Después de una tarde de compras, Pauline regresó a casa cargada de bolsas llenas de vestidos y zapatos que había conseguido para su graduación. Pronto tendría que ir al auditorio de la facultad para recibirse como licenciada en administración de empresas y eso en realidad le entusiasmaba. En su mente ya vagaban cientos de combinaciones que podría lograr con las nuevas prendas adquiridas y con unas cuantas que ya tenía desde hace tiempo, pero que nunca había llegado a utilizar. Su imaginación se vio interrumpida por el escándalo de su teléfono sobre la cama de la habitación. —¿Pauline Lanilis? —escuchó decir la chica a un hombre. —¿Quién habla? —interrogó temiendo que su padre fuera quien estuviera poniéndose en contacto. —Soy el padre de Serene Boucher —una vez que Pauline escuchó esto

