Ecos del rencor Al amanecer en Breidston, Charles se hallaba en su habitación, empacando meticulosamente su maleta para el inminente viaje a su tierra natal. Un suspiro pesado escapó de sus labios mientras reflexionaba sobre las intenciones ocultas de su padre. La carta era escueta, un simple anhelo de reunión familiar. Respiró hondo, intentando enfocarse en su tarea, cuando un golpeteo suave en la puerta lo sacó de sus cavilaciones. —Adelante —invitó con voz firme, su mirada fija en la entrada. La puerta se entreabrió, revelando la silueta menuda de Sarah, cuya sonrisa iluminaba el umbral. Con pasos ligeros y cautelosos, cerró la puerta tras ella y se aproximó a Charles, sus ojos llenos de una mezcla de preocupación y cariño. —¿Partirás esta noche? —inquirió mientras ayudaba a doblar

