Sentí cuando se sentó en la cama e incorporó y puso los pies en el piso. No me moví, la cama era grande así que estaba a salvo a distancia de él. Ahora no se trataba de no querer estar junto a él por el rechazo, ahora las cosas habían cambiado, temía la proximidad. Estaba desconcertada por la manera en que actuaba pero siempre me mantenía en guardia y aunque pareciera raro estaba convencida de que el cambio se debía a que este no era Guillermo, mi esposo. Me estaba observando, podía sentir su mirada, Guillermo siempre me observaba y cambiaba de ánimos, este de ahora, en realidad me miraba, Me hacía recordar a mis primeros pasos en el amor, cuando mis novios y yo nos escondíamos para besarnos. Ellos me miraban realmente queriendo besarme y esa mirada podía verla en él ahora. Se levantó

