibió con un abrazo.
—Kate, no tienes porque estar aquí todavía—me dijo en tono calmado—te di dos semanas para que te sientas mejor de lo de Emily.
—Y te lo agradezco mucho, Lily, pero no puedo quedarme en casa sin hacer nada, estaría más hundida en la depresión de lo que ya estoy—admití—siento que lo he perdido todo en esta semana. Además, tengo que hablar contigo, ¿tienes un minuto?
—Claro que sí, vamos a mi oficina—me dijo—para que podamos hablar tranquilas.
Ya estando cómodas en su oficina, le conté a Lily todo lo que había pasado y estaba muy preocupada porque me fuera a decir que, con todos los cambios que se veían venir en mi vida, ya no tendría cabida en el trabajo. Eso sí, terminaría de destrozarme por completo.
—Lo siento mucho, Kate—dijo Lily—pero, no te preocupes. Aquí esta siempre tu trabajo y puedes seguir aquí conmigo. Veremos como nos las arreglamos para que tú no salgas a cubrir ningún evento fuera. Emily, era mi empleada y más que eso, también era mi amiga y por supuesto tienes mi apoyo, en lo que Melody y tú lleguen a necesitar.
—Muchas gracias, Lily. Siendo sincera, pensé que me ibas a correr, es que no es fácil tener que lidiar con una situación así. Pero, te prometo que mi trabajo seguirá siendo impecable—dije muy segura—así que, no tendrás ninguna queja mía.
—Lo sé, pero más que por el trabajo que sé que siempre haces de forma impecable, me preocupas tú Kate—se sinceró Lily—sinceramente, no te veo preparada para ser madre y menos, al lado de él. Sé cuánto odias a Nathan y por eso me sorprende la petición de Emily, que ustedes dos críen a su hija juntos sabiendo que no se soportan.
—También me sorprendió a mí, pero no le fallaré a Emily—declaré—ella por alguna razón, quiso que nosotros dos criemos a Melody y eso es lo que vamos a hacer.