Los recuerdos de mi infancia me invadieron toda la noche, impidiendo que pudiera conciliar el sueño. Adam me había dejado esta vez de verdad. Me sentía miserable, pero mucho mas que eso, enojado. Mi enojo era tan grande que el día anterior cuando el me había dejado solo, lance todo lo que estaba a mi paso creando un desastre...uno que tenia que arreglar después, porque aun era de madrugada y no me sentía con ánimos. No quería ir a trabajar hoy, por lo que rápidamente me reporte enfermo, algo que no le habia gustado para nada a mis compañeros, aun así me daba igual todo en ese preciso momento. Ya había perdido el sentido de la razón. Toque mis labios con delicadeza recordando la humedad de los suyos. Un calor recorrió mi cuerpo y me odiaba por no poder mantenerme firme en un momento como

