Archer se encargó de llamar a mis mejores amigas, Betty en cuanto llegó se dio cuenta de que algo no andaba bien, se sentó a mi lado en el rincón de lectura, del sitio que me había negado a levantarme, tampoco había tenido ánimos como para comer, así que sobre una pequeña mesa ratona había estado descansando una taza de chocolatada y unas galletas. Marián, por otra parte, ni siquiera se dio cuenta de lo mal que me encontraba o tal vez fue que estaba lo suficiente distraída con su celular, no fue hasta que Archer le arrebató el celular de las manos que me puso atención por un momento y se sentó junto a mí. Le di la pésima noticia, Betty estaba a punto de saltar de felicidad, yo creo que en su mente ni siquiera era consciente de lo que eso implicaba, pero Marián, ella se largó a llorar y s

