CAPITULO 6

769 Words
Mi respiración estaba acelerada. No sabia cuanto tiempo corrí lejos del auto de mi padre y tampoco supe si Adam me siguió. Solo corrí sin mirar atrás. - Genial, ahora donde rayos estoy...? Observe mi alrededor me parecía conocido el vecindario pero no logro recordar. Camine esta vez lentamente, habían ciertas personas que me miraban de manera extraña, quizás por como me vestía, pero no creí que solo fuera por eso. Algo mas había en este lugar y no quería averiguar que. Decidí tocar en alguna casa para que me dieran información sobre que autobús tomar. No estaba acostumbrado a esto en realidad. Siempre tuve a papa o mama como mis choferes, ellos siempre me llevaban a donde fuera a pesar de que siempre lo hacían de mala gana, pero en fin aquello carecía de importancia. Me decidí por una casa algo grande de color blanco. No tenía cerca y el jardín estaba bien cuidado, algo me atrajo de cierta manera. Antes de siquiera poder poner un pie en la propiedad, la puerta se abrió dejando ver a un chico de cabello rubio. Me quede quieto al ver que era Daniel. El chico que me pidió un encendedor la noche anterior, al percatarse de mi presencia me observó algo sorprendido, pero sus facciones cambiaron rápidamente. Se acerco a mi inspeccionado quizás mi forma de vestir. - ¿Has venido por un encendedor? - sonrió con amabilidad. Sabia a lo que se refería con aquella pregunta y no pude evitar soltar una carcajada - Esto deber ser una coincidencia ¿Vives aquí? negó mientras me invitaba a sentarme en una banca de su jardín - Mi abuela. La he venido a visitar, esta muy enferma No sabía como reaccionar ante eso, pero por alguna razón sentí pena por el. Solo desvíe la mirada al suelo. - Lo siento Daniel - Hey que no se ha muerto! No es necesario que lo sientas - palmeo mi hombro con algo de diversión. Reí un poco y rápidamente recordé lo que venía buscando - ¿Sabes que autobús puede llevarme hasta la calle valdivia ? - Se nota que jamas has salido solo. Tu casa esta en el vecindario vecino. Podemos caminar. Si quieres te acompañó Asentí ante su amabilidad. Definitivamente el destino era bueno si me hacia encontrar personas como el. - Claro pero antes..¿Podrías darme algo de beber? - Este momento es un dejavu Ambos reimos ante lo que eso significaba. Ambas situaciones se parecían, la de la noche anterior y la de ahora. Solo que me faltaban los cigarrillos. Entro a la casa y yo solo me dedique a mirar lo hermoso que se veía el jardín. Las flores se enredaban perfectamente con los arbustos dando una sensación de estar en un lugar tranquilo. La verdad hasta el aire que chocaba con mi rostro parecía relajarme y darme paz. A mi mente llegaron las palabras de Adam. Tan claras que no podía soportar el sentimiento de felicidad. Sonreí un poco, en realidad sólo eleve un poco mi labios pero sabia que quería sonreír. Jamas le había gustado a alguien y al parecer el miedo a lo desconocido hizo que actuara de aquella forma. Huir como siempre. Ahora me daba cuenta de todo, el tenia razón. Huía de el, de sus sentimiento por mi. Aun así no quería creerlo. Yo...lo odiaba. En realidad no sabia si era odio. Pero sentía que de esa forma debía llamar a los  sentimientos que tengo por el. " Me gustas" Una y otra vez. Invadiendo mi cabeza. Tenía unas inevitables ganas de saltar y volver a correr, sentir el aire acariciando mi rostro con el corazón latiendo con fuerza. Tape mi rostro con ambas manos. La realidad me abofeteo El era mi primo Nada parecido al amor podía surgir entre nosotros. Ni siquiera una pizca de gusto - Hey Brendan ¿Estas bien? Baje mis manos y alce la vista algo triste - Yo..si digo gracias por el agua - mencione al momento de tomar el vaso que me ofrecía Daniel El no parecía estar muy convencido con mi respuesta, pero no dijo nada. Bebí el agua y definitivamente el placer de sentir por la garganta el agua era lo mejor después de correr de esa forma. - ¿supongo que no le contarás tus cosas a un extraño no? - le entregue el vaso y Sonreí - Creo que ya no lo eres. Te contare todo mientras me enseñas el camino hacia mi casa - De acuerdo  No sabia quien era este chico o que escondía tras esos ojos marrones o esa sonrisa angelical, pero algo en el me dio confianza, quizás era su forma tan despreocupada de ser o su amabilidad tan sincera.
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