Había pasado ya más de un mes desde que ocurrió aquella desgracia, pero de mi mente no podía salir el recuerdo de haber escuchado a aquella chica hecha pedazos. Yo había ocasionado el sufrimiento de una persona inocente, yo por haber bebido de más y por haberme ido con un completo desconocido, aunque no recuerde lo que hicimos aquella noche, no puedo evitar que la culpa me consuma.
Esa chica dolida se fue de allí en pedacitos, cuando al fin salí de aquel baño me encontré con un chico que lloraba desconsolado, porque ambos esa noche habíamos arruinado una relación que para él había sido tan importante por años y eso también había sido mi culpa.
A pesar de que al salir de esa casa las cosas entre ambos quedaron bien, que me despidió un poco mejor que lo que había estado mientras estaba sentado en aquella cama, no me he dejado de preguntar si pudieron arreglar sus diferencias, si al final volvieron o todo quedó destruido por mi causa.
Aunque de vez en cuando los pensamientos me agobian, porque ese día cuando me cubrió la boca, cuando lo tuve así de cerca algo en mí se despertó, pude ver lo guapo que es y me sienta malentender un poco por qué de manera inconsciente terminé con él en una habitación. También pude entender por qué esa chica sufría tanto por él, lo que había escuchado de esa conversación me hizo darme cuenta de que no es del todo un idiota, que es un chico trabajador que se preocupa por su futuro.
Podría decir que además de ser guapo, es un chico que lo tiene todo en la vida, una personalidad que de lo que recuerdo haber estado hablando con él, cautiva, llama demasiado la atención, pero también tiene riquezas, lo que lo vuelve el chico perfecto a la vista de cualquier mujer.
Ese día fue uno muy malo para mí, tenía una prueba que ponía en juego muchas cosas y luego de lo sucedido la perdí. Claro que soy una estudiante muy responsable, nunca pierdo mis clases y gracias a eso la profesora encargada de la prueba decidió darme una segunda oportunidad, al menos mis mejores amigas sirvieron para cubrirme, dijeron que no estaba allí por qué estaba enferma.
Repetí la prueba, para mi fortuna me fue bastante bien, la profesora me dijo que sacaría una excelente calificación, lo que me devolvió el alma al cuerpo, al menos de manera momentánea. Luego tuve tiempo de reclamarle a mis mejores amigas por permitir que cometiera un error de tal magnitud, Betty se veía realmente apenada por la situación, ella se había ido con Bruce, que parece ser uno de los mejores amigos de Ezra, mientras que Marian solamente se empezó a reír por la situación, le pareció genial que me haya involucrado con ese chico y ella claramente que no estuvo perdiendo en tiempo, sino que se involucró con Peter.
Archer fue el único que me apoyó, que se molestó con Marian por no haber cuidado de mí y que me aseguró que nunca más permitiría que me fuera de fiesta si él no iba conmigo, claro que en esos momentos no le dije que esa noche me bastó para darme cuenta de lo mala idea que es irse de fiesta y que ya no volvería a suceder.
Al llegar a casa una vez más mis padres están teniendo una discusión, tuve un día agotador, ni siquiera me apetecía venir a casa, pero es el horario en el que Archer está en el trabajo y aunque me ha dicho que no hay problema de que vaya mientras no está, no me gusta abusar de su confianza.
—¡Azure! —grita mi madre desde la concina en cuanto cierro la puerta de mi habitación.
—Enseguida voy —me limito a responder dejando los cuadernos sobre mi escritorio.
—Han estado toda la mañana peleando, por suerte ya tengo que irme, pero creo que te toca aguantar que mamá está de muy malas —dice Freddy cabizbajo.
—No te tienes que preocupar por esto, ya verás que pronto se soluciona —le palmeo la espalda con una media sonrisa.
La realidad es que ni yo me creo ya en que eso pueda tener solución, pero Freddy está en la etapa de la adolescencia y sé que tan difícil puede ser esa etapa, así que como la hermana mayor que soy solamente trato de darle fuerza todos los días para que no se rinda.
Cuando llego a la cocina mi madre esta parada con una cuchilla en la mano y la tabla de picar ocupándose del almuerzo. La veo con los ojos cristalizados, quisiera darle un abrazo, decirle que todo va a mejorar como lo hago con Freddy, pero sé bien que su corazón está endurecido, que así como tiene tristeza acumulada, también está repleta de odio y hacer eso solamente significaría que me rechace como tantas veces ya ha hecho.
—¿Qué pasa? —pregunto en un tono de voz suave apoyada en la mesa.
