- Juro que si llegas a tocarme lo lamentaras mucho
- Ya calmate. Solo quiero dormir, el viaje fue agotador y sigues comportandote como un niño
Infle las mejillas gracias al coraje que sentía. Ambos estábamos ya en mi cama, cada uno por su lado. Aun así no me gustaba sentir el calor de alguien mas bajo las sabanas.
Le di la espalda y solo apague la lampara que mama había dejado encendida. La oscuridad no tardo en bañar la habitación, además de ello el silencio también.
Podía escuchar la respiración de Adam, lenta y suave. Hasta en ello era perfecto. Yo de seguro roncaba como un verdadero cerdo muriendo.
Cerré mis ojos intentando conciliar el sueño, pero me era imposible. El aroma de mi primo estaba por toda la habitación. Quería gritar de puro malvado y despertar a la adorable bella durmiente pero no contaba con que el ya estuviera despierto.
Su mano paso por mi abdomen lentamente, sentí un cosquilleo y al instante le pegue un manotazo en su estómago.
- ¿Que rayos te sucede? - dije susurrando sin saber porque
Nuevamente paso su mano por mi abdomen, pero esta vez llego hasta mi ropa interior. Acarició sobre esta con suavidad. Se sentía bien, aunque no quería que lo hiciera. Mordí mi labio inferior y esta vez me acerque a su oído para que me oyera.
- Deja de tocarme maldito enfermo - volteo su rostro y sentí su labio rozar con el mio.
Me sentí acolorado de pronto. Su respiración estaba tan cerca de mi rostro que a pesar de no ver bien por la oscuridad, sabia que estaba lo bastante cerca como para besarme
- Te gusta y lo sabes - su voz era ronca. La excitación subió por mi venas. Sus caricias en mi m*****o comenzaban a darme placer -
Solté un suspiro y de pronto una carcajada salio de sus labios. Dejo de acariciarme.
- Vaya Brendan, no creí que te dejarías manosear nuevamente. Eres un total pervertido
Me sentí tan avergonzado, que ni siquiera pude articular una palabra. Sentí ganas de llorar. Adam me humilló como nadie jamas lo había hecho.
Me destape y me puse en pie. Necesitaba salir de ahí y tomar aire antes de que mi llanto despertara a mis padres.
Encendí la lámpara, tome mi chaleco y me fui de la habitación. Todo estaba apagado, eso era signo de que mis padres ya se habían ido a dormir. Tome mis zapatos que estaban en la entrada y salí de casa.
Mi pijama era lo bastante abrigada como para no pasar frío. Ahora mismo ello ni siquiera me importaba.
Me senté en el césped de mi casa. Ansiaba un cigarrillo en estos momentos.
Alce la mirada al cielo. Miles de estrellas parecían estar mirando mi persona. Aunque en realidad no era a mi, era a la vergüenza que estaba impregnada en mis mejillas.
Tenia unas enormes ganas de golpear el rostro de Adam. Jamás entendí que ganaría el con estar tocándome indebidamente.
Mas aun ¿Por que lo hacia?
- Hey
Una voz hizo acto de presencia en mi momento de soledad y paz armoniosa. Ni eso podía tener. Mire al frente para ver quien estaba hablando, pero no se veía bien entre la oscuridad. Solo podía observar su oscura silueta.
- Si buscas pelea vete a otro lado vagabundo - dije sin interés alguno. No estaba de ánimos
La silueta comenzó a acercarse y por un momento tuve un poco de miedo, pero al ver a un chico de cabello rubio solo alce una de mi cejas
- ¿ Y tu quien eres?
- Hola siento molestarte ¿Tienes encendedor?
- Espera traeré uno
Me metí a casa nuevamente, fui a la cocina en busca de un encendedor y también un vaso con agua. Aquel chico parecía tener mucha sed.
Al salir estaba sentado sobre el césped y parecía descansar. Me acerque
- Aquí tienes
- Muchas gracias - con algo de sorpresa recibió mi vaso primero. Bebió toda el agua, luego tomo el encendedor y prendió un cigarrillo -
- ¿No quieres un cigarrillo?
Una parte de mi decía que no aceptara, pero no haría daño un poco. Me senté a su lado y me dio un poco del cigarrillo que estaba fumando
Lo puse en mi boca y aspire un poco...eso podía llegar a calmar cualquier problema interno que tuviera.
- ¿Y tu eres? - cuestione mientas tiraba humo de mi boca -
-Daniel ¿Y tu?
-Brendan - dije sin ánimos -
- Te ocurrió algo para que estés aquí fuera sentado, mirando las jodidas estrellas que no te darán ninguna respuesta de seguro
Reí ante su ocurrente frase. Negué
- Nada de lo que deba saber un desconocido - dije de buena manera y el sólo sonrió
- Ah sido una buena charla...
- Solo Brendan
- Esta bien
Entregue su cigarrillo al ver que este se ponía de pie para irse. Simplemente negó
- Es tuyo. Adiós Brendan, espero verte nuevamente
Asentí y observe como desaparecía entre la oscuridad de la noche.
Me senti observado de pronto, pero no le tome importancia a mi maldito sexto sentido y solo disfrute del cigarrillo.
Aquel chico llego a mi como si hubiera sido un fantasma. Agradecía que justo en el momento preciso apareciera para olvidar el mal rato que pase con Adam.
Ahora me sentia mucho mejor y ahora si podía ver las estrellas con mejor humor.