Capítulo 19

1134 Words
Hoy ya salgo de este manicomio por así decirlo y ya quiero llegar a mi casa a dormir más de lo que he dormido, si es posible dormiría hasta mañana, pero se que mi mamá no me dejara. Solo estamos esperando al doctor para que de la ultima palabra. - Buenos días señorita Brown, según estos estudios usted ya esta mejor, así que ya puede irse- Aleluya!!-Pero...- malditos peros- tiene que volver dentro de una semana para revisarla- Ah, que alivio. - Vale, ¿Ya me puedo ir?- digo y el ríe, enserio, yo que quiero largarme, y este hombre riéndose, dame paciencia Dios. - Si, ya puedes irte, llamare a la enfermera para que te quite el suero- dice después de reír. - ALELUYA, YA ERA HORA!- digo casi gritando y todos se ríen, acaso tengo cara de payaso hoy. Llega la enfermera y me quita el suero, mi mamá recoje las cosas, e Isa me ayuda a pararme, tengo que hacer ejercicio, estoy muy floja. Salimos y nos montamos en el carro de James que es un lindo audi rojo con n***o y nos dirigimos a casa, ya quiero llegar, mi camita me esta esperando. Llegamos y me bajo como puedo del auto y voy casi corriendo a la casa, pero Isa me toma de la cintura. - ¿A donde vas tan deprisa preciosa?- dice cuando estamos de frente. - A dormir pendejo, a donde rayos pensaba que iba, necesito dormir,así que dame la llave- le digo arrebatandoles las llaves de la casa, y adentrandome a ella, enciendo las luces y.... - SORPRESA!!- gritan todos mis amigos y mis ojos se llenan de lágrimas al ver el hermoso cartel que hacen, diciendo ¡Bienvenida a casa enana! Amo a estos chicos, y lo que me hace llorar aún mas es ver a mi adorada abuela aquí. - Bienvenida a casa mi niña- dice ella embolviendome en sus brazos. - Es... Estas aquí- digo entre sollozos. - Si mi cielo, estoy aquí- dice dándome un beso sonoro en la mejilla, haciendo que los presentes se rían un poco- pero nomas mírate, estas mas flaca, ven, te voy a preparar algo, tienes que engordar mi hija. - Ahora no, primero saludare a todos en la sala, y luego, me voy a comer todo lo que me haga, no se imagina el deseo que tengo de comer su comida- digo y ella asiente y se va a la cocina. Y bueno empeze a saludar a todos mis amigos, hay estaba Julie, Lissy, Keila, Kathy, y Darleny, mis mejores amigas de cuando vivía con mi abuela, pero las locas desquiciadas que conocí en la escuela están aquí, ya saben Leslie, Madelyn, Mabel, Ana y Lauren. También grandes amigos, como Leo, Larry y Anderson, Luis y mi querido novio no se quedan, también están hay, pero vi a uno que no sabia quien era pero joder estaba bien bueno. - Oye Keila, ¿Quién es ese?- le digo señalando a ese Dios griego. - Por dios, no te acuerdas, no me dijeron nada de que perdiste la memoria por el golpe- dice Keila mirándome con cara burlona. - Gracias a Dios que no me afecto lo que me queda de memoria, pero no recuerdo quién es- le digo y ella aún sigue mirándome raro como si fuera un chiste, y yo solo volteo los ojos. - Pues el querida amiga, es tu querido amigo Jael- espera ¿QUE?!!! - Me estas jugando una broma verdad- digo y ella niega con la cabeza. Joder, ese no puede ser él, la ultima vez que lo vi fue hace años y era gordito, y ahora está vuelto un papacito, la pubertad le dio de aduro por todos los lados, por que bendita sea la polla que lo hizo por que Dioooooosss!!!!. Sigue teniendo la misma mirada, esos ojos tan marrones que parecen negros, son tan intensos que te pierdes en su mirada, su pelo siempre alborotado o peinado hacia atrás. Les cuento un secreto, desde que lo conocí fue mi amor platónico, pero sabía que el nunca se iba a fijar en mi, así que decidí seguir hacia delante. Y viéndolo ahora como esta, dan ganas de comérselo entero embarado de Nutella, joder es un puto Dios griego, de seguro debo tener una sonrisa bobalicona en mi cara, por estar imaginándo tener sexo de aduro con él, parece que nota mi mirada y me da una sonrisa, resucitenme por que volví a caer en coma otra vez, o no, se está acercando, muy bien Sam, agarra tus bragas. - Hola Sam- dice dándome un abrazo, o santo cielo, tiene la voz orgasmica. - Hola Jael- le digo y le doy una sonrisa tímida, y siento como mis mejillas se ponen más roja que el tomate, cuando deja un pequeño beso en esta. - Me alegra que estés viva, tengo tantos chismes que contarme mi queridisa amiga- ya la cago, a esta ave le acaban de tirar una piedra y esta callando en picada. - Con que ahora eres una vieja chismosa ehh- le digo para disimular el cuchillo que me clavo en el pecho, ya no quiero comerte con Nutella cabrón. - Bueno un poco, ya me conoces- dice y me da una sonrisa de esas que te derrites, pero ya no me funcionó. Nos la pasamos hablando durante la fiesta completa, mi abuela había hecho un pequeño pastel y encendió algunas velitas. - Se que aún no es tu cumpleaños, pero pide un deseo- dice mi abuela después de que me siento en la silla detrás de la mesa. - Bueno, lo único que pido es que, todos los presentes sigan siendo los buenos y grandes amigos que tengo, sigan siéndolo hasta el fin de los tiempos, y que nos juntemos todos en el infierno y hagamos desmadres allá - digo y todos se ríen incluyéndome, luego apago las velas y todos aplauden y siento una mirada distinta y hay estaba Luis mirándome algo extraño, pero decido ignorarlo y seguir con la rumba, cuando todos se van, me doy un corto baño y me tiro en la cama, siento que alguien entra, levanto mi vista y es Isa que se acuesta a mi lado pasando su mano por mi cintura. - No te imaginas la falta que me hiciste- dice dando pequeños besos en mi cuello haciendo que se me escapen algunas risas. - Yo también te extrañe cariño - digo y le doy un beso, pero lo corto por que tengo mucho sueño. - Que descanses amor- le digo dándole un beso en la comisura de sus labios y caigo rendida en un profundo sueño, pero antes de dormirme por completo escucho un te amo de su parte que hace que me quede con una pequeña sonrisa.
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