Era imposible que Christopher hubiera visto todo sin que Pauline se diera cuenta de su presencia. Para ella ese era el único aliciente mental para que no se sintiera incómoda con lo que acaba de suceder. La chica se acercó al pelirrojo mientras éste la observaba con evidente molestia. Estaba seguro de que ellos dos se habían llevado bien, pero nunca imaginó que la confianza entre ellos los llevaría a ser así de cercanos en menos de veinticuatro horas. —Christopher —logró articular Pauline mientras se acercaba a su amigo. Por su mente pasaban cientos de excusas para no tener que dar una explicación honesta sobre lo que estaba sucediendo, ni siquiera estaba segura de que fuera necesario brindar una explicación. —No digas nada más. Vine aquí por voluntad propia, solamente buscaba cerciora

