El camino se había hecho mas corto de lo que pensé. Nuestras conversación con Daniel fue intensa. Le conté absolutamente todo por lo que pase con Adam En realidad necesitaba desahogarme y esta era la única manera.
Daniel solo me escuchó en silencio todo el camino. Parecía digerir mis palabras, pero lo que me gusto fue que a cada paso que dábamos el no dejaba de mirarme. De cierta forma me gustaba que me prestaran atención. Quizás porque jamás tenia esa atención de mi familia.
Mi casa apareció ante nuestros ojos. Ya había reconocido hace un buen tiempo las calles, pero Daniel me acompaño sin protestar.
- Vaya, pues en mi opinión todo lo que me contaste es a favor de tu primo
- ¿Eh?
Había escuchado bien? El pudo ver mi confusión
- No sientas que no te apoyo pero es notorio que tu eres el que huye de el. Quizás Adam no sabe de que manera acercarse a ti y por eso parece un bipolar. Tu huyes de el
Sabia que sus palabras eran ciertas y por ello, ahora mismo me siento fatal. En realidad de todas las cosas mi verdadero problema era nuestra relación como primos. Yo no podía estar con el por el miedo al que dirán. La sociedad no aceptaría nuestro amor y tampoco...nuestros padres.
Daniel tomó mi mano derecha y observo mis ojos fijamente. Pude ver que la cercanía de el no hacia que me avergonzara como sucedía con Adam. Comenzaba a darme cuenta que en verdad el sentimiento de odio que le dedicaba era una total mentira, jamás lo odie.
- Deberías dejar que fluya todo con el. Ese es mi consejo, no seas tan duro, quizás el sufre por tus desprecios
Agache la mirada y en ese instante sentimos un auto estacionarse tras nosotros. Era el auto de mi padre.
Solté la mano de Daniel muy rápido. Sabía que Adam estaba en el auto y bajaría en cualquier momento. Aunque en realidad tenía mas miedo de lo que mi padre pensaría, el era un homofóbico total.
Así fue, ambos bajaron. Daniel se dio cuenta de mi incomodidad y solo me sonrió. Agradecí que fuera tan oportuno. Se fue en otra dirección sin toparse con mi padre el cual venía directo a mi
- ¿podrias explicar que hacías con ese chico? ¿O porque te fuiste del auto sin avisar?
Las facciones de mi padre estaban muy tensas, sus arrugas se notaban mucho mas cuando estaba molesto. Sentí un poco de miedo. El era demasiado imponente y nunca me regañaba tanto como mama. Mis manos estaban sudorosas y con el simple hecho de que Adam estuviera observando todo, me hacia desear ser tragado por la tierra en ese preciso momento.
- Solo no quería ir con ustedes y ya - dije con decision - y respecto a Daniel, es un amigo
Mi padre solo negó con una mirada tan descompuesta que me causo tristeza, el parecía odiarme.
- Estas castigado ¡Has entendido!
Su repentino alzamiento de voz hizo que pegara un salto. Paso de mi hasta la casa. Mi cuerpo estaba inmóvil. Siempre me sentía así cuando mi padre me regañaba.
Una lágrima cayo por mi mejilla. Adam estaba allí, observando. Sólo mire al suelo. No quería encontrar su mirada llena de burla. No sabia que esperar de el en estos momentos siempre era tan cambiante de personalidad que me dolía pensar que podría burlarse e ignorarme por completo.
No fue así
Sentí unos brazos rodearme en un abrazo. La calidez que me envolvía hacia que toda la tristeza se disipara. Su respiración era relajada, la sentía sobre mi cuello. Lo único que hice fue corresponder.
- Lo siento, Adam...
- No te preocupes, no hay nada de lo que debas disculparte
Me separe un poco solo para observar su rostro. Jamas lo había mirada bajo la luz del sol. Definitivamente era el ser mas hermoso que había visto en mi vida. Sus labios estaban separados, me sentía invitado a besarlo.
- Deberíamos entrar y hablar en tu habitación.
- Tienes razón
Aquella invitación me hizo pensar que no sólo hablaríamos. Sus profundos ojos me decían que por primera vez íbamos a encontrar el amor escondido que ambos manteníamos. La verdad que tanto ocultábamos bajo falsas máscaras.
Entramos en la casa, ignorando a nuestras madres e incluyendo a mi padre. Nadie dijo nada. Adam sólo tomaba mi mano con fuerza, me sentía protegido.
Mi habitación estaba igual de desordenada que en la mañana. Mi madre ni siquiera se había asomado a limpiar. Solté un pequeño bufido.
- Odio que mi madre siempre deje mi habitación así
- Yo.....necesito saber cual es tu respuesta
Sus palabras fueron tan directas que me quede en silencio por unos segundos. El esperaba una respuesta. Y a pesar de no estar seguro de que responder, con sólo mirarlo a los ojos entendía lo que quería.
No quería hablar, porque si lo hacia estaría dando paso a una relación incestuosa que sería desagradable ante los ojos de todos. Simplemente lo tome por el cuello. Era suave ante el tacto de mis dedos.
Sus manos fueron a mi cintura. Nuestras respiraciones se mezclaron. Lo bese esta vez sin mordidas, sin que el me obligará. Yo quería esto, lo quería a el.