—Quiero que me digas que tal vez con las pruebas de la universidad, tenemos que hablar al respecto de eso, sé que aún te queda un año para poder graduarte, pero tu padre se irá de la casa y ya no podré yo sola con todo, así que te tocará buscar un trabajo de medio tiempo si quieres continuar con los estudios —dice picando las verduras con furia.
No sé si fue por la tristeza de sus palabras, no sé si fue por saber que al fin van a separarse, pero de repente comencé a sentir todo mi cuerpo débil, empecé a sentir que mi corazón palpitaba un poco más acelerado y que me faltaba el aire.
Mi madre me queda mirando, esperaba una respuesta sobre sus palabras, ¿qué esperaba que le dijera? Si no quería hacerlo no le iba a importar, no me preguntó eso, solamente me avisó.
—Te estoy hablando Azure —dice chasqueando los dedos ante mis ojos.
De repente estaba escuchando sus palabras y de un momento a otro dejé de escuchar, mi visión se volvió borrosa y luego ya no sé qué fue lo que pasó.
…
Desperté en una sala blanca, estaba sobre una camilla, me traté de mover, pero mi madre que estaba a mi lado me colocó una mano sobre el pecho impidiendo que pudiera moverme.
—¿Qué fue lo que sucedió? —pregunté en un tono de voz un poco débil mientras volvía a recostarme.
—Te desmayaste y te trajimos al hospital —dice cruzándose de brazos— Tu padre fue por un café, enseguida regresa, solamente trata de descansar hasta que venga el doctor a darnos la noticia de que es lo que tienes.
Respiré profundamente ante sus palabras, me quedé mirando el techo y preguntándome que podrían decirme ahora mismo, otra desgracia avecinándose a mi vida. Mi padre entró a la habitación, cruzaron miradas con mi madre y cada uno se puso en un extremo diferente en la habitación.
Al cabo de algunos minutos más entró el doctor, no sabía cuanto había estado inconsciente, pero al parecer fue el tiempo suficiente. Entró con unos papeles en mano, cruzó miradas con los tres y se paró ante nosotros como si hubiera tenido un día verdaderamente difícil.
—Bueno, la paciente se encuentra bien para su condición, solamente tiene que evitar el estrés estando en su estado y descansar —dice a lo que mi madre cruza miradas conmigo sin entender, aunque yo tampoco estaba entendiendo.
—¿Condición? —digo con el ceño fruncido.
—Sí, ¿acaso no sabe que está embarazada? —pregunta prestando especial atención a mis facciones.
Me quedo paralizada ante sus palabras, recuerdo nuevamente aquel día y las lágrimas empiezan a correr por mis mejillas, por supuesto que no son lágrimas de felicidad.
—¿¡Cómo estás embarazada!? —pregunta mi madre histérica levantando su tono de voz— No puedo creer que ante la situación que está pasando la familia tengas el descaro de quedar embarazada.
—Me voy, no tengo nada que ver con esto, no me importa si estás embarazada, no voy a hacerme cargo de un niño que ni siquiera debes de saber quien es el padre, porque eres igual que tu madre, no heredaste nada de mí —dice mi padre con desprecio en sus palabras y se va sin esperar a que responda absolutamente nada.
—Azure, no sé qué es lo que vas a hacer, pero si no te realizas un aborto no vuelvas a casa, tenemos suficientes problemas económicos y no puedo hacerme cargo de ti embarazada, no cuentes conmigo, seré tu madre, pero ya eres una adulta que puede valerse por sí misma y recuerda mis palabras del medio día, en el caso de que regreses será con un trabajo de medio tiempo —responde de forma cortante y también se va, dejándome a solas con el doctor.
—Señorita, puede tomar la decisión que quiera, pero en caso de querer realizarse un aborto voy a dejarle la información necesaria —dice antes de salir de la habitación.
Respiré profundo, por primera vez mis padres se habían puesto de acuerdo para algo y era justamente para demostrarme que a ninguno de los dos les importa lo que pase conmigo. Nunca había sentido tanto miedo dentro de mí, por qué me toca tomar una decisión muy difícil y me encuentro dividida.
Una parte de mí me dice que me haga ese aborto, porque voy a seguir arruinando la vida de otra persona, pero la otra parte de mí piensa que aunque no sea el momento, siempre supe que quiero tener hijos y si el destino está poniendo esto en mi camino es por una razón.
Al cabo de un par de horas me dieron el alta, me llevé unos papeles que hablaban sobre el aborto, no sabía qué hacer, así que casi por inercia me fui a la casa de Archer que últimamente es mi refugio.