Capítulo 7 "Esto no es mi problema"

1500 Words
Salió por la puerta principal, sé que nos conocemos hace cuestión de nada, pero parece un sin corazón ¿Cómo puede mirarme destruida y aun así irse como si nada?. Me quedo paralizada unos segundos, pero ante la situación no veo otra salida que ir detrás de él, la lluvia comienza a caer, se detiene justo cuando escucha mis pasos y me mira de reojo como si no pudiera entender mi insistencia. —¡Estoy embarazada! —le digo antes de que pueda continuar avanzando. Me quería dejar ahí parada, sin saber como lidiar con todo esto, mis padres ya no me querían en la casa y lo mínimo que podía hacer era ayudarme. Se había dado la vuelta nuevamente para irse y al escuchar mis palabras se detuvo en seco, giró una vez más el rostro, esta vez carente de emociones, y se acomodó el cabello empapado. —Quien sabe con cuántos hombres más has estado en este lapso de tiempo —insinuó caminando en dirección a mí— No me interesa saber lo que vas a hacer con tu vida, ni con ese bebé, pero no es mi hijo y no pienso hacerme responsable de algo que alguien más causo. Nunca me había sentido tan humillada, se atrevió a tratarme como si fuera una mujer cualquiera, pero eso no iba a quedarse así, por supuesto que no. Caminé unos breves pasos, lo suficiente para quedar frente a él, no despegué mi mirada de la suya ni un breve segundo y estampé mi mano en su mejilla mientras las lágrimas caían. —No sé quién crees que eres para dudar de los valores que me han inculcado, no me importa quién seas, ni de donde vengas, no tienes derecho de tratarme como si fuera una vagabunda —digo en un hilo de voz. —No es lo que quise decir —se justifica tomando su rostro— Pero si te acostaste conmigo en esa noche, estoy seguro de que lo hiciste con algún otro hombre y no voy a hacerme cargo de nada. —Ya no me importa si te haces cargo de mi hijo, voy a tenerlo aunque tú no te hagas cargo —una sonrisa burlona aparece en mis labios— Yo no voy diciendo que tú le has sido infiel a tu novia cada vez que te vas de fiesta, pero como dicen por ahí, no puedes esperar que los demás actúen como tú lo harías. No me quedé allí para seguir escuchando las barbaridades que me diría, retomé mi camino a la casa de Archer, me había desviado luego de salir del hospital porque tenía las esperanzas de encontrarlo justamente por aquí y también porque no quería entrar a la casa de mi mejor amigo si él no estaba allí. Pero siento como si todas mis fuerzas hubieran abandonado mi cuerpo, necesito olvidarme de todo por un rato, recostarme y descansar, tal vez incluso llorar, porque la carga en mi corazón es gigante. Al entrar en el edificio tuve que pedirle la llave al encargado de la recepción, me miró un poco extraño, ya que en todo el tiempo que lleva de conocerme jamás vine cuando Archer no está aquí. Aun así él ya le había dado autorización para darme la llave en caso de que cualquier cosa sucediera y necesitara venir a su casa, eso que nunca había previsto que algo como esto pasaría, pensamos que si alguna vez vendría sería a causa de mis padres, por sus problemas, pero nunca llegaron a ser tan fuertes como para recurrir a ello. Me senté en el rincón de lectura de mi mejor amigo, un sitio en un rincón que tiene la ventana al lado dando vista a la ciudad, muchos almohadones reconfortantes y una alfombra de terciopelo que cada vez que lo miro es tan seductor, me invita a sentarme, a hundirme allí. Desde que se mudó ese ha sido mi sitio del apartamento desde siempre, allí vivimos muy buenos ratos, incluso para ver películas sigue siendo un sitio tan acogedor, mis mejores sonrisas junto a mi mejor amigo están en el rincón de su apartamento. Escucho el sonido de la puerta, abrirse, las lágrimas en mis ojos dejan de salir, trato de secar mis mejillas con rapidez, no quiero alarmarle, no quiero que me vea tan destruida. No tarda más de unos segundos en aparecer ante mis ojos, con la respiración agitada, su ropa manchada por el trabajo y un gesto como si el mundo fuera a venirse