POV Cecil
Tomo su mano mientras salimos del aeropuerto y el abre la puerta de atrás para subir sus maletas.
— ¿Seguro que puedes manejar? — pregunte entrelazando nuestros dedos.
— En New York se maneja despacio , porque hay demasiado tráfico en la ciudad, pero aquí puedo ir más rápido — dice y le paso las llaves de mi auto, pero él se adelanta y abre mi puerta para ayudarme a subir.
— No tienes que hacer todo esto — dije cuando él toma mi cinturón de seguridad.
— Uhmm, si no hacía esto ¿Cómo podría tener oportunidad de robarte un beso? — dijo juntando sus labios con los míos — ¡Que rico! Un beso robado es mucho mejor… Yo también te extrañé, no sabes cuando Cecil — dijo acariciando mi mejilla.
Sus ojos se conectaron con los míos y en ellos vi ese mismo brillo que yo tenía. No pude evitar emocionarme al sentir como él correspondía a mis sentimientos, pero tengo que ir despacio, no puedo enamorarme de alguien que no conozco bien.
Carraspeo para aclarar mi garganta antes de hablar.
— ¿A dónde te gustaría ir? ¿Has pensado en algo? — pregunté. La había dado varia opciones.
— Por ahora solo quiero ir al hotel y nos acurrucamos un momento — dijo con una sonrisa. Empezó a manejar y luego tomó mi mano para entrelazar nuestros dedos.
No recuerdo haberme tomado de la mano con nadie por tanto tiempo, pero me doy cuenta que William es diferente, él es muy cariñoso, me hace sentir muy bien, pero aún así no puedo ir al hotel con él. Ya cometí el error de acostarme con él en la primera cita. Si quiero que esto funcione debo hacerme la difícil.
— No tendremos sexo — dije y me di un golpe en la cabeza mentalmente. No debía ser tan explícita. Escuchó como suelta una gran carcajada.
— No dije nada sobre eso, Cecil. Solo quiero descansar un rato antes de salir contigo, pero si quieres tener sexo avísame que yo siempre estaré disponible — dijo guiñando un ojo para volver a ver mirar la carretera.
— No, hoy no quiero — respondí.
— Está bien, las cosas serán como tú quieras princesa. Este viaje será solo para ti, por qué luego no volveremos a vernos unos meses —
— ¿Por qué? — pregunté
— ¿Te molestas si te digo después de que todo se soluciona? No quiero preocuparte — dije dejando un beso sobre mi mano.
— No está bien, pero si necesitas mi ayuda me dices — respondí contenta. Subí el volumen de la música y nos fuimos cantando hacia el hotel.
Actualidad
— Creo que debe irse a su casa — dijo Valentino — Lo único que veo en usted es tristeza. No creo que usted sea una persona depresiva.
— ¿Cómo lo sabe? — pregunté prestando atención a sus palabras.
Necesitaba distraerme de algo, no quería seguir pensando en William.
— Viste colores claros y vibrantes. No la he visto usar algún tono oscuro u opaco, además se ve muy joven para sufrir… ¿por un hombre? — preguntó y asentí — ¿Que no la supo valorar? — otra vez asentí — Me imagino que es su novio, y por eso está tan decepcionada — dijo finalmente.
— Así es, ¿cómo sabe? — pregunté
— ¿La verdad o la mentira? — dijo y negué con la cabeza — Es lo típico, aunque hay mujeres locas que se enamoran del no-novio, pero la verdad es que he estado en su situación. También he sufrido por amor.
— ¿En cuanto tiempo lo superó? — pregunté
— Lo mío es más complicado, aún no se me pasa por que es complejo de procesar —
— ¡Ay no! — dije volviendo a llorar — ¿Estaré así toda mi vida? Me veo horrible con los ojos hinchados.
— Horrible no se ve, es muy linda, no llore por un miserable que no sabe lo que tiene a su lado — dijo y negué con la cabeza, pero luego asentí cuando me acordé de la señora Salomé.
¡Ay! es que esa mujer es hermosa, si eso le pasa a ella, ¿Que nos queda a las demás? Nunca encontraré un hombre bueno.
— Tiene esposa… vine aquí a darle una sorpresa a mi novio pensando que quizá se animaría a pedirme matrimonio y lo busque en su trabajo, me mandaron a otro lugar, y ahí conocí a su esposa. ¿Lo puedes creer? Conozco a este miserable por más de un año. Hablamos por chat, y ahora 8 casi 9 meses de novios, una relación a distancia, pero muchas veces se ha quedado conmigo más de una semana. Enterarme que él está casado me tomó por sorpresa. ¡Es un desgraciado!
