El poderoso brazo la sostenía en lo alto. Suspendida entre el cielo y la tierra. Su visión se hizo borrosa, y todo se fue apagando. ―Lo hizo… ―alcanzó a articular―. Para… vengarse, por, lo, que… le, hiciste. La mano que le apretaba el cuello la liberó, y su cuerpo cayó en el suelo. El aire volvió entrar a sus pulmones, y recuperó el aliento. Había sido una sensación horrible. Por un momento había creído que moriría. Tosió fuertemente, y poco a poco fue recuperando sus sentidos. ―¿Qué dijiste? ―preguntó la gárgola, levantándola. ―Ella…, ella me lo dijo ―volvió a toser―. Ante ti fingió haberlo olvidado ―respiró hondo―. Pero, solo era para que creyeras. Para que creyeras que… había olvidado lo que tú… lo que tú y sus hermanos le hicieron. Henry estaba perplejo. Estaba anonadado. Casi

