Capitulo 7

634 Words
Lo único que le hacía despejarse era estar ocupado con el trabajo, algo así como distraerse de todo su mundo y de cualquier relación. Todo cambia y consideraba que debía volver a los tiempos de soledad de antes en donde no importaba nada más que el mismo y su trabajo, tal vez, ser muy frío sin ser tan sentimental con las mujeres que llegaban a su vida para burlarse de lo que verdaderamente siente por la otra persona.   Muchas veces se quiso escapar del sufrimiento pero como es de costumbre siempre en este juego del amor termina perdiendo es como que en la vida le toca perder, ya era tiempo de escapar de todo lo amoroso y dejar de ser tan pasional. Todo termina. Cada día hay que empezar algo, acabarlo y ponerle fin a determinadas situaciones como solucionar lo que había empezado su imaginación con respecto a Rebecca Evans. Eso debe solucionar , ¿cómo te quito de mi cabeza Rebecca Evans? , susurra. Desde esa noche estaba esa misma pregunta sin respuesta cada maldito día, en cada segundo de cada hora algo así sin conseguir una palabra y quería conseguir la respuesta sea como sea. Ya era hora de olvidar, de no sufrir más y de superar algo que jamás llego a concretarse.   Levanta el teléfono y se comunica su secretaría —Ven— sólo dice eso y corta la llamada sin esperar respuesta del otro lado.   —Permiso— abriendo la puerta despacio con mucha desconfianza tanto era que podía su cara cambiar a pálida con tan sólo temerle. —¿Qué necesita señor? —Pregunta nerviosa.   Le muestra unas copias —Acá tiene los papeles y necesito que ...— la primera vez que estaba nervioso. —Suspenda esa reunión de la noche —dice extendiendo los papeles.   Ella toma con cuidado los papeles que le entregaba, y lo mira dudosa. —¿Sabe qué es la reunión que tanto espero por meses ?, ese trato desea cerrarlo señor. —Moviendo los papeles.   La mira para que se callara la boca —Sí lo sé pero no podré asistir —con voz cortante.   No sabe cómo seguir pero debía preguntar asique se animó y lo hizo. —Señor, ¿por qué?— pregunta y se tapa la boca por que no podía creer que le haya salido eso de sus pensamientos.   Levanta su mirada fría algo intimidante —No tengo acompañante, señorita —asegura.   Se quedan callados, y sin saber que estaba sucediendo.—Entiendo, señor— dice sin saber cómo seguir la conversación. —Llevaré estos papeles —sonríe.   Se gira sin esperar respuesta de parte de él y camina hacia la puerta. Tomando la puerta escucha una voz —¿Usted podría acompañarme?— pregunta y  no dudo en voltearse para quedarse frente a frente.   Señala su pecho —¿Yo?, no creo que sea apropiado señor su novia que diría de mi —sostiene, estaba tan nerviosa que tartamudeaba y arrugaba los papeles que llevaba en su mano.   —Mi vida privada ahora no importa, sería algo como unas horas extra de trabajo. ¿Qué dice? —pregunta queriendo hacer un trato justo para ambos.   ¿Horas extra? pensaba cuando sus oídos estaban escuchando lo que le estaba proponiendo su jefe. Todo estaba callado que invadía el ambiente tenso de la oficina y debía responder.   —Acepto, señor. Todo sea por cerrar ese contrato que tanto espera y quiere. —lo dice tan segura que creía que un espíritu se había colado en su cuerpo. Tan sorprendida de sí misma que le resultaba todo extraño.   —Me parece correcto y gracias. —Asegura para terminar la conversación —Puede retirarse y después le informaré como vamos hacer— y se queda mirando su reloj que llevaba en su muñeca.   Ella asiste con su cabeza y continúa con el camino hacia la salida. Sin mucho más para conversar se retira de la oficina, le esperaba una noche con su jefe del cual lo único que sabía era su nombre pero él no sabía el suyo. Iba hacer una noche muy agitada, distinta y llena de cosas nuevas.
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