Respondo indignada pero cuando veo el rostro de Valentino, me da vergüenza, pero en sus ojos no veo reproche, en vez de ello veo como su mirada se relaja.
— No lo tome a mal pero, el mundo se moderniza y ahora es normal esas relaciones a distancia, pero ¿Cómo querer a alguien a quien no ves? ¿A quién no puedes tener cerca? Además me parece que fue su culpa tomarlo en serio y ahora se comprueba que para él solo fue una aventura. No quiero desvalidar sus sentimientos pero con lo poco que me ha contado, puedo decirle que yo lo vi venir, ¿por qué usted no? — preguntó
— Por qué le pregunté mil veces, incluso él mismo pidió ser exclusivos. Hablamos mucho, de verdad aunque he tratado de buscar en mi mente no encuentro nada que indique que el me mintió. No sé si eso duele más, o aceptar que soy una tonta.
— Quizá se dejó llevar, eso nunca es bueno — respondió el taxista.
Y es como si William estuviera en mi cabeza diciéndome “que debo dejarme llevar” esa era su línea favorita para todo.
— Vamor por la pizza, ya no quiero hablar de él —
— Cuando fuimos a las afueras, ¿Lo estaba buscando, no? — preguntó y asentí con la cabeza — ¿Tiene una foto? Ahí solo vive gente muy conocida.
— Si tengo muchas, hasta de las prohibidas — respondí y le mostré una foto.
— ¡Oh niña! — dijo viendo la foto — Usted sí metió la pata, por qué ese es aún peor que su padre.
— No entiendo? —
— Bueno mi padre me contaba historias que al padre de este chico lo sacaba del bar con 2 mujeres cada noche, pero a él, a mi me ha tocado sacarlo hasta con 4, tiene un fetiche con las pelinegras… — Mis ojos empezaron a aguarse — Lo lamento no quise decir eso.
— Llévame al hotel — dije mirando a la ventana — pediré servicio a la habitación — respondí y él solo asintió con la cabeza.
— Lo lamento señorita, pero a su favor últimamente ha estado tranquilo, ya no lo veo hace mucho tiempo. Debe ser porque hace poco hubo un juicio, le tocó pelear la custodia de su hija, tiene una bebé de un poco más de 2 años — solo asentí con la cabeza. Debe ser la niña que vi temprano.
— Niña debe dejar de llorar —
— ¿Cuántos años tiene? — respondí a la defensiva — Es la segunda vez que me dice niña y no se va tan mayor que yo
— 32 — respondió
— Mucho gusto, tengo 25 años, solo 7 años de diferencia con usted —- respondí de mala gana.
No soy una niña, mucho menos seré el hazme reír de otro hombre.
— Bueno ya que dejó de llorar, la llevaré por la pizza, y luego a ver la estatua de la libertad.
— ¿No es muy tarde? — pregunté
— Tengo un amigo que tiene un bote, podemos ir a la hora que sea.
— Gracias — respondí
POV Salomé
Veo el reloj, ya son las 8 de la noche, normalmente salgo de la oficina a las 5, pero aún no he querido enfrentarme a Willy, tengo miedo de conocer la verdad.
Ni siquiera puedo entender en qué momento pasó todo esto. Dicen que cuando los hombres tienen una amante, se vuelven distantes, fríos pero Willy es serio pero él no ha dejado de mostrarme su amor. Cada día tiene detalles conmigo, bueno cada día excepto hoy, que no se que ha estado haciendo todo el día.
Veo mi teléfono y no tengo ningún mensaje o llamada perdida de él. ¿Será que hablo con esa mujer y se está preparando para enfrentarme?
¿Pero qué va a decirme?, no puede negarlo. En pocas palabras esa mujer me ha comprobado que estuvieron juntos, incluso lo reconoció en la foto.
Ni siquiera sé qué hacer pero no veo otra salida más que divorciarme. Le dije que no doy segundas oportunidades y lo hice con él, por nuestra hija en ese momento, por nuestras familias, y por el amor que nació cuando éramos niños y en mi no había cambiado, pero ahora veo que en él sí cambió. Duele mucho, pero no perdonaré su traición.
Es hora de ir a casa, y enfrentar lo que venga. “No soy una cobarde” — me digo a mi misma muchas veces mientras manejo a casa. Porque aunque tengo carácter fuerte, mis hijos y Willy han hecho que mi corazón se ablande un poco, los tres son mi debilidad.
Abro la puerta de mi casa y no hay nadie, son las 8:30 los niños deben estar por dormirse, así que voy a su cuarto a verlos y encuentro a Willy contándoles un cuento. Sus ojos conectan con los míos y me dedica una tierna sonrisa. Lo quiero matar pero no puedo, no delante de mis hijos.
>