abajo. Realmente estaba a punto de venirse abajo el mundo, pero solamente mi mundo, ¿qué se supone que una chiquilla como yo haría con un bebé? Ni siquiera puedo hacerme cargo de mí, no he cuidado de un bebé en mi vida. —¿Qué es lo que sucedió? Azu, tú no vendrías aquí si no es algo grave, así que ni siquiera intentes mentirme —pide arrodillado ante mí. Las palabras no salen de mi boca, solamente lo rodeo por el cuello y comienzo a llorar como una niña pequeña. Él siempre sabe qué hacer cuando siento que el mundo se me viene encima, siempre está ahí para enseñarme que todo tiene una solución, entonces me acaricia el cabello mientras me rodea en sus brazos con tanta calidez. —Cuando te sientas lista sabes que me lo puedes contar todo —me dice con dulzura. —Estoy embarazada —suelto de repente tomando una breve distancia entre ambos para poder ver su reacción. Veo abrirse sus ojos de sorpresa, luego pasa sus pulgares por mis mejillas secando mis lágrimas y una leve sonrisa reconfortante se asoma de sus labios. —¿Hablaste con tus padres? —preguntó mientras se recostaba sobre una torre de almohadones. Recordar las palabras de mis padres me devolvieron ese dolor en el corazón, me tumbé a su lado mirando hacia el techo, me siento incluso avergonzada de tener que repetir las palabras que mis padres me dijeron. Quizá ellos no fueron los mejores padres en este último lapso de tiempo, por todas las discusiones y habernos tenido a nosotros en medio de sus problemas, pero si me detengo a pensar puedo recordar muchos momentos en los que sentí que éramos una familia unida. Me cuesta creer que fuera todo una mentira, yo pensaba que a pesar de los problemas, si algo malo me sucedía ellos serían mi apoyo, que me abrazarían en los malos momentos, que secarían mis lágrimas. Viendo que solamente Archer y que probablemente mis mejores amigas también, serán mi apoyo en este duro camino, me apena tener que decirle que mi propia sangre fue capaz de negarme de incluso un techo en el cual refugiarme. —Mis padres fueron los que me llevaron al hospital cuando me desmayé, mi madre ya me había dejado en claro que al mi padre marcharse de la casa tendría que empezar un trabajo de medio tiempo y luego de saberlo me dijo que tendría que abortar si quiero volver a casa —sentí mi corazón volverse polvo con cada palabra que pronunciaba. Archer se quedó en silencio, su mandíbula estaba tensa, entiendo que esté molesto, aunque no sepa si su molestia es conmigo, con mis padres o con la situación en sí. —Son unos desgraciados, perdón que lo diga de esta manera Azure, pero nadie tiene el derecho de pedirte que tomes una decisión que puede llegar a ser tan dura —asegura y se voltea hacia mí— No estás sola. —No sé qué hacer Archer, tengo mucho miedo y lo busqué a ese chico, le dije que estoy embarazada, pero mis palabras solamente le sirvieron para humillarme —cubro mi rostro con un almohadón para que no vea las lágrimas que una vez más amenazan con salir. —¿Qué fue lo que te dijo? —pregunta con su voz ronca de la rabia. —Me acusó, dijo que seguramente el hijo no era suyo, que quiero que se haga cargo de algo que no le pertenece —sollozo— Yo no soy ese tipo de mujer. —Cobarde —murmura rabioso. Me aparta las manos, de repente quita el almohadón y mi rostro queda próximo al suyo. —Azure, puedes quedarte en mi apartamento, yo voy a ayudarte durante el embarazo y las dos responsables de todo lo sucedido tendrán que hacerse cargo —sentencia poniéndose de pie— Entre los tres vamos a hacer lo mejor posible para ayudarte, podrás terminar el resto de tus estudios y luego conseguir un trabajo para sacar adelante a ese bebé. —Archer, eres mi mejor amigo, pero no te corresponde lidiar con algo como esto —me pongo de pie también y lo sigo por el apartamento— No me sentiría bien, sería una carga. —Me importa una mierda esta vez lo que digas, no voy a permitir que hagas algo que sé que no quieres por terceros —toma su celular— No te muevas